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Nos envía al metro lleno,
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al aula donde nadie escucha,
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al hospital donde el tiempo pesa,
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al chat donde alguien ya no responde.
Nos
manda sin certezas, sin seguro, sin likes garantizados. Pero con una consigna
que no pasa de moda: “Digan que el Reino está cerca”. No
hay que llevar mucho… Solo paz que se quede donde la reciban, y dignidad para
sacudir el polvo donde no la quieran. Porque anunciar no es imponer. Y ser
rechazado no es fallar.
·
El Reino se hace presente cuando
alguien escucha. Cuando alguien se detiene. Cuando alguien se sienta a la
orilla del otro sin prisa. Así seguimos saliendo, cada mañana, como corderos en
medio del caos. Pero con el alma encendida. Porque sabemos que, antes que
nosotros llegáramos, Él ya estaba ahí.
Reflexión
urbana inspirada en Lucas 10, 1-12. RM
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