Los
tiros de esquina, las patadas, las posiciones adelantadas, la ansiedad y el
estrés se elevan a niveles peligrosos cuando ves a tu equipo. Tips para cuidar
tu salud mental y física.
Hay
pasiones que matan, dice el refrán popular. Y en medio de la pasión
mundialista, hay que cuidar que ocurra todo lo bueno y nada de lo malo. La
tensión cuando juega tu equipo puede causar un estrés tal que los latidos
aumentan, la presión se eleva y bueno… de nuevo, hay que cuidarse.
¿Cómo
lograr emocionarte con el juego sin lesionar tu salud física y mental?
Hay
algunas acciones que pueden ayudarte a ver el partido con más calma. Se trata
de una combinación de replanteamiento mental y mecanismos de afrontamiento físico
muy útiles:
Respira profundo. Recuerda que no puedes controlar el partido,
practica la respiración profunda durante los momentos intensos.
Tómate tu propio ‘time out’. Toma descansos cuando te sientas abrumado por el
devenir del balón.
Evita excesos. Trata de no recurrir al alcohol o a la comida
chatarra para sobrellevar si la cosa se puso difícil en la cancha.
Mantén la perspectiva. Es fácil vincular tu identidad personal y tu estado
de ánimo al rendimiento del equipo, pero en última instancia, es solo un juego.
Recuerda
que una derrota no define tu día, tus valores ni tus relaciones.
Enfócate en lo positivo. No te quedes rumiando por una amarilla del
referí que consideras injusta y, sin embargo, celebra los buenos momentos. La
buena pasada, el esfuerzo colectivo del equipo.
Todas
las cosas que definen al fútbol tanto como una victoria. Lo han estado
demostrando en este Mundial que se celebra en México, Estados Unidos y Canadá
selecciones como las de Cabo Verde o Curazao: felices de participar, tanto los
jugadores como los fans.
Es
verdad: no son Francia, Portugal, Alemania, España, Argentina, sobre los que
hay muchas expectativas. Pero esos equipos nuevos en mundiales sirven para
recordar de lo que, en definitiva, se trata el fútbol: de disfrutar.
Cultiva tu sentido del humor y
aplícalo a la naturaleza impredecible del fútbol. Lo vimos con Lionel Messi en el partido contra
Austria: erró un penal y después hizo dos golazos con los que pasó a la
historia, hasta ahora, como el mayor goleador en copas del mundo.
Para
que esa intensidad del juego no te afecte la salud, puedes:
Practicar la respiración
abdominal profunda. Cuando
tu equipo recibe un gol o defiende una ventaja mínima en el tiempo de
descuento, tu ritmo cardíaco y respiratorio aumentan. Ralentiza conscientemente
tu respiración inhalando profundamente durante cuatro segundos, aguantando
durante cuatro y exhalando durante cuatro.
Levántate y muévete. Sentarse rígido en el borde del sofá prolonga el
estrés. Aléjate brevemente durante el descanso o cuando el balón salga del
campo. Estírate, ve a la cocina a buscar un vaso de agua o simplemente sacude
la tensión de tus brazos y piernas.
Mastica chicle. El simple acto físico de masticar engaña al
cerebro haciéndole sentir más relajado, lo que ayuda a mantener la respiración
constante y la concentración aguda.
Si
el estrés realmente está afectando tu salud mental o te está poniendo
irritable, date permiso para alejarte del televisor o silenciar la transmisión
durante unos minutos.
Crea una rutina relajante. Tanto si tu equipo gana como si pierde, deja que
tu sistema nervioso se calme antes de intentar dormir o continuar con tu día.
Participa en una actividad relajante como leer, escuchar música tranquila o
meditar para eliminar la adrenalina del día del partido.
El
fútbol sigue siendo magia, alegría, esperanza colectiva. Celébralo sin riesgos
¡Y
buena suerte a tu selección! CdeB