Alrededor de 1 de cada 6
adultos mayores toma aspirina a diario para prevenir la enfermedad cardiaca,
aunque unas directrices más estrictas dicen que no es para todos, según un
estudio reciente. Peor aún, casi una cuarta parte de esas personas comenzaron a
tomar aspirina sin la recomendación de un médico, y alrededor de 1 de cada 10
no ha hablado sobre su uso con ningún proveedor de atención de la salud,
encontraron los investigadores.
“Para algunos pacientes sin
antecedentes de enfermedad cardiovascular, los beneficios de tomar aspirina
para la prevención primaria podrían verse contrarrestados por un mayor riesgo
de sangrado, sobre todo a medida que los pacientes envejecen”, señaló el
investigador sénior, Dr. Jordan Schaefer, profesor clínico asociado de medicina
interna y hematología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan
(EE.UU).
“Es incluso más preocupante
cuando los pacientes toman aspirina sin consultar a su médico”, añadió el Dr.
Schaefer en un comunicado de prensa. “Un proveedor no puede ayudar a un
paciente a comprender los riesgos y beneficios de la aspirina si se le deja en
la oscuridad”.
Durante la última década,
investigaciones más recientes resaltaron un riesgo significativo de sangrado
asociado con el uso de la aspirina en personas que no tienen antecedentes de
ataque cardíaco o enfermedad cardíaca, apuntaron los investigadores en las
notas de respaldo.
Como resultado, las
directrices se han endurecido en torno al uso de la aspirina como prevención
primaria, es decir, para prevenir los problemas cardíacos antes de que se
desarrollen, apuntaron los investigadores.
Un número significativo de
personas siguen sin ser conscientes de este riesgo de hemorragia, encontró el
nuevo estudio. Solo un 68% de las personas están de acuerdo en que la aspirina
diaria aumenta el riesgo de sangrado, según la encuesta de los investigadores a
más de 2.500 personas de entre 50 y 80 años de edad. Más de un 80% dijeron que
la aspirina ayuda con la salud general, y un 29% creían que reduce el riesgo de
demencia, encontraron los investigadores.
“Parece que los adultos
mayores que toman aspirina podrían anticipar beneficios más allá de reducir el
riesgo de enfermedad cardiovascular, y quizá no comprendan del todo el riesgo
añadido de sangrado”, señaló en un comunicado de prensa el investigador
principal, el Dr. Mark Edwards, residente de medicina interna de la Universidad
de Michigan Health.
Los participantes más jóvenes
de la encuesta, de 50 a 69 años, tenían más del doble de probabilidades de
tomar aspirina a pesar de no tener antecedentes de enfermedad cardíaca, en
comparación con los de 70 a 80 años, mostraron los resultados. Las mujeres y
las que tenían unos ingresos familiares de 60.000 dólares o más también eran
más propensas a usar aspirina para la prevención primaria, añadieron los
investigadores.
“El uso de la aspirina es una
pregunta mucho más compleja de lo que parecía, lo que es una razón más por la
que es importante consultar a un proveedor de atención de la salud al
considerar el uso”, señaló en un comunicado de prensa el investigador Dr.
Geoffrey Barnes, profesor asociado de medicina interna y cardiología de la
Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan.
“Recomendaría que cualquier
persona mayor de 40 años hable con su médico sobre su riesgo de enfermedad
cardiovascular, con una consideración cuidadosa de los antecedentes familiares
y de salud”, añadió.
El Colegio Americano de
Cardiología (American College of
Cardiology) y la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association), desaconsejan el uso de aspirina para
la prevención primaria después de los 70 años, y recomiendan su uso en personas
más jóvenes solo si tienen un mayor riesgo de padecer una afección cardíaca
según un cálculo de riesgo de 10 años.
El Grupo de Trabajo de
Servicios Preventivos de EE.UU. desaconseja la aspirina diaria para la
prevención primaria después de los 60, y suspender alrededor de los 75 para los
que la toman en función de un riesgo más alto, apuntaron los investigadores. BP