domingo, 5 de julio de 2026

Universo literario - El bisturí...

Día litúrgico: Lunes XIV (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 9,18-26): En aquel tiempo, Jesús les estaba hablando, cuando se acercó un magistrado y se postró ante Él diciendo: «Mi hija acaba de morir, pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá». Jesús se levantó y le siguió junto con sus discípulos. En esto, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su manto. Pues se decía para sí: «Con sólo tocar su manto, me salvaré». Jesús se volvió, y al verla le dijo: «¡Ánimo!, hija, tu fe te ha salvado». Y se salvó la mujer desde aquel momento.
Al llegar Jesús a casa del magistrado y ver a los flautistas y la gente alborotando, decía: «¡Retiraos! La muchacha no ha muerto; está dormida». Y se burlaban de Él. Mas, echada fuera la gente, entró Él, la tomó de la mano, y la muchacha se levantó. Y la noticia del suceso se divulgó por toda aquella comarca.
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy vamos con Jesús a casa de Jairo, donde su hija está muy enferma y puede morir. Por el camino sucede algo extraordinario… ¡La mujer que perdía sangre! Su gran fe y confianza en el Salvador le ayudó a superar los obstáculos…
—Superando la vergüenza y el miedo, se abrió paso entre la gente hasta ‘tocar’ a Jesús. «Y se salvó la mujer desde aquel momento».

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El primer paso para combatir el dolor de cuello es pararse...

El sedentarismo es el enemigo número uno de este dolor que afecta hasta el 70% de la población mundial.
El primer consejo es simple. Trata de estar sentado el menor tiempo posible. Por supuesto, a más tiempo inactivo, más dolor de cuello: la conducta sedentaria es el principal factor de riesgo para este tipo de dolor.
Aunque el dolor de cuello puede ser síntoma de algunas afecciones médicas, en la mayoría de los casos se presenta por malas posturas al estar trabajando, por ejemplo frente a una computadora o al cargar peso, o por estar mal sentado en un silla o sofá, en todos los casos por largos períodos de tiempo.
Las anteriores son algunas de las conclusiones de un análisis de 25 investigaciones, que observó cómo el sedentarismo afectaba los cuellos de más de 43.184 pacientes.
El dolor de cuello es uno de los dolores musculoesqueléticos por el cual se consulta al médico con más frecuencia.
Entre otros factores que impactan en esta área tan crítica que conecta la cabeza con el resto del cuerpo están:
·        La edad (la osteoartritis que se puede desarrollar durante el envejecimiento puede aumentar el dolor en el cuello)
·        El estrés (el cuello es en donde se ‘instala’ naturalmente la tensión)
·        Una caída o golpe (que lesione la zona del cuello o un área cercana)
El dolor de cuello no relacionado con una afección médica puede durar desde días hasta años, y puede degradar la salud general y la calidad de vida, por eso hay que tomar acciones para mejorarlo o eliminarlo. Se considera dolor de cuello crónico si persiste por más de tres meses.
El riesgo de dolor de cuello debido a conductas sedentarias es más pronunciado en mujeres que en hombres, y mayor en empleados que en estudiantes, indicó el estudio.
Tan solo permanecer sentado cuatro horas por días aumenta el riesgo de dolor de cuello en un 45%. Si la conducta sedentaria se basa en el uso de pantallas, el riesgo se eleva al 88% porque a estar sentado o recostado se suma la postura de la cabeza.
Si el dolor de cuello persiste, es importante consultar con el médico, para ver si no es el resultado de una afección subyacente.
Si no hay una afección relacionada a este dolor, hay acciones de estilo de vida que se pueden tomar en casa para confrontarlo y, en definitiva, mejorar el bienestar musculoesquelético general, entre ellas:
Mantener el cuello en movimiento. Realizar estiramientos suaves a diario, incluyendo rotaciones de cuello y hombros, despacio primero y con más consistencia después que el dolor disminuya. Conviene calentar el cuello y la espalda con una almohadilla térmica o en la ducha o bañera antes de realizar estos ejercicios.
Moverse, al menos un rato, a diario. Caminar o hacer cualquier otro tipo de ejercicio o deporte es crítico para la salud del cuello y la salud musculoesquelética en general. Puedes encontrar el que mejor se adapte a tu cuerpo y a tu agenda diaria.
Aprender técnicas de relajación. Estos momentos de relajación ayudan a desestresarse y, por lo tanto, alivian la presión en el cuello.
Hacer sesiones de fisioterapia. Un fisioterapeuta puede diseñar un plan de ejercicios que fortalezca los músculos del cuello y alivie la presión sobre la columna vertebral. También puede aplicar compresas frías o calientes durante la sesión para aumentar el flujo sanguíneo y la amplitud de movimiento (calor) o disminuir el flujo sanguíneo y la inflamación (frío). Algunos de estos ejercicios se pueden reproducir luego en casa.
El dolor de cuello no solo afecta la función física, la calidad de vida y la eficiencia laboral de las personas. En Estados Unidos, el gasto anual en dolor de cuello y espalda asciende a 87.600 millones de dólares, superando a la diabetes y las enfermedades cardíacas en cuanto a costos de atención médica.
En América Latina, el problema no es menor. Según información de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), aproximadamente 50% de la población general en ese país alguna vez en su vida sufrirá dolor de cuello (cervical) debido a la mala postura al sentarse o al usar dispositivos electrónicos. La incidencia de este tipo de dolor también es alta en América Central. CdeB

¿Por qué es tan difícil creer en uno mismo?…

¿Alguna vez has sentido que nadie cree en ti… ni siquiera tú mismo? Esa voz interior que susurra que no eres suficiente, que no lo lograrás, que otros están más capacitados, es una batalla que muchos enfrentamos. Pero aquí estás, leyendo estas palabras porque en lo profundo de tu ser aún hay una chispa de fe.
Creer en ti es mucho más que autoestima: es un acto de fe en lo que Dios ya ha sembrado dentro de ti. Y cuando tú decides creer, algo poderoso ocurre. El cielo se alinea con tus pasos, y comienzas a avanzar con fuerza renovada.
El origen de la duda: una lucha invisible
Todos enfrentamos inseguridades. A veces vienen de experiencias dolorosas, fracasos pasados o palabras hirientes de otros. Pero la mayoría de las veces, la duda viene disfrazada de lógica:
·        ‘¿Y si no funciona?’
·        ‘¿Qué pasa si fracaso otra vez?’
·        ‘¿Qué van a decir los demás?’
Estas preguntas no son señales de que debes detenerte. Son indicadores de que estás a punto de cruzar un umbral importante.
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” – 2 Timoteo 1:7
3 verdades que debes recordar cuando te sientas débil
1. Dios ya depositó todo lo que necesitas dentro de ti
No necesitas esperar a sentirte ‘preparado’. Dios no llama a los capacitados; Él capacita a los llamados.
2. Tus fracasos no definen tu futuro
El pasado puede doler, pero no tiene el poder de detenerte… a menos que tú se lo des.
3. La fe se activa con acción, no con emoción
Puedes sentir miedo y aún así avanzar. La clave no es ‘sentirte valiente’, sino actuar a pesar del temor.
Cómo comenzar a creer en ti: 5 pasos prácticos
1.     Ora y pídele a Dios que te recuerde tu identidad.
2.     Haz una lista de tus dones, talentos y logros.
3.     Rodéate de personas que te eleven, no que te hundan.
4.     Empieza con lo que tienes. No esperes perfección.
5.     Declara en voz alta tus metas y lo que Dios dice de ti.
Cuando los demás no creen… cree tú
Habrá momentos en los que nadie entenderá tu visión. Incluso personas cercanas dudarán de ti. Pero no estás solo. Moisés tartamudeaba, David era el menor y Gedeón se escondía. Sin embargo, todos fueron usados poderosamente porque eligieron creer… no en sus fuerzas, sino en el Dios que los llamó.
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” – Filipenses 4:13
Lista de afirmaciones para declarar cada mañana
·        Soy creado con propósito.
·        Dios me ha capacitado para todo desafío.
·        Mi valor no depende de la opinión de otros.
·        Estoy avanzando, incluso cuando no lo siento.
·        Hoy es un nuevo comienzo.
Imprime estas frases. Pégalas en tu espejo. Repítelas hasta que se conviertan en tu realidad.
Bloqueo común: ‘Pero yo no soy suficiente…’
Esa frase ha detenido a más personas que cualquier otra. La buena noticia es que no tienes que ser suficiente por ti mismo. Dios es tu suficiencia. Él completa lo que te falta. No tienes que saber cómo sucederá todo. Solo tienes que dar el siguiente paso.
Un nuevo comienzo está a un paso de fe
Tal vez hoy es el día en que te levantas diferente. El día en que decides que el miedo no tiene la última palabra. Que la duda no tiene más poder sobre tus decisiones. Que tú, con Dios a tu lado, eres más fuerte de lo que creías.
¿Y ahora qué? Toma una decisión
La pregunta no es si puedes lograrlo. La verdadera pregunta es: ¿te atreverás a creer en ti como Dios ya cree en ti? RdeP

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