Una Luz en el Camino
Compartir, ayudar y motivar son las prioridades de este blog, tratando de iluminar el camino de nuestros semejantes con nuestra pequeña luz interior, basados en tres pilares fundamentales: "Respeto, Humildad y Honestidad"
sábado, 4 de julio de 2026
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Dios es para gente sencilla...
Siempre
que he tenido la impresión de estar junto a una persona cercana a Dios, ha sido
alguien de corazón sencillo. A veces una persona sin grandes conocimientos,
otras alguien de notable cultura, pero siempre un hombre o mujer de alma
humilde y limpia.
En
más de una ocasión he podido comprobar que no basta hablar de Dios para que se
despierte la fe. Para mucha gente, ciertos conceptos religiosos están muy
gastados, y aunque uno trate de sacarles todo el vigor y sabor que tuvieron en
su origen, Dios sigue como «fosilizado» en sus conciencias. Sin embargo, me he
encontrado con gentes sencillas que no parecen necesitar grandes ideas ni
razonamientos. Intuyen enseguida que Dios es «un Dios oculto», y de su corazón
nace espontánea una invocación: «Señor, muéstrame tu rostro».
Me
he encontrado también con personas que se mueven siempre en el terreno de lo
útil. Algunas abandonan a Dios porque les resulta perfectamente inútil; otras
le retienen y dan culto porque les sirve. Sin embargo, he podido conocer a
gentes sencillas que viven dando gracias a Dios. Disfrutan de lo bueno de la vida,
soportan con paciencia los males; saben vivir y hacer vivir. No sé cómo lo
logran, pero de su corazón parece estar siempre brotando la alabanza al
Creador. Su vida es un acierto.
He
expuesto muchas veces temas religiosos y he hablado de Dios ante gente muy
diversa. En ocasiones me he encontrado con personas que planteaban preguntas y
más preguntas sobre toda clase de cuestiones teológicas, sin mostrar el menor
interés por encontrarse con Dios. Pero he visto también a gente sencilla cuyos
ojos brillaban de forma especial cuando yo leía textos como este del profeta
Isaías: «Yo soy el Señor, tu Dios… Tú eres de gran precio a mis ojos, eres
valioso y yo te quiero… No temas, que estoy contigo» (Isaías 43,4); o cuando pronunciaba el Salmo 103: «Como un padre
siente ternura por sus hijos, así siente ternura el Señor por quienes le temen.
Pues él sabe de qué estamos hechos, se acuerda de que somos barro» (Salmo 103,13-14). Sí, Dios se revela a
gente sencilla. JAP



