martes, 18 de agosto de 2026

Día litúrgico: Miércoles XX (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 20,1-16): En aquel tiempo, Jesús dijo a los discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Habiéndose ajustado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Salió luego hacia la hora tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados, les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo’. Y ellos fueron. Volvió a salir a la hora sexta y a la nona e hizo lo mismo. Todavía salió a eso de la hora undécima y, al encontrar a otros que estaban allí, les dice: ‘¿Por qué estáis aquí todo el día parados?’. Dícenle: ‘Es que nadie nos ha contratado’. Díceles: ‘Id también vosotros a la viña’.
»Al atardecer, dice el dueño de la viña a su administrador: ‘Llama a los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los primeros’. Vinieron, pues, los de la hora undécima y cobraron un denario cada uno. Al venir los primeros pensaron que cobrarían más, pero ellos también cobraron un denario cada uno. Y al cobrarlo, murmuraban contra el propietario, diciendo: ‘Estos últimos no han trabajado más que una hora, y les pagas como a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el calor’. Pero él contestó a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario? Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti. ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?’. Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy Jesús nos habla del Dios misericordioso que espera a todos los hombres, sea la hora que sea. A todos nos quiere con Él en la Vida Eterna. Aunque uno llegue más tarde, no importa: también se le abren las puertas del cielo.
—Los raros somos nosotros cuando nos entra la envidia porque uno que se ha convertido a última hora merece igualmente la felicidad eterna.

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Por qué la lluvia no es solo agua - El químico eterno que contienen las gotas y preocupa a los científicos…

Cuando llueve, no solo baja agua del cielo. Con cada gota, puede caer también un químico llamado ácido trifluoroacético, conocido como TFA. Ya se encontró en la lluvia, en lagos, ríos, agua embotellada, cerveza, cultivos, hígados de animales y hasta en la sangre y orina humana.
El ácido forma parte del grupo de los PFAS, conocidos como ‘químicos eternos’, porque no se descomponen fácilmente. Unos enlaces especiales en su molécula lo hacen casi imposible de destruir en la naturaleza.
Un grupo de investigadores de Noruega, Suiza, República Checa y Suecia recopilaron datos en un artículo publicado en la revista Environmental Science & Technology y alertaron que “la exposición al TFA está ampliamente difundida y está en aumento”. También mencionaron que “la concentración de TFA en ecosistemas y medios ambientales aumentó más de un orden de magnitud en varias matrices como precipitaciones, ríos, aguas subterráneas, agua potable, suelos y plantas”.
Desde Noruega, el primer autor del trabajo Hans Peter Arp, investigador del Instituto Geotécnico Noruego y la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, que “se necesitan más datos sobre la distribución del TFA, especialmente cerca de zonas agrícolas importantes y fuentes de agua potable, para poder monitorear la exposición de la población”.
Frente a los potenciales riesgos para la salud humana y de otras especies, el científico, que es experto en contaminantes ambientales, resaltó: “Las acciones clave para limitar el TFA en el planeta son reducir y restringir los productos químicos que producen TFA”.
Eso se debe poner en marcha “en especial con los gases usados en sistemas de refrigeración y calefacción que forman TFA, así como los productos farmacéuticos y plaguicidas de gran volumen que lo generan cuando se degradan”.
Qué se debate sobre el TFA
El TFA aparece principalmente por la degradación de gases usados en aires acondicionados y ciertos plaguicidas. Así, el químico termina flotando en el aire y viaja grandes distancias antes de caer con la lluvia. Durante las últimas 4 décadas, el TFA se ha multiplicado de 5 a 10 veces en hojas de árboles y en aguas subterráneas de varios países. Esto preocupa porque casi nada puede eliminarlo una vez que llega al ambiente.
La ONU consideró que el TFA representa un riesgo mínimo por ahora, “al menos hasta 2100”. Sin embargo, no todos están tranquilos. Existen grupos de expertos que piden la prohibición de los PFAS, incluido el TFA, porque destacan su persistencia y su posibilidad de moverse fácilmente en la naturaleza.
En el otro extremo, algunos investigadores piensan que el TFA “es tan tóxico como la sal de mesa” y que no se acumula en los organismos vivos, ya que el cuerpo lo elimina de forma rápida.
La falta de acuerdo genera debates sobre qué hacer y cómo establecer límites legales. A la vez, industrias que dependen del TFA, como la de la refrigeración y la de los fármacos, defienden su uso al señalar su importancia económica. Alemania y otros países reclaman estudios más estrictos y piden que el TFA pase a considerarse “muy persistente y muy móvil”. Esto exigiría reglas más severas antes de permitir que productos que generan TFA circulen libremente.
Si en el futuro se confirma algún daño grave, se debería actuar para proteger a las personas y al ambiente de sus riesgos. Algunas plantas pueden absorber el TFA y, solo con muchas cantidades, detener su crecimiento. Los experimentos en animales muestran problemas de salud con dosis muy altas, mucho mayores a las que se encuentran fuera de los laboratorios. Aun así, la vigilancia sobre estos efectos se hace más fuerte cada año.
Ya hay regiones en Europa y ciertos estados de Estados Unidos que establecen controles para reducir el TFA en el agua potable. En algunos lugares, quienes utilizan plaguicidas deben comprobar primero que no existen alternativas más seguras.
Qué debería hacerse para reducir los riesgos del TFA
La exposición al TFP podría dañar órganos como los riñones y el hígado y alterar funciones celulares si se presenta en altas concentraciones.
En animales acuáticos, afecta el crecimiento y órganos, mientras que en plantas puede generar problemas que impactan ecológicamente. No produce envenenamiento inmediato, pero sus efectos a largo plazo preocupan por su acumulación y resistencia a descomponerse.
De acuerdo con el Dr. Arp, para reducir la cantidad de TFA en el ambiente es fundamental que las fábricas dejen de producir y usar ciertos productos conocidos como PFAS y algunos gases que contienen flúor, ya que cuando se descomponen, suelen formar TFA y así terminan en el aire y el agua.
Una de sus recomendaciones principales es que los gobiernos prohíban o limiten el uso de estas sustancias peligrosas y que las industrias busquen alternativas más seguras. Para eliminar el TFA ya presente, se necesitan tecnologías avanzadas, como filtrar el agua con materiales especiales o usar procesos químicos que puedan transformar el TFA en sustancias menos dañinas. Sin embargo, estos métodos todavía se encuentran en desarrollo y pueden ser costosos.
Por eso, el científico remarcó que “lo más efectivo es reducir la cantidad de TFA que se genera, en lugar de intentar quitarlo cuando ya está en el ambiente”. BP

Cuando sientes que nadie te respalda…

En la vida, todos enfrentamos momentos en los que parece que el mundo entero nos da la espalda. Amigos que desaparecen cuando más los necesitamos, familiares que no comprenden nuestra lucha, o compañeros que nos critican en lugar de apoyarnos.
En esos instantes de soledad, la palabra de Dios nos recuerda que, aunque la gente nos falle, Él permanece fiel.
La promesa que sostiene tu corazón
“Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá” — Salmo 27:10
Este pasaje bíblico nos asegura que, aunque incluso los vínculos más cercanos se rompan, el Señor nunca abandona a Sus hijos. Su fidelidad es inquebrantable y Su amor trasciende las decepciones humanas.
¿Por qué las personas nos fallan?
Hay muchas razones por las que la gente se aleja en momentos difíciles:
·        Miedo o incomodidad: no saben cómo ayudarnos.
·        Egoísmo: priorizan sus propios problemas antes que acompañarnos.
·        Falta de empatía: no comprenden la magnitud de nuestro dolor.
Aceptar esta realidad no significa resignarnos, sino aprender a poner nuestra confianza en Aquel que nunca falla: Dios.
Cómo fortalecer tu fe cuando el mundo te rechaza
La Biblia no promete una vida libre de pruebas, pero sí nos da herramientas para mantenernos firmes. Aquí tienes algunos pasos prácticos:
1.     Ora con sinceridad: habla con Dios como con tu mejor amigo.
2.     Medita en las Escrituras: versículos como Isaías 41:10 te darán fuerza.
3.     Rodéate de personas de fe: aunque algunos te fallen, siempre habrá alguien que comparta tu misma esperanza.
4.     Sirve a otros: incluso en medio de tu dolor, bendecir a alguien más te renueva el corazón.
Palabras de aliento en la adversidad
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” — Salmo 46:1
Esta verdad eterna nos recuerda que, aunque todos nos den la espalda, siempre podemos correr a los brazos de Aquel que jamás se aparta.
Transforma la soledad en oportunidad
En lugar de ver la soledad como un castigo, considérala como una invitación a profundizar tu relación con Dios. Es en esos silencios donde Su voz se escucha con más claridad.
·        La soledad puede convertirse en tu escuela de fe.
·        El rechazo puede ser el inicio de un nuevo propósito.
·        La pérdida puede abrir paso a una victoria mayor.
Acciones prácticas para tu día a día
Si hoy sientes que estás caminando solo, prueba lo siguiente:
·        Dedica 10 minutos diarios a agradecer lo que aún tienes.
·        Escribe un diario espiritual con tus oraciones y respuestas.
·        Busca un grupo pequeño o comunidad de fe donde compartir tu proceso.
El verdadero respaldo viene de lo alto
El mundo cambia, las personas fallan, pero Dios sigue siendo el mismo ayer, hoy y siempre. Él promete sostenerte con Su mano poderosa y llevarte más allá de lo que imaginas.
Pregúntate hoy
Si sientes que el mundo te ha dado la espalda, ¿estás dispuesto a dejar que Dios sea tu fortaleza y tu compañía constante? RdeP