domingo, 17 de mayo de 2026

Día litúrgico: Lunes VII (A) de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 16,29-33): En aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús: «Ahora sí que hablas claro, y no dices ninguna parábola. Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por esto creemos que has salido de Dios». Jesús les respondió: «¿Ahora creéis? Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo».
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy, unos discípulos aseguran a Jesús que creen que Él ha «salido de Dios». «¿Ahora creéis?», les dice el Señor. El Maestro hace esta pregunta con un tono de tristeza: Él sabe que, a la hora de la verdad, le abandonarán. Y así sucedió durante la pasión…
—Dios nos ama, aunque sabe que a veces fallaremos. Quizá por miedo a los comentarios que puedan hacer nuestros compañeros, quizá por cansancio... Jesús, el Maestro, ya nos ha advertido de las dificultades. Pero su triunfo, su resurrección, nos da coraje.

La Oración Dominical – Domingo de la Ascensión del Señor…

Dios nos habla
·        “Después de la resurrección del Señor, los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. Al verlo, se postraron delante de Él; sin embargo, algunos todavía dudaron. Acercándose, Jesús les dijo: «Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que Yo les he mandado. Y Yo estaré siempre con ustedes todos los días hasta el fin del mundo»” (Mt 28,16-20).
·        “Hermanos: Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. Que Él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que Él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza. Este es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro. Él puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas” (Ef 1,17-23).
Reflexión
·        “Así como en la solemnidad de Pascua la resurrección del Señor fue para nosotros causa de alegría, así también ahora su ascensión al cielo nos es un nuevo motivo de gozo, al recordar y celebrar litúrgicamente el día en que la pequeñez de nuestra naturaleza fue elevada, en Cristo, por encima de todos los ejércitos celestiales, de todas las categorías de ángeles, de toda la sublimidad de las potestades hasta compartir el trono de Dios Padre. Hemos sido establecidos y edificados por este modo de obrar divino, para que la gracia de Dios se manifestara más admirablemente, y así, a pesar de haber sido apartada de la vista de los hombres la presencia visible del Señor, por la cual se alimentaba el respeto de ellos hacia él, la fe se mantuviese firme, la esperanza inconmovible y el amor encendido” (San León Magno, Tratado 74).
Nosotros le hablamos
·        “Dios nuestro, en este día tu Hijo ha subido a los cielos ante la mirada de los apóstoles; concédenos que, según su promesa, él permanezca siempre con nosotros en la tierra y nosotros merezcamos vivir con él en el cielo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos” (Oración colecta).
Nuestra vida cambia
·        ¿Vivimos alegres por la presencia y cercanía del Señor en nuestras vidas?
·        ¿Nos damos cuenta de que Dios quiere hacer maravillas en nosotros?

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¿Cómo identificar y qué comer si tienes una enfermedad transmitida por alimentos?...

Es importante reconocer los síntomas de esta afección, que se vuelve más presente en el verano, y cuándo es necesario ir al médico.
Algunas enfermedades transmitidas por los alimentos se presentan por ingerir ya sea comida contaminada o descompuesta.
Los síntomas suelen ser náuseas, vómito, diarrea, dolor abdominal, fiebre, dolor de cabeza, entre otros, lo cual puede variar, así como el tiempo en que tardan en aparecer los síntomas que puede ser desde 1 hora hasta 28 días.
Si tienes diarrea durante más de tres días, fiebre de más de 101.5°F (38.6°C) o síntomas de deshidratación visita al médico de inmediato.
Cabe aclarar que el término ‘intoxicación alimentaria’ se usa por lo regular para denominar a todas las enfermedades de origen alimentario.
Sin embargo, hay diferencias en las definiciones:
·        Enfermedades transmitidas por los alimentos (ETA), se refiere a todas las enfermedades producidas por alimentos o bebidas contaminadas.
·        Intoxicación alimentaria, se refiere a una enfermedad causada por una toxina presente en los alimentos.
Causas de intoxicación alimentaria y otras enfermedades transmitidas por alimentos
Bacterias
Suele ser la causa más frecuente de intoxicación alimentaria. Causada por bacterias como Listeria, E. coli, Monocytogenes y Salmonella.
Otras bacterias son Campylobacter y C. botulinum (causante de botulismo), que sí pueden ser más graves.
Parásitos
Los parásitos también se pueden propagar a través del consumo de alimentos en mal estado o si no se siguieron las normas alimentarias en su manejo y conservación.
Los parásitos pueden vivir por años en el tracto digestivo, de ahí la importancia de realizar análisis coproparasitoscópicos regularmente. Suelen causar efectos secundarios graves en mujeres embarazadas o personas con un sistema inmunitario debilitado.
Virus
Algunas enfermedades transmitidas por alimentos pueden ser causadas por un virus. El norovirus es muy común, otros son el rotavirus y astrovirus. Otro virus que también se puede transmitir por el consumo de alimentos es el virus de la hepatitis A.
¿Cómo se contaminan los alimentos?
Los alimentos pueden contaminarse por diversos motivos, entre ellos: mala cocción, mariscos, carne, aves y huevo crudos mal manipulados, y por agua contaminada.
También pueden contaminarse los alimentos por falta de lavado de manos de la persona que prepara los alimentos o por no seguir las normas de seguridad alimentaria.
¿Qué comer si padeces una enfermedad transmitida por alimentos leve?
Una enfermedad transmitida por alimentos leve puede tratarse en casa, la duración de la misma podrá ser de 3 a 5 días. Si tienes duda, mejor acude al médico para un diagnóstico y tratamiento efectivo.
Hidratación
Es necesario mantenerse hidratado e incluir soluciones de rehidratación oral, además de agua. Así mismo, podrás tomar también agua de coco.
Es conveniente evitar la cafeína por ser irritante y mejor tomar tés descafeinados de manzanilla y menta. Mantente en comunicación con tu médico.
Dieta
En un inicio mejor seguir una dieta de líquidos claros y una vez que ya no hay vómitos ni diarrea regresar paulatinamente a una dieta blanda.
Alimentos como caldo de pollo, arroz, papa y zanahoria cocida, gelatina, banana (plátano), manzanas cocidas sin cáscara, galletas saladas, pan tostado, generalmente son bien tolerados.
Y continuar también con soluciones de rehidratación oral y en ocasiones jugos de fruta industrializados sin azúcar diluidos.
Evita comer por un tiempo incluso aunque te sientas mejor: lácteos como leche y quesos, alimentos grasosos, frituras, alimentos azucarados y alimentos muy condimentados o picantes. Así mismo, evita la cafeína y las bebidas alcohólicas. CdeB

Hacer discípulos de Jesús…

Mateo describe la despedida de Jesús trazando las líneas de fuerza que han de orientar para siempre a sus discípulos, los rasgos que han de marcar a su Iglesia para cumplir fielmente su misión.
El punto de arranque es Galilea. Ahí los convoca Jesús. La resurrección no los ha de llevar a olvidar lo vivido con él en Galilea. Allí le han escuchado hablar de Dios con parábolas conmovedoras. Allí lo han visto aliviando el sufrimiento, ofreciendo el perdón de Dios y acogiendo a los más olvidados. Es esto precisamente lo que han de seguir transmitiendo.
Entre los discípulos que rodean a Jesús resucitado hay «creyentes» y hay quienes «vacilan». El narrador es realista. Los discípulos «se postran». Sin duda quieren creer, pero en algunos se despierta la duda y la indecisión. Tal vez están asustados, no pueden captar todo lo que aquello significa. Mateo conoce la fe frágil de las comunidades cristianas. Si no contaran con Jesús, pronto se apagaría.
Jesús «se acerca» y entra en contacto con ellos. Él tiene la fuerza y el poder que a ellos les falta. El Resucitado ha recibido del Padre la autoridad del Hijo de Dios con «pleno poder en el cielo y en la tierra». Si se apoyan en él no vacilarán.
Jesús les indica con toda precisión cuál ha de ser su misión. No es propiamente «enseñar doctrina», no es solo «anunciar al Resucitado». Sin duda, los discípulos de Jesús habrán de cuidar diversos aspectos: «dar testimonio del Resucitado», «proclamar el evangelio», «implantar comunidades»… pero todo estará finalmente orientado a un objetivo: «hacer discípulos» de Jesús.
Esta es nuestra misión: hacer «seguidores» de Jesús que conozcan su mensaje, sintonicen con su proyecto, aprendan a vivir como él y reproduzcan hoy su presencia en el mundo. Actividades tan fundamentales como el bautismo, compromiso de adhesión a Jesús, y la enseñanza de «todo lo mandado» por él son vías para aprender a ser sus discípulos. Jesús les promete su presencia y ayuda constante. No estarán solos ni desamparados. Ni aunque sean pocos. Ni aunque sean solo dos o tres.
Así es la comunidad cristiana. La fuerza del Resucitado la sostiene con su Espíritu. Todo está orientado a aprender y enseñar a vivir como Jesús y desde Jesús. Él sigue vivo en sus comunidades. Sigue con nosotros y entre nosotros curando, perdonando, acogiendo… salvando. JAP

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