viernes, 20 de marzo de 2026

Día litúrgico: Martes IV (A) de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 5,1-3.5-16): Era el día de fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la Probática, una piscina que se llama en hebreo Betsaida, que tiene cinco pórticos. En ellos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, esperando la agitación del agua. Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, viéndole tendido y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo, le dice: «¿Quieres curarte?». Le respondió el enfermo: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua; y mientras yo voy, otro baja antes que yo». Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y anda». Y al instante el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar.
Pero era sábado aquel día. Por eso los judíos decían al que había sido curado: «Es sábado y no te está permitido llevar la camilla». Él le respondió: «El que me ha curado me ha dicho: ‘Toma tu camilla y anda’». Ellos le preguntaron: «¿Quién es el hombre que te ha dicho: ‘Tómala y anda?’». Pero el curado no sabía quién era, pues Jesús había desaparecido porque había mucha gente en aquel lugar. Más tarde Jesús le encuentra en el Templo y le dice: «Mira, estás curado; no peques más, para que no te suceda algo peor». El hombre se fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy el milagro ‘funciona’ de otro modo. El paralítico está ahí tirado, desde hacía 38 años. ¡Pobre desgraciado! Incapaz de nada. Jesucristo se anticipa y le pregunta. El enfermo explica lo que le pasa, pero ni siquiera pide su curación… No se le pasa por la cabeza. ¡Tantos años! Esa situación triste remueve las entrañas del Cristo-Dios…
—¡Así está la humanidad!: paralítica y enferma de ‘pecado original’. A veces ni lo pensamos. Estábamos desde hacía tiempo ‘tirados’, en estado lamentable. Nada podíamos hacer. Ni se nos pasaba por la cabeza que Dios pudiera curarnos. Pero Él tomó la iniciativa y dio su propia vida por nuestra salud.

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Comer a la hora correcta podría prevenir la diabetes y otras enfermedades crónicas…

Comer no solo es cuestión de qué y cuánto, sino también de cuándo. Así lo afirma la Dra. Diana Díaz Rizzolo, experta en obesidad y diabetes, quien advierte que el horario de las comidas influye significativamente en el control glucémico y, por tanto, en la prevención de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2 o el síndrome metabólico.
Durante el XXXVI Congreso Nacional de la Fundación de la Sociedad Española de Diabetes (FSED), la investigadora de la UOC y la Universidad de Columbia (EE.UU), ha presentado evidencias que relacionan el momento del día en que se ingieren las calorías con la respuesta del cuerpo a la glucosa. «La tolerancia a la glucosa es mejor por la mañana. Una cena tardía o rica en carbohidratos puede elevar la glucemia nocturna y la glucosa en ayunas del día siguiente», señaló. Este enfoque se basa en la crononutrición, una disciplina que estudia cómo la alimentación interactúa con nuestros ritmos circadianos.
Según la Dra. Díaz Rizzolo, comer tarde puede descompensar el metabolismo y aumentar el riesgo de enfermedades. Por eso, propone adaptar las recomendaciones nutricionales al cronotipo de cada persona (su predisposición natural a estar más activo en ciertos momentos del día), los horarios laborales y las condiciones metabólicas individuales.
«En consulta, aplicar la crononutrición puede marcar una diferencia real en la prevención y tratamiento de la diabetes tipo 2», afirma. Incluso propuso considerar la hora de las comidas como una variable clínica más.
La Dra. Díaz Rizzolo recomienda 5 hábitos esenciales para mejorar el control de la glucosa: Comer la mayor parte de las calorías por la mañana; evitar cenas copiosas y tardía; mantener horarios regulares alineados con la luz solar; conocer el propio cronotipo; apostar por pequeños cambios sostenidos, sin obsesionarse, y recuperar lo tradicional: dieta atlántica y mediterránea
En este sentido, la Dra. María del Mar Calvo Malvar, del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela (España), subraya la importancia de volver a patrones alimentarios clásicos como la dieta atlántica o la mediterránea, por su eficacia en la salud cardiovascular y su facilidad de aplicación.
Ambas dietas, basadas en alimentos frescos, locales y poco procesados, no solo son saludables sino también sostenibles. «Recuperar nuestras tradiciones alimentarias puede ser una de las mejores estrategias nutricionales actuales», apunta la Dra. Calvo Malvar. La dieta atlántica, rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescados y aceite de oliva, ha demostrado reducir el riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares. Además, por su bajo impacto ecológico, se alinea con la ‘Planetary Health Diet’, un modelo propuesto a nivel mundial para proteger la salud del planeta y de las personas.
Ambas expertas coinciden en que avanzar hacia una nutrición sostenible y adaptada al reloj biológico humano no solo es posible, sino necesario. «Es hora de comer a conciencia, no solo por lo que ponemos en el plato, sino por cuándo lo hacemos», concluye la Dra. Díaz Rizzolo. BP

El poder del amor verdadero…

Cuando decimos “Te amo más que a mi vida”, no es solo una frase romántica. Es una expresión poderosa que refleja un compromiso genuino, un amor incondicional que va más allá de las palabras. Este tipo de amor no conoce límites, porque está dispuesto a darlo todo, incluso la propia vida, por el bienestar de quien amamos.
Desde el primer momento en que pronunciamos estas palabras, algo dentro de nosotros cambia. El amor verdadero nos enseña a ser generosos, pacientes y compasivos. Y si ese amor se enraíza en nuestra fe, su impacto es aún mayor.
¿Qué significa realmente ‘Te amo más que a mi vida’?
Un amor que trasciende el egoísmo
Decir “Te amo más que a mi vida” es poner al otro antes que a uno mismo. Es un amor desinteresado, que no busca lo suyo sino que procura el bien del ser amado.
“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” — Juan 15:13
Este tipo de amor nos inspira a actuar con sacrificio y entrega. Nos reta a salir de nuestra zona de comodidad y pensar en lo que realmente importa.
Amor que transforma
Cuando amamos de esta manera, nuestras relaciones cambian:
·        Se fortalecen los lazos familiares.
·        Se cultiva la empatía en el matrimonio.
·        Se crea un ambiente de confianza y respeto en la amistad.
Y más importante aún, reflejamos el amor de Dios en nuestras acciones.
Cómo vivir ese amor en lo cotidiano
1. Practica la entrega diaria
Amar más que a la propia vida no significa un solo acto heroico. Significa:
·        Ceder en una discusión por el bien de la relación.
·        Escuchar con atención cuando el otro lo necesita.
·        Renunciar a un plan personal para apoyar a tu ser querido.
2. Comunica con el corazón
Las palabras tienen poder. No des por sentado que tus seres queridos saben cuánto los amas. Díselo. Escríbelo. Exprésalo con gestos cotidianos.
3. Confía en Dios como fuente de amor
El amor verdadero no nace solo de nuestras fuerzas. Al acercarnos a Dios, aprendemos a amar como Él nos ama: sin condiciones, sin medida.
Citas que inspiran a amar sin medida
“El amor verdadero es aquel que se da sin esperar nada a cambio”.
“Amar más que a la vida es reflejar el amor de Dios en lo cotidiano”.
Errores que debemos evitar en el amor
Incluso con las mejores intenciones, podemos equivocarnos:
·        Confundir el amor con la dependencia emocional.
·        Sacrificarnos de forma que nos lleve a perder nuestra identidad.
·        Dar sin establecer límites sanos.
Por eso es clave cultivar un amor equilibrado, donde el respeto y el cuidado mutuo sean la base.
Cómo cultivar un amor que trascienda
Cuida tu relación con Dios
El amor humano es limitado. Solo al conectar con el amor divino podremos amar de forma incondicional.
Haz del perdón un estilo de vida
El amor que dice “Te amo más que a mi vida” perdona y busca sanar.
Crea recuerdos valiosos
Las acciones pequeñas crean grandes memorias:
·        Una carta escrita a mano.
·        Un paseo sin prisas.
·        Un “te amo” dicho al oído en el momento justo.
Reflexiona: ¿A quién le dices “Te amo más que a mi vida”?
Te invito a que hoy pienses en esas personas que amas profundamente. ¿Cómo puedes demostrarles ese amor incondicional? ¿Qué pequeño acto puedes realizar para reflejar ese amor? RdeP

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