Evitar tres factores de riesgo
para la salud podría retrasar alrededor de 13 años las probabilidades de
desarrollar demencia, según un nuevo estudio: la diabetes tipo 2, el tabaquismo
y la presión arterial alta.
Las investigaciones
científicas han establecido desde hace tiempo que estos tres factores de riesgo
son de los más importantes para la demencia y que el desarrollo de esta
enfermedad neurodegenerativa comienza mucho antes de que aparezcan los
síntomas, dijo el Dr. Josef Coresh, autor principal del estudio publicado el
miércoles 5/8 en la revista Neurology Open Access. Sin embargo, el nuevo
estudio del Dr. Coresh, que analizó a más de 12.400 adultos, cuantificó cuánto
pudo influir la combinación de estos factores vasculares durante la mediana
edad en el momento en que comenzó a desarrollarse la demencia.
Los participantes que
presentaban estos 3 factores de riesgo cuando tenían, en promedio, unos 56 años
tenían más del doble de probabilidades de desarrollar demencia y más de cinco
veces más probabilidades de morir de forma prematura por otra causa.
“Es algo relativamente fácil
de explicar para los médicos y de entender para los pacientes”, dijo el Dr.
Coresh, director fundador del Instituto de Envejecimiento Óptimo de la Facultad
de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York (NYU). Saber cuántos años
más de buena salud pueden ganar al hacer determinados cambios en su estilo de
vida puede ser más motivador para los pacientes que conocer únicamente un
porcentaje de riesgo de desarrollar demencia, añadió.
El estudio solo muestra una
asociación, no una relación de causa y efecto, especialmente porque los
investigadores midieron la presión arterial alta, la diabetes, el tabaquismo y
otros factores de salud, como el peso, solo una vez antes de hacer un
seguimiento de los participantes durante un período mediano de aproximadamente
26 años. Aunque la salud cerebral fue evaluada varias veces, hasta 2022 como
fecha más reciente, muchos otros factores pudieron haber cambiado durante ese
tiempo.
“Estos resultados deben verse
como una estimación importante y no como una predicción exacta para cada
persona”, dijo la Dra. Sanjula Singh, profesora asistente de neurología de la
Facultad de Medicina de Harvard, en Boston, quien no participó en el estudio.
El cardiólogo Dr. Andrew
Freeman, quien tampoco participó en la investigación, dijo que el estudio es
“realmente emocionante”, aunque también demuestra que “todavía queda mucho por
hacer para que las personas lleven una vida más saludable”.
“Uno de los conceptos que
estamos empezando a ver cada vez más es el de años de vida saludable frente a
esperanza de vida”, dijo el Dr. Freeman, director de prevención cardiovascular
y bienestar de National Jewish Health, en Denver. “Una cosa es estar vivo; otra
muy distinta es estar vivo y con buena salud, y evitar la maldición
estadounidense, que consiste en trabajar duro toda la vida, ahorrar dinero,
jubilarse y luego sufrir infartos, accidentes cerebrovasculares o demencia”.
Cómo reducir el riesgo de
demencia
Si tienes presión arterial
alta o diabetes tipo 2, o quieres dejar de fumar, habla con tu médico,
recomendó el Dr. Coresh. La hipertensión y la diabetes comparten varios
factores de riesgo, entre ellos la inactividad física, la obesidad, una
alimentación poco saludable, el consumo de alcohol y el tabaquismo, señalaron
los expertos. Por ello, prevenir o controlar estas enfermedades pasa, en parte,
por modificar esos hábitos. Una alimentación basada en plantas y baja en
grasas, como la dieta DASH (Enfoques Alimentarios para Detener la
Hipertensión), puede dar muy buenos resultados, dijo el Dr. Freeman.
También es importante hacer
suficiente ejercicio -la OMS ofrece recomendaciones al respecto-, dormir lo
suficiente y controlar el estrés. “La forma en que vivimos tiene el impacto más
profundo, y hablo de un efecto que ningún medicamento puede igualar”, añadió el
Dr. Freeman. Alrededor del 45% de los casos de demencia se atribuyen a factores
de riesgo modificables, dijo la Dra. Singh, también investigadora principal de
Brain Care Labs y de la Global Brain Care Coalition del Hospital General de
Massachusetts.
En cuanto al tabaquismo, el
Dr. Freeman señaló que dejar de fumar debe ser una decisión propia para que
tenga éxito. “Una vez que existe esa motivación, hay muchas herramientas que
pueden ayudar”, afirmó. Entre ellas mencionó los parches de nicotina, el
ejercicio, las pastillas y chicles de nicotina, varios medicamentos, los
programas terapéuticos y la acupuntura.
También recordó que fumar es
un hábito asociado a determinadas rutinas y contextos sociales, por lo que
puede ser necesario cambiar esos hábitos e incluso el círculo social durante al
menos seis meses para aumentar las probabilidades de dejar el cigarrillo.
Poner cifras concretas al
riesgo
Los participantes de esta
investigación forman parte del estudio Atherosclerosis Risk in Communities, que
sigue desde finales de la década de 1980 a cerca de 15.800 adultos de cuatro comunidades
de Estados Unidos. Al inicio del estudio, los participantes tenían entre 45 y
65 años. Las comunidades incluidas fueron el condado de Forsyth, en Carolina
del Norte; Jackson, en Misisipi; 8 suburbios del noroeste de Minneapolis, en
Minnesota, y el condado de Washington, en Maryland. El 56% de los participantes
del análisis más reciente eran mujeres.
No presentar ninguno de los 3
factores de riesgo se asoció con 30,1 años libres de demencia, frente a los
17,5 años registrados entre quienes sí tenían los 3 factores. Esa diferencia
explica el posible retraso de casi 13 años en el riesgo de desarrollar demencia
si esos factores hubieran sido controlados.
Las mujeres permanecieron
libres de demencia durante un período ligeramente mayor que los hombres, y los
participantes negros desarrollaron la enfermedad algunos años antes que los
participantes blancos. A los 85 años, solo el 7% de los adultos con los tres
factores de riesgo seguía libre de demencia, frente al 35% de quienes no
presentaban ninguno.
Los participantes con peor
estado de salud tenían un índice de masa corporal más alto, mayor prevalencia
de ACV, menor nivel de actividad física y menor nivel educativo. También era
más probable que fueran negros -lo que podría explicar el menor número de años
libres de demencia en este grupo- y portadores del gen APOE ε4, el principal
factor de riesgo genético para la enfermedad de Alzheimer, la forma más común
de demencia.
Con el tiempo, estos 3
factores de riesgo “pueden dañar los vasos sanguíneos de todo el cuerpo,
incluidos los que irrigan el cerebro, reduciendo el suministro de oxígeno y
nutrientes y aumentando el riesgo de ACV y enfermedad de pequeños vasos”,
explicó en un comunicado la Dra. Jacqui Hanley, directora de financiación para
la investigación de Alzheimer’s Research UK. “Este daño puede hacer que el
cerebro sea más vulnerable al deterioro cognitivo y a la demencia”, añadió la
Dra. Hanley, quien no participó en el estudio.
La salud cerebral y los
hábitos saludables se construyen a partir de muchas decisiones pequeñas y
constantes a lo largo del tiempo, dijo la Dra. Singh. “Fíjate metas. Busca
amigos o familiares que te ayuden a mantener el compromiso o con quienes puedas
hacer ejercicio”. BP