martes, 30 de abril de 2013

Salmo 113


Salmo 113 – Israel, liberado de Egipto: Las maravillas del éxodo

Con admirable concisión y gran expresividad poética, este “Himno pascual” rememora toda la epopeya del Éxodo como un signo del absoluto dominio del Señor sobre las fuerzas de la naturaleza.
Estas no pueden ofrecer ningún obstáculo ante la presencia del Dios de Israel, que se ha manifestado para liberar a su Pueblo de la esclavitud e introducirlo triunfalmente en la Tierra prometida (vs. 1-2).
La segunda parte del salmo (vv. 9-26) es un texto litúrgico en el que domina la súplica confiada, con motivos típicos de himnos.
[vv. 1-8] “Cuando Israel salió de Egipto,”
Israel alaba a su Señor haciendo memoria histórica de sus maravillas. Proclama, exultante, su salida de Egipto enumerando los prodigios que Él ha hecho en favor suyo a lo largo de su caminar por el desierto. El himno es toda una liturgia de bendición y alabanza porque el brazo de su libertador se impuso sobre el mar Rojo, el río Jordán y demás obstáculos que impedían su peregrinación hacia la tierra prometida.
Israel, testigo privilegiado de la omnipotencia amorosa de Yavé, lanza una exhortación a todos los pueblos de la tierra, les invita a que tiemblen ante la presencia de Yavé, ante su rostro: «La tierra se estremece delante del Señor, ante la presencia del Dios de Jacob».
[vv. 9-26] “No a nosotros, Señor, no a nosotros”
De nuevo el salterio nos ofrece una aclamación litúrgica de la gran asamblea de Israel. El pueblo ha vuelto del destierro y sus oídos escuchan los sarcasmos de las naciones vecinas que, burlonamente, le preguntan: ¿Dónde está su Dios? ¿Dónde está su libertador? No sois más que un pueblo harapiento: volvéis a vuestra tierra y ni siquiera tenéis un templo en el que rendirle culto.
El punto culminante del himno es la proclamación de que, aun en la situación de tener que empezar de nuevo en su tierra devastada, y a pesar de las bufonadas de sus enemigos..., confían en su Dios.

Cuando Israel salió de Egipto, los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente, Judá fue su santuario, Israel fue su dominio. El mar, al verlos, huyó, el Jordán se echó atrás; los montes saltaron como carneros; las colinas, como corderos. ¿Qué te pasa, mar, que huyes, y a ti, Jordán, que te echas atrás? Ya vosotros, montes, que saltáis como carneros; colinas, que saltáis como corderos. En presencia del Señor se estremece la tierra, en presencia del Dios de Jacob; que transforma las peñas en estanques, el pedernal en manantiales de agua. No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria, por tu bondad, por tu lealtad. ¿Por qué ha de decir las naciones: "Dónde está su Dios?" Nuestro Dios está en el cielo, lo que quiere lo hace. Sus ídolos, en cambio, son plata y oro, hechura de manos humanas: Tienen boca, y no hablan; tienen ojos, y no ven; tienen orejas, y no oyen; tienen nariz, y no huelen; Tienen manos, y no tocan; tienen pies, y no andan; no tiene voz su garganta: que sean igual los que los hacen, cuantos confían en ellos. Israel confía en el Señor: El es su auxilio y su escudo. La casa de Aarón confía en el Señor: El es su auxilio y su escudo. Los fieles del Señor confían en el Señor: El su auxilio y su escudo. Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga, bendiga a la casa de Israel, bendiga a la casa de Aarón; bendiga a los fieles del Señor, pequeños y grandes. Que el Señor os acreciente, a vosotros y a vuestros hijos; bendito seáis del Señor, que hizo el cielo y la tierra. El cielo pertenece al Señor, la tierra se les ha dado a los hombres. Los muertos ya no alaban al Señor, ni los que bajan al silencio. Nosotros, sí, bendeciremos al Señor ahora y por siempre.

«Quien fabrica un ídolo, será como él».
Yo me hago ídolos en mi propia mente, y los adoro con fidelidad escondida y sumisión obediente. Ídolos son mis prejuicios, mis inclinaciones, mis gustos y preferencias; mis ideas fijas de cómo deben ser las cosas; mis principios y valores, por dignos y legítimos que parezcan; mis hábitos y costumbres; las experiencias pasadas que gobiernan mi vida presente; todo aquello que yo he supuesto, aceptado, fijado en mi mente como regla inflexible de conducta para mí y para todos por siempre.
Lo que me aterra es el castigo que se sigue a la adoración de ídolos. Hacerse como ellos. Tener ojos y no ver, tener oídos y no oír, tener manos y no palpar, tener pies y no caminar. Perder los sentidos, el contacto con la realidad, la misma vida. Ese es el castigo por adorar a los ídolos de la mente: dejar de estar vivo. Cesar de vivir. Vivir de cadáver. Sigo adorando a mis antiguas ideas, manteniendo mis prejuicios, postrándome ante el pasado... y pierdo la capacidad de vivir el presente. Me cargo la memoria de costumbres y rutina, y dejo de ver y de sentir y de andar. Me hago piedra y madera. Me hago cadáver. He adorado mi pasado, en busca de la seguridad y la tranquilidad, y me encuentro con la negra noche de la rigidez y la muerte. El ídolo es una idea fija, y cuando me agarro a una idea fija me quedo yo también fijo como un ídolo en piedra y madera.
Señor. Hoy te ruego me libres de todos los ídolos de mi vida... para que vuelva a andar.

Señor, Dios todopoderoso, que nos has arrancado del Egipto del pecado y nos has hecho nacer de nuevo por el agua y el Espíritu Santo, convirtiéndonos en raza elegida, sacerdocio real, nación consagrada y pueblo adquirido por ti, concede a todos los que hemos sido llamados a salir de la tiniebla y a entrar en tu luz maravillosa proclamar tus hazañas en esta vida y cantar tus alabanzas con todos los elegidos, por los siglos de los siglos. Amén.

En soledad, pero no solo


En soledad, pero no solo (01-05-13)

La breve nota que me envió decía mucho.
-Soy una persona incapacitada en una silla de ruedas -escribió-. Me siento sola, a pesar de que sé que nunca estoy sola. Dios siempre está presente. No tengo mucha gente con quien hablar.
La palabra soledad ha sido considerada la más desolada del idioma. No respeta edad, raza, condición económica ni inteligencia.
Albert Einstein dijo: -Es extraño ser conocido universalmente, y al mismo tiempo sentirse solo.
Dios nos hizo para la intimidad y la compañía con otras personas. Incluso antes que el pecado entrara en el mundo, declaró que no era buena que el hombre estuviera solo (Génesis 2:18). Es por eso que mucha gente a menudo se siente tan vacía por dentro.
Jesús también conoció la soledad. Seguro que la sintió cuando sus discípulos lo abandonaron (Marcos 14:50).
Sin embargo, la presencia del padre lo compensó de más. Jesús dijo: No estoy solo, porque el Padre está conmigo (Juan 16:32).
Esa intimidad con el Señor está disponible a todos los que ponen su confianza en Él y en su Palabra.
Podemos disminuir nuestra sensación de soledad acercándonos a los demás. Pero incluso más importante es que debemos acercarnos al Señor. Él siempre está con nosotros, y desea que tengamos comunión con Él durante todo el día.
…seréis esparcidos, cada uno por su lado, y me dejaréis solo; y sin embargo no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Juan 16:32

Evangelio del Miércoles 01 de Mayo


Día litúrgico: Miércoles V (C) de Pascua
Texto del Evangelio (Jn 15,1-8): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos».

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

«Permaneced en mí, como yo en vosotros»

Hoy contemplamos de nuevo a Jesús rodeado por los Apóstoles, en un clima de especial intimidad. Él les confía lo que podríamos considerar como las últimas recomendaciones: aquello que se dice en el último momento, justo en la despedida, y que tiene una fuerza especial, como de si de un postrer testamento se tratara.
Nos los imaginamos en el cenáculo. Allí, Jesús les ha lavado los pies, les ha vuelto a anunciar que se tiene que marchar, les ha transmitido el mandamiento del amor fraterno y los ha consolado con el don de la Eucaristía y la promesa del Espíritu Santo (cf. Jn 14). Metidos ya en el capítulo decimoquinto de este Evangelio, encontramos ahora la exhortación a la unidad en la caridad.
El Señor no esconde a los discípulos los peligros y dificultades que deberán afrontar en el futuro: «Si me han perseguido a mí, también a vosotros os perseguirán» (Jn 15,20). Pero ellos no se han de acobardar ni agobiarse ante el odio del mundo: Jesús renueva la promesa del envío del Defensor, les garantiza la asistencia en todo aquello que ellos le pidan y, en fin, el Señor ruega al Padre por ellos —por todos nosotros— durante su oración sacerdotal (cf. Jn 17).
Nuestro peligro no viene de fuera: la peor amenaza puede surgir de nosotros mismos al faltar al amor fraterno entre los miembros del Cuerpo Místico de Cristo y al faltar a la unidad con la Cabeza de este Cuerpo. La recomendación es clara: «Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5).
Las primeras generaciones de cristianos conservaron una conciencia muy viva de la necesidad de permanecer unidos por la caridad. He aquí el testimonio de un Padre de la Iglesia, san Ignacio de Antioquía: «Corred todos a una como a un solo templo de Dios, como a un solo altar, a un solo Jesucristo que procede de un solo Padre». He aquí también la indicación de Santa María, Madre de los cristianos: «Haced lo que Él os diga» (Jn 2,5).

30 de Abril - Pío V


Pío V, Santo
CCXXV Papa, 30 de Abril

Martirologio Romano: San Pío V, papa, de la Orden de Predicadores, que, elevado a la sede de Pedro, se esforzó con gran piedad y tesón apostólico en poner en práctica los decretos del Concilio de Trento acerca del culto divino, la doctrina cristiana y la disciplina eclesiástica, promoviendo también la propagación de la fe. Se durmió en el Señor en Roma, el día primero del mes de mayo (1572).
Etimológicamente: Pío = Aquel que es piadoso, es de origen latino.
Se le recuerda principalmente como “el Papa de la victoria de Lepanto”, no porque fuera un hombre belicoso, sino porque con su autoridad y con su prestigio personal logró imponer una tregua en las discordias caseras de los Estados europeos y llevarlos a una “santa alianza” para detener la amenazadora avanzada de los turcos. El 7 de octubre la armada Cristiana obtuvo en las aguas de Lepanto una definitiva victoria contra la flota turca. Ese mismo día Pío V, que no disponía de los rápidos medios de comunicación de hoy, ordenó que tocaran todas las campanas de Roma, invitando a los fieles a darle gracias a Dios por la victoria obtenida.
Michele Ghisleri elegido Papa en 1566 con el nombre de Pío V, nació en Bosco Marengo, Provincia de Alessandria (Italia) en 1504. A los 14 años entró a la Orden de los dominicos. Una vez ordenado sacerdote, atravesó todas las etapas de una carrera excepcional: profesor, prior del convento, superior provincial, inquisidor en Como y en Bérgamo, obispo de Sutri y Nepi, cardenal, grande inquisidor, obispo de Mondoví, y Papa.
Pío V fue sobre todo un gran reformador. Entre las reformas que promovió, siguiendo el concilio de Trento, recordamos la obligación de residencia para los obispos, la clausura de los religiosos, el celibato y la santidad de vida de los sacerdotes, las visitas pastorales de los obispos, el impulso a las misiones, la corrección de los libros litúrgicos, la censura de las publicaciones. La rígida disciplina que el santo Pontífice impuso a la Iglesia fue también norma constante de su vida. Vivía el ideal ascético del fraile mendicante.
Condescendiente con los humildes, paterno con la gente sencilla, pero sumamente severo con cuantos comprometían la unidad de la Iglesia, no dudó en excomulgar y decretar la destitución de la reina de Inglaterra, Isabel I, a sabiendas de las consecuencias trágicas que esto acarrearía a los católicos ingleses.
Pío V murió el 1 de mayo de 1572, a los 68 años de edad. Fue canonizado 22 de mayo de 1712 por el Papa Clemente XI.

lunes, 29 de abril de 2013

Salmo 112


Salmo 112 – Bendito sea el nombre del Señor

Este breve himno propone un doble motivo para alabar a Dios: su infinita grandeza, que trasciende todos los límites del universo (v. 4), y su admirable condescendencia, que lo mueve a “inclinarse” bondadosamente hacia la tierra (vs. 5-6), para elevar a los más pobres y desamparados (vs. 7-9).
+ Con este Salmo se inicia una colección de seis poemas (Salmo 113 - 118) que la tradición rabínica denomina “Halel”, palabra hebrea vinculada con la exclamación litúrgica “¡Aleluya!”.
+ Estos Salmos eran cantados en las fiestas religiosas más importantes, sobre todo durante la celebración de la Cena pascual (Mateo 26. 30).

1. CON ISRAEL
La primera estrofa lanzada por los levitas, es una invitación a cantar (se repite por tres veces el verbo "alabar"). Las otras dos estrofas son la respuesta de la asamblea que aclama a Dios por dos motivos:
+ Dios es "grande", Altísimo...
+ El mira y ama a los "humildes"...
Este "débil", este "pobre" levantado del polvo (¡del "estiércol"! en el texto hebreo), es colectivamente el pueblo de Israel, liberado por Dios de la esclavitud de Egipto. La mujer estéril, es Sara, a quien Dios alegró con su hijo Isaac... Es Ana, la mujer estéril, feliz madre de Samuel... Es Sión, la madre estéril del exilio, que tiene luego una gran descendencia (Isaías 49, 21).

2. CON JESÚS
Jesús cantó este salmo 112 la tarde del Jueves Santo... El "nombre" del Señor (tres veces) Jesús lo hizo conocer y amar… "He manifestado tu nombre a los hombres" (Juan 1 7,6). Con su Resurrección, el pobre fue sacado del polvo de la muerte para sentarse a la diestra de Dios.
Salta a la vista el parentesco de este salmo con el Magníficat de María: Ella también: "alaba el nombre santísimo"... Ella canta al Dios que "engrandece a los pobres"... Ella es por excelencia la mujer dichosa a quien Dios da una posteridad inesperada, ya que es virgen, y por ello las "generaciones la llamarán bienaventurada"

3. CON NUESTRO TIEMPO
Dios es garantía de la dignidad del hombre. Dios no es el competidor de la grandeza del hombre, sino su fiador. En hebreo existe un mismo verbo para decir que Dios "domina", o "preside" en lo alto, y se ocupa igualmente de que el pobre y la mujer desgraciada "presidan".

Alabad, siervos del Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre: de la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre los cielos. ¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se eleva en su trono y se abaja para mirar al cielo y a la tierra? Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para sentarlo con los príncipes, los príncipes de su pueblo; a la estéril le da un puesto en la casa, como madre feliz de hijos.

FUERZA EN LA DEBILIDAD
Voy entendiendo algo de tus modos de actuar con los hijos de los hombres, Señor, y una de las normas que sigues en secreto y proclamas en público es que tu poder se manifiesta en la debilidad. Cuando el hombre se alza en orgullo de autosuficiencia, es humillado; pero si reconoce su propia debilidad, la acepta y la manifiesta, tú llenas el vacío de su humildad con la plenitud de tu poder. La debilidad del hombre es el poder de Dios. Siempre ha sido así…
Quiero tener acceso a tu poder, Señor; quiero sentir la fuerza de tu Espíritu cuando hablo en tu nombre y cuando actúo por tu causa. Y te agradezco que me hayas mostrado ahora la manera de traer tu poder a mis acciones. Yo tengo que desaparecer para que tú aparezcas, tengo que ser polvo para que tú seas luz, tengo que eclipsarme para que tú amanezcas. Mientras yo esté lleno de mi propia importancia, no haré más que poner obstáculos a tu poder. El día en que yo no sea nada, tú lo harás todo. Yo he de disminuir para que tú crezcas, como dijo alguien que preparaba tus caminos. Esa es la ley de profetas y apóstoles, de predicadores de tu palabra y trabajadores de tu Reino. Que yo me gloríe en mi debilidad, para que la plenitud de tu poder se ejerza en mí.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios eterno, que no hiciste alarde de tu categoría de Dios, sino que tomaste la condición de esclavo, pasando por uno de tantos, para levantar del polvo al pobre; haz que la humanidad, entrando a formar parte de tu Iglesia, tenga un puesto en tu casa como madre feliz de hijos que alaben tu nombre, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

Épocas


Épocas (30-04-13)

En una cena en honor de Albert Einstein, un estudiante le preguntó al gran científico: ¿Cuál es su profesión?
-Me dedico al estudio de la física, dijo Einstein.
El estudiante exclamó: ¿Quiere decir que usted sigue estudiando física? Yo terminé el año pasado. Una de las grandes tentaciones en la vida es dividirla en épocas y pensar en cada una como un fin en sí misma.
El estudiante piensa en el diploma del colegio secundario como una meta, pero no lo relaciona con lo que quiere hacer en la vida. El egresado tal vez consiga el trabajo de su elección y nunca considere que podría hacer otros trabajos en el futuro.
¿Cuántas veces has visto a un muchacho y una muchacha que se comprometen en matrimonio y gastan una fortuna, y cientos de horas preparando la boda con poca o ninguna preparación para los años de matrimonio que tienen por delante?
O tal vez un matrimonio espera el nacimiento del hijo sin saber en realidad lo que significa la paternidad.
El huerto de la vida es un ciclo continuo de años y estaciones. Quienes cosechan mucho parecen ser las personas que miran hacia atrás y hacia adelante.
Miran al pasado para rescatar de sus experiencias las que les servirán a resolver los desafíos del presente. Miran al futuro para decidir qué semillas plantarán hoy para lograr los éxitos del futuro.
Dios está presente en cada segmento de nuestra vida, instándonos a aprender de las experiencias y los logros para que nuestros jardines alcancen el máximo de su potencial.
Siembren semillas de justicia, cosechen el fruto de la fidelidad, roturen un campo nuevo: es tiempo de buscar al Señor, hasta que Él venga y haga llover para ustedes la justicia. Oseas 10:12​

Evangelio del Martes 30 de Abril


Día litúrgico: Martes V (C) de Pascua
Texto del Evangelio (Jn 14,27-31a): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Habéis oído que os he dicho: ‘Me voy y volveré a vosotros’. Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder; pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado».

Comentario: Rev. D. Enric CASES i Martín (Barcelona, España)

«Mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo»

Hoy, Jesús nos habla indirectamente de la cruz: nos dejará la paz, pero al precio de su dolorosa salida de este mundo. Hoy leemos sus palabras dichas antes del sacrificio de la Cruz y que fueron escritas después de su Resurrección. En la Cruz, con su muerte venció a la muerte y al miedo. No nos da la paz «como la da el mundo» (cf. Jn 14,27), sino que lo hace pasando por el dolor y la humillación: así demostró su amor misericordioso al ser humano.
En la vida de los hombres es inevitable el sufrimiento, a partir del día en que el pecado entró en el mundo. Unas veces es dolor físico; otras, moral; en otras ocasiones se trata de un dolor espiritual..., y a todos nos llega la muerte. Pero Dios, en su infinito amor, nos ha dado el remedio para tener paz en medio del dolor: Él ha aceptado “marcharse” de este mundo con una “salida” sufriente y envuelta de serenidad.
¿Por qué lo hizo así? Porque, de este modo, el dolor humano —unido al de Cristo— se convierte en un sacrificio que salva del pecado. «En la Cruz de Cristo (...), el mismo sufrimiento humano ha quedado redimido» (Juan Pablo II). Jesucristo sufre con serenidad porque complace al Padre celestial con un acto de costosa obediencia, mediante el cual se ofrece voluntariamente por nuestra salvación.
Un autor desconocido del siglo II pone en boca de Cristo las siguientes palabras: «Mira los salivazos de mi rostro, que recibí por ti, para restituirte el primitivo aliento de vida que inspiré en tu rostro. Mira las bofetadas de mis mejillas, que soporté para reformar a imagen mía tu aspecto deteriorado. Mira los azotes de mi espalda, que recibí para quitarte de la espalda el peso de tus pecados. Mira mis manos, fuertemente sujetas con clavos en el árbol de la cruz, por ti, que en otro tiempo extendiste funestamente una de tus manos hacia el árbol prohibido».

29 de Abril - Catalina de Siena


Catalina de Siena, Santa
Virgen y Doctora de la Iglesia, 29 de Abril
Patrona de Italia y de Europa

Martirologio Romano: Memoria de santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia, que habiendo entrado en las Hermanas de la Penitencia de Santo Domingo, deseosa de conocer a Dios en sí misma y a sí misma en Dios, se esforzó en asemejarse a Cristo crucificado y trabajó también enérgica e incansablemente por la paz, para que el Romano Pontífice regresara a la Urbe y por la unidad de la Iglesia, dejando espléndidos documentos llenos de doctrina espiritual (1380).
Etimológicamente: Aquella que es pura y casta, es de origen griego.
Lo que más maravilla en la vida de Santa Catalina de Siena no es tanto el papel insólito que desempeñó en la historia de su tiempo, sino el modo exquisitamente femenino con que lo desempeñó. Al Papa, a quien ella llamaba con el nombre de “dulce Cristo en la tierra”, le reprochaba la poca valentía y lo invitaba a dejar Aviñón y regresar a Roma, con palabras humanísimas como éstas: “¡Animo, virilmente, Padre! Que yo le digo que no hay que temblar”. A un joven condenado a muerte y a quien ella había acompañado hasta el patíbulo, le dijo en el último instante: “¡a las bodas, dulce hermano mío! que pronto estarás en la vida duradera”.
Pero la voz sumisa de la mujer cambiaba de tono y se traducía frecuentemente en ese “yo quiero” que no admitía tergiversaciones cuando entraba en juego el bien de la Iglesia y la concordia de los ciudadanos.
Catalina nació en Siena (Italia) el 25 de marzo de 1347 y era la vigésimo cuarta hija de Santiago y Lapa Benincasa. A los siete años celebró su místico matrimonio con Cristo. Esto no se debió a fantasías infantiles, sino que era el comienzo de una extraordinaria experiencia mística, como se pudo comprobar después. A los quince años entró a la Tercera Orden de Santo Domingo, comenzando una vida de penitencia muy rigurosa.
Para vencer la repugnancia hacia un leproso maloliente, se inclinó y le besó las llagas.
Como no sabía leer ni escribir, comenzó a decir a varios amanuenses sus cartas, afligidas y sabias, dirigidas a Papas, reyes, jefes y a humilde gente del pueblo. Su valiente compromiso social y político suscitó no pocas perplejidades entre sus mismos superiores y tuvo que presentarse ante el capítulo general de los dominicos, que se celebró en Florencia en mayo de 1377, para explicar su conducta.
En Siena, en el recogimiento de su celda, dictó el “Diálogo sobre la Divina Providencia” para tributar a Dios su último canto de amor. En los comienzos del gran cisma aceptó el llamamiento de Urbano VI para que fuera a Roma. Aquí se enfermó y murió rodeada de sus muchos discípulos a quienes recomendó que se amaran unos a otros. Era el 29 de abril de 1380: hacía un mes que había cumplido 33 años.
Fue canonizada el 29 de abril de 1461. En 1939 fue declarada patrona de Italia junto con San Francisco de Asís, y el 4 de octubre de 1970 Pablo VI la proclamó doctora de la Iglesia, y el 1 de Octubre de 1999 S.S. Juan Pablo II la declaró Patrona de Europa.


Además Santa Catalina tiene los siguientes patronatos:
° contra los incendios;
° contra los males corporales;
° contra la enfermedad;
° contra los abortos involuntarios;
° contra las tentaciones;
° Allentown, Pennsylvania;
° para la prevención de incendios;
° de los bomberos;
° de las enfermeras;
° de las personas ridiculizadas por su piedad;
° de los enfermos.

domingo, 28 de abril de 2013

Salmo 111


Salmo 111 – Bienaventurado el que teme al Señor

Exaltación de las virtudes, las obras y la bondad del verdadero justo.
Al que observa los mandamientos, Dios le conceda la felicidad ideal para un judío.
El verdadero fiel se distingue por la rectitud moral y santidad de vida

1. CON ISRAEL
Este salmo hacía parte de las ceremonias en que Israel renovaba su Alianza con Dios. Dos veces al año, el día de Pascua y el día de la Fiesta de los Tabernáculos, Israel se comprometía, una vez más a ser fiel a Dios y a su Ley... Una especie de "profesión de fe".

2. CON JESÚS
Releamos este salmo, poniéndolo en los labios de Jesús. ¿Quién mejor que El, "amó a plenitud la voluntad del Padre"? ¿Quién ha tenido una posteridad igual a la de Jesús? ¿Quién fue un enamorado de la Justicia, la ternura y la piedad? ¿Quién dio a los pobres más que El? ¿Quién fue "luz de los corazones rectos"? ¿Quién fue más "glorificado" que Jesús en su Resurrección?

3. CON NUESTRO TIEMPO
Dios no nos prohíbe ser "felices", al contrario, es su deseo que lo seamos: es la primera palabra del salmo y la primera de las Bienaventuranzas. Ahora bien, la felicidad más profunda no está en los "bienes materiales": hay una felicidad que nadie puede arrebatar al justo y es su "justicia" misma... Es decir, la felicidad de "compartir" de cumplir su deber, de " hacer correctamente" sus negocios, a riesgo de pobreza, en un mundo sin conciencia.

Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos. Su linaje será poderoso en la tierra, la descendencia del justo será bendita. En su casa habrá riquezas y abundancia, su caridad es constante, sin falta. En las tinieblas brilla como una luz el que es justo, clemente y compasivo. Dichoso el que se apiada y presta, y administra rectamente sus asuntos. El justo jamás vacilará, su recuerdo será perpetuo. No temerá las malas noticias, su corazón está firme en el Señor. Su corazón está seguro, sin temor, hasta que vea derrotados a sus enemigos. Reparte limosna a los pobres; su caridad es constante, sin falta, y alzará la frente con dignidad. El malvado, al verlo, se irritará, rechinará los dientes hasta consumirse. La ambición del malvado fracasará.

EL JUSTO
A veces pienso que complicamos demasiado la vida espiritual. Cuando pienso en la cantidad de libros espirituales que he leído, cursos que he hecho, métodos que he seguido, prácticas que he adoptado... no puedo menos de sonreírme benévolamente a mí mismo y preguntarme si tenía necesidad de aprobar tantos exámenes para aprender a orar.
Y la respuesta que me doy a mí mismo es que todos esos estudios religiosos son muy dignos y útiles, pero pueden también convertirse en obstáculo cuando me pongo de rodillas y trato de rezar.
Para ser justo no se necesita todo eso. No hace falta leer el último libro de la moda espiritual para encontrar a Dios en la vida. Por ese camino sólo encontraré libros sobre Dios, pero no encontraré a Dios.
Tengo que volver a la sencillez del espíritu y la humildad de la mente. Volver al amor a Dios y al prójimo. Volver a la oración vocal y a las plegarias que decía de niño. Volver a temer al Señor y a amar sus mandamientos. Volver a ser clemente y compasivo en medio de un mundo complicado y difícil. Volver a ser lo que Dios mismo llama, pura y simplemente, «un justo».
El justo sabe que la mano de Dios le protege en esta vida, y espera, en confianza y sencillez, que le siga protegiendo para siempre. Justicia de Dios para coronar la justicia del justo.
« ¡Dichoso quien teme al Señor!»

Señor Jesús, luz que brillas en las tinieblas, tú que amaste de todo corazón los mandatos del Padre y has dejado en el mundo un recuerdo perpetuo, tú que, incluso en medio de las angustias de la pasión, conservaste tu corazón firme, seguro y sin temor y viste derrotados a tus enemigos, la muerte y el pecado, danos parte de tus bendiciones: haz de nosotros luz del mundo y sal de la tierra, concédenos un corazón seguro y sin temor y haz que en el último día, por haber amado de corazón tus mandatos, podamos alzar la frente con dignidad. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

El conejo del sombrero


El conejo del sombrero (29-04-13)

Steve  Martin sabía que quería ser animador.  Trabajó mucho como mago y comenzó a atraer a la audiencia.  Sin embargo, algunos de los trucos no funcionaron.  Martin podría haberse descorazonado, pero escuchó y observó a su audiencia con cuidado. Notó que la multitud estallaba en risas cuando el truco fallaba.
En respuesta a la audiencia, Martin dijo:
-Revisé en mi actuación y comencé a sacar todas las cosas que habían funcionado bien.
Martin, en otras palabras, realizó su mejor truco de magia.  Convirtió su acto ilusionista en una rutina de comedia y se convirtió en el presentador cómico número uno del país.  Y continuó hasta ser un actor cómico famoso, luego director y escritor.
A menudo estamos tan concentrados en cumplir una serie de tareas que no nos tomamos el tiempo necesario como sopesar la efectividad – o necesidad – de lo que estamos haciendo.  Si algo nos sale mal tomamos eso como una señal de que tenemos que abandonar todo por completo.
¿Qué quieren sus clientes y compañeros de trabajo en realidad?
¿Está luchando para darles lo que quieren, o está tratando tan solo de sacar un conejo inexistente del sombrero?
La experiencia no es lo que le sucede a una persona sino lo que una persona hace con ella.
Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el inteligente adquirirá el arte de dirigir. Proverbios 1:5

Evangelio del Lunes 29 de Abril


Día litúrgico: Lunes V (C) de Pascua
Texto del Evangelio (Jn 14,21-26): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él». Le dice Judas, no el Iscariote: «Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?». Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado. Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho».

Comentario: Rev. D. Norbert ESTARRIOL i Seseras (Lleida, España)

«El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, 
os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho»

Hoy, Jesús nos muestra su inmenso deseo de que participemos de su plenitud. Incorporados a Él, estamos en la fuente de vida divina que es la Santísima Trinidad. «Dios está contigo. En tu alma en gracia habita la Trinidad Beatísima. —Por eso, tú, a pesar de tus miserias, puedes y debes estar en continua conversación con el Señor» (San Josemaría).
Jesús asegura que estará presente en nosotros por la inhabitación divina en el alma en gracia. Así, los cristianos ya no somos huérfanos. Ya que nos ama tanto, a pesar de que no nos necesita, no quiere prescindir de nosotros.
«El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él» (Jn 14,21). Este pensamiento nos ayuda a tener presencia de Dios. Entonces, no tienen lugar otros deseos o pensamientos que, por lo menos, a veces, nos hacen perder el tiempo y nos impiden cumplir la voluntad divina. He aquí una recomendación de san Gregorio Magno: «Que no nos seduzca el halago de la prosperidad, porque es un caminante necio aquel que ve, durante su camino, prados deliciosos y se olvida de allá donde quería ir».
La presencia de Dios en el corazón nos ayudará a descubrir y realizar en este mundo los planes que la Providencia nos haya asignado. El Espíritu del Señor suscitará en nuestro corazón iniciativas para situarlas en la cúspide de todas las actividades humanas y hacer presente, así, a Cristo en lo alto de la tierra. Si tenemos esta intimidad con Jesús llegaremos a ser buenos hijos de Dios y nos sentiremos amigos suyos en todo lugar y momento: en la calle, en medio del trabajo cotidiano, en la vida familiar.
Toda la luz y el fuego de la vida divina se volcarán sobre cada uno de los fieles que estén dispuestos a recibir el don de la inhabitación. La Madre de Dios intercederá —como madre nuestra que es— para que penetremos en este trato con la Santísima Trinidad.

28 de Abril - Pedro Chanel


Pedro Chanel, Santo
Sacerdote y Mártir, 28 de Abril

Futuna es una pequeña “expresión geográfica”, una de las islas Fiji, señalada en los mapas con un punto entre el ecuador y el trópico de Capricornio en el inmenso océano Pacífico. Hoy es una posesión francesa, meta de turistas amantes de lo exótico. Los habitantes son católicos y viven una vida pacífica. Pero hace 140 años, precisamente el 12 de noviembre de 1837, cuando desembarcó allí el misionero marista Pedro Chanel, junto con un compañero laico, la isla estaba dividida por dos tribus continuamente en guerra.
Sólo la valentía y la caridad de un hombre de Dios podían escoger esta meta con todos los riesgos que conllevaba. En efecto, Pedro Chanel concluyó aquí su aventura de evangelizador, asesinado a golpes de garrote y hacha el 28 de abril de 1841 por el yerno del jefe de la tribu Musumusu, enfurecido porque entre los convertidos al cristianismo se encontraban algunos miembros de su familia.
Pedro Chanel había nacido en Cuet (Francia) el 12 de julio de 1803. A los doce años, por invitación del celoso párroco Trompier, comenzó los estudios sacerdotales, y en 1824 entró al seminario mayor de Bourg, en donde tres años después fue ordenado sacerdote.
Hubiera querido ir inmediatamente a tierra de misión, pero el ordinario del lugar tenía mucha necesidad de sacerdotes. Fue coadjutor en Amberieu y en Gex, en donde se unió a un grupo de sacerdotes diocesanos, los maristas, que en el mismo ámbito parroquial vivían el ideal misionero bajo la guía del Padre Colin. La Sociedad de María, aprobada por el Papa en 1836, contó entre sus primeros miembros al Padre Chanel, que ese mismo año se embarcó en Le Havre hacia Valparaíso, con destino a Oceanía. Cuando la nave llegó a Futuna, se invitó al Padre Chanel a permanecer ahí con el compañero laico Nicezio, que tenía veinte años.
Fue lenta y paciente la tarea de penetración en el pequeño mundo de esa gente tan distinta en costumbres de vida y en mentalidad. Pero el anuncio del Evangelio fue calando en las jóvenes generaciones.
Este éxito suscitó al mismo tiempo la hostilidad de las viejas generaciones. El tributo de sangre de Pedro Chanel fue el precio para abrir finalmente las puertas a la evangelización de toda la isla. El nuevo mártir cristiano, beatificado el 7 de noviembre de 1889, fue canonizado el 12 de junio de 1954 y declarado patrono de Oceanía.

sábado, 27 de abril de 2013

Salmo 110


Salmo 110 – Grandes son las obras del Señor

Este salmo celebra las perfecciones divinas que se revelan en sus obras maravillosas: éxodo, maná, alianza, tierra prometida, fiestas.
Servir a un Dios semejante es la verdadera sabiduría.
Las maravillas del éxodo son una pálida figura de las maravillas que Dios Padre ha realizado, en y a través de su Hijo encarnado, a favor del nuevo pueblo, la Iglesia.

Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea. Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman. Esplendor y belleza son su obra, su generosidad dura por siempre; ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente. El da alimento a sus fieles, recordando siempre su alianza; mostró a su pueblo la fuerza de su obrar, dándoles la heredad de los gentiles. Justicia y verdad son las obras de sus manos, todos sus preceptos merecen confianza: son estables para siempre jamás, se han de cumplir con verdad y rectitud. Envió la redención a su pueblo, ratificó para siempre su alianza, su nombre es sagrado y temible. Primicia de la sabiduría es el temor del Señor, tienen buen juicio los que lo practican; la alabanza del Señor dura por siempre.

«Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea».
No rezo solo, Señor. Rezo con mis hermanos, con mi familia, con mi grupo; grupo de amigos que, en tu nombre y con tu gracia, vivimos y trabajamos juntos por la venida de tu Reino. Rezo en el grupo y con el grupo, hago mías las oraciones de cada uno, y sé que cada uno hace suyas mis súplicas. Y esto no es simplemente multiplicar el número de los labios que alaban tu nombre, sino dar a la oración un sentido nuevo, una dimensión nueva, una profundidad mayor, porque el grupo, por pequeño que sea, representa a tu Pueblo entero, y así, la plegaria que hacemos juntos es la plegaria de tu Pueblo ante ti. Tú amas a tu Pueblo y te gusta verlo rezar junto. También a nosotros nos gusta rezar juntos ante ti.
Bendice a nuestro grupo, Señor. Somos pocos, pero trabajamos mucho; somos distintos, pero buscamos la unión; incluso nos hacemos sufrir unos a otros a veces, pero nuestro amor puede más que nuestra envidia, y nuestro compromiso mutuo más que nuestras quejas. Bendícenos a lo largo del día en las actividades que nos reúnen para trabajar por tu causa, en momentos de tensión y de expansión, en la conversación y en el trabajo, en la responsabilidad y en la oración. Bendice nuestros planes, nuestras actividades, nuestro esfuerzo, para comprometer en unidad al grupo entero en lo que cada uno de nosotros hace a su manera. Bendice nuestro camino hacia la unidad con sus nobles ideales y su realidad terrena. Haz que de veras seamos la «compañía de los rectos», para que te agrade la alabanza de nuestra asamblea.
«Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea».

Dios de esplendor y belleza: las obras de tus manos son justicia y verdad: no permitas que nos falte nunca el alimento de tu palabra, a fin de que así alcancemos los frutos de tu redención.

El arte de estar bien


El arte de estar bien (28-04-13)

Si no queremos enfermar… expresemos nuestros sentimientos.  Las emociones y sentimientos ocultos, reprimidos, terminan en enfermedades como la gastritis, úlcera, dolor lumbar y de la columna.  Con el tiempo, la represión de los sentimientos degenera en cáncer.  Entonces, vayamos a un confidente para compartir nuestra intimidad, nuestros secretos, ¡nuestros errores!  ¡El diálogo, el hablar, la palabra, son remedios poderosos y una excelente terapia!
Si no queremos enfermar… tomemos decisiones.  La persona indecisa se mantiene en duda, en ansiedad, en angustia.  La indecisión acumula problemas, preocupaciones y agresiones.  La historia de la humanidad se ha escrito por decisiones.  Decidir es precisamente saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar a otros.  La gente indecisa son víctimas de malestares gástricos y nerviosos y de problemas cutáneos.
Si no queremos enfermar… encontremos soluciones.  La gente negativa no encuentra soluciones y agrandan los problemas.  Prefieren la lamentación, el chisme y el pesimismo.  Es mejor encender un cerillo que lamentarnos de la oscuridad.  Una abeja es pequeña, pero produce una de las cosas más dulces que existen.  Somos lo que pensamos.  El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad.
Si no queremos enfermar… no vivamos por apariencia.  Quien oculta la realidad, pretende, posa y siempre quiere dar la impresión de estar bien.  Quiere ser visto como perfecto, relajado, etc., pero está acumulando toneladas de peso.  Una estatua de bronce con pies de barro.  No hay nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas.  Estas son gente con mucho barniz y poca raíz.  Su destino es la farmacia, el hospital y el dolor.
Si no queremos enfermar… aceptemos.  El rechazo de la aceptación y la ausencia de la auto estima, nos hacen alienarnos a nosotros mismos.  Estar en paz con nosotros mismos es el núcleo de una vida saludable.  Los que no aceptan esto, se tornan envidiosos, celosos, imitadores, ultra competitivos y destructivos.  Seamos aceptados, aceptemos que somos aceptados, aceptemos las críticas.  Es sabiduría, sentido común y buena terapia.
Si no queremos enfermar… confiemos.  Quien no confía, no se comunica, no está abierto, no se relaciona, no crea relaciones profundas y estables, no sabe cómo hacer amistades genuinas.  Sin la confianza, no hay relaciones.  La desconfianza es falta de fe en nosotros mismos y en la fe misma.
Si no queremos enfermar… no vivamos la vida tristes.  El buen humor, la risa el reposo, la felicidad.  Estas reponen la salud y traen larga vida.  La persona feliz tiene el don de mejorar el ambiente dondequiera que viva.  “El buen humor nos salva de manos del médico”.  La felicidad es salud y terapia.
Dr. Dráuzio Varella; enviado por Kartik Bodawala
El pensamiento de hoy trae buenas noticias para quienes buscan continuamente alguna receta que les ayude a prevenir enfermedades.  Su autor precede cada párrafo con la frase “Si no queremos enfermar…” y eso debería animarnos a todos.  No cabe duda que nuestro estado anímico influye en gran manera en nuestro organismo y su salud.  De hecho, que el origen de una enfermedad sea psicosomática, no la hace menos “enfermedad”.  Así que, espero que sepamos tomar y valorar los sabios consejos del pensamiento de hoy… para nuestro bienestar tanto nuestro como el de quienes nos rodean.  Que Dios les continúe bendiciendo.