sábado, 13 de junio de 2026

Día litúrgico: Domingo XI (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 9,36—10:8): En aquel tiempo, al ver Jesús a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies».
Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que le entregó.
A estos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: «No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que ‘el Reino de los Cielos está cerca’. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis».
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy compartimos con Jesús este sentimiento de abatimiento cuando vemos a tantas personas indiferentes ante Dios. Tienen buen corazón, pero la luz de Navidad no ha entrado a fondo en sus corazones. ¡Es un misterio!: ¿por qué yo sí veo, y otros no? No hay respuesta teórica. Pero sí tenemos una respuesta ‘práctica’: Jesús llamó a sus discípulos, les dio poder para curar toda enfermedad y los envió a la gente.
—¿Qué poder es ése? Nuestra alegría y nuestra sonrisa, porque sabemos que el Hijo de Dios ha venido a salvarnos.

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En Argentina la mortalidad por cáncer de próstata registró un descenso sostenido entre 2014 y 2024...

El Día Mundial del Cáncer de Próstata se celebra el 11 de junio y tiene como objetivo concienciar sobre la importancia de la prevención y el diagnóstico temprano de esta enfermedad que afecta a millones de hombres en todo el mundo.
Una buena noticia de salud pública: si bien el cáncer de próstata sigue siendo el más frecuente en varones, su tasa de mortalidad asociada disminuyó un 26% si se considera la tendencia de la década que va entre 2014 y 2024.
Según la información reciente del Sistema de Vigilancia y Reporte del Cáncer (SIVER-Ca), la mortalidad en el año 2014 fue de 12,45 defunciones cada 100 mil varones En el 2024, esa estadística fue de 9,22 defunciones cada 100.000 varones. Al finalizar el período, la conclusión es que se alcanzó una reducción acumulada del 26% en todo el período.
Las razones de la mejora en este indicador
Según informó el Ministerio de Salud de Argentina, esta evolución favorable se asocia principalmente al aumento de las consultas oportunas en los servicios de urología y a los avances en las tecnologías de diagnóstico y tratamiento. En este sentido, se destacan la implementación de la resonancia multiparamétrica de próstata, el PET con colina, el PET PSMA -estudios diagnósticos por imágenes no invasivos-, y los tratamientos basados en hormonoterapia y radioterapias menos tóxicas y dirigidas.
El cáncer de próstata es el tumor más frecuente en varones en Argentina y uno de los más frecuentes a nivel mundial.
“En el país, más de 11.600 hombres reciben este diagnóstico cada año. La mayoría no presenta síntomas previos, y por eso el control periódico es clave para encontrar la enfermedad cuando todavía puede tratarse con intención curativa”, detalló el Dr. Gonzalo Vitagliano, Jefe de la Sección de Oncología - en el Servicio de Urología en el Hospital Alemán de Buenos Aires.
El cáncer de próstata en sus etapas tempranas es completamente asintomático. Por eso es necesario hacerse los controles periódicos para encontrarlo en su etapa curativa.
“La próstata es una glándula pequeña, del tamaño aproximado de una nuez, ubicada debajo de la vejiga. Aunque es pequeña, puede tener un gran impacto en la salud. A partir de los 50 años, todos los hombres deberían conversar con un urólogo sobre sus controles”, sumó el Dr. Vitagliano. Y continuó: “Si existen antecedentes familiares de cáncer de próstata, especialmente en padre, hermanos o familiares cercanos, esa consulta debería comenzar antes, alrededor de los 40 años”.
El problema es que, cuando da síntomas, muchas veces la enfermedad ya está más avanzada. Por eso, esperar a sentir dolor, molestias urinarias o cualquier otro síntoma no es una buena estrategia de prevención.
El PSA: una señal de alerta, no un diagnóstico
Uno de los controles más utilizados es el PSA, una proteína que se mide con un análisis de sangre. Un PSA elevado no significa automáticamente cáncer. Puede subir por varias causas, como inflamación de la próstata, infecciones, crecimiento benigno, actividad sexual reciente, ejercicio intenso o procedimientos médicos previos.
Por este motivo, las recomendaciones más recientes destacan un punto simple pero muy importante: en hombres sin síntomas con un PSA entre 3 y 10 ng/ml, antes de avanzar directamente hacia estudios más complejos, conviene repetir el análisis. Repetir el PSA ayuda a confirmar si el valor realmente se mantiene elevado o si fue una variación pasajera.
Este paso puede evitar resonancias innecesarias, reducir biopsias que quizás no hacían falta y disminuir el sobrediagnóstico, es decir, la detección de situaciones que tal vez nunca hubieran causado un problema real para la salud del paciente.
Cuando el PSA sigue elevado o el riesgo del paciente lo justifica, la resonancia magnética de próstata ocupa un lugar cada vez más importante. En hombres sin síntomas con PSA entre 3 y 20 ng/ml, la resonancia puede ayudar a decidir si corresponde hacer una biopsia.
La resonancia permite observar la próstata con mayor detalle. Si muestra una zona sospechosa, puede orientar una biopsia más precisa, dirigida hacia el área de mayor riesgo. Si no muestra lesiones importantes y el riesgo general es bajo, en algunos casos puede evitarse o postergarse la biopsia, siempre bajo seguimiento médico.
Esto no significa que todos los hombres deban empezar sus controles con una resonancia. La estrategia más equilibrada sigue siendo comenzar con el PSA y la evaluación clínica, y luego indicar resonancia sólo cuando sea útil para aclarar el riesgo.
La biopsia de próstata es el estudio que confirma el diagnóstico de cáncer, pero es un procedimiento invasivo. Por eso, el objetivo actual es no indicar biopsias de forma automática ante cualquier PSA elevado, sino seleccionar mejor a quién realmente la necesita.
El camino más razonable es evaluar la PSA, repetirla si corresponde, tener en cuenta la edad, los antecedentes familiares y otros factores de riesgo, y utilizar la resonancia o biomarcadores cuando puedan aportar información adicional. De esta manera, la biopsia se reserva para los casos donde hay una sospecha más fundada.
¿Qué lugar ocupa hoy el tacto rectal?
El tacto rectal fue durante muchos años una parte central del control prostático. Hoy, en hombres sin síntomas, no se recomienda como estudio rutinario para todos de entrada. Esto no quiere decir que haya dejado de servir, sino que su uso debe ser más selectivo.
El tacto rectal sigue siendo importante cuando el paciente tiene síntomas, cuando el médico necesita evaluar mejor la próstata, cuando existe sospecha de cáncer o cuando ya hay un diagnóstico y se necesita definir con mayor precisión la situación clínica. En otras palabras: no siempre es necesario como primer control preventivo, pero continúa teniendo valor en situaciones específicas.
Además del PSA y la resonancia, hoy existen herramientas que permiten estudiar mejor cada caso. Entre ellas se encuentran los biomarcadores en sangre u orina, el PET PSMA, la resonancia multiparamétrica y los estudios de genética tumoral. Estas herramientas pueden ayudar a conocer la ubicación, la agresividad y la extensión del tumor, y permiten planificar tratamientos más personalizados.
¿Por qué cuesta tanto hablar de la próstata?
Así como las mujeres incorporaron desde hace décadas el control ginecológico como parte de su rutina, los hombres también deben aprender a cuidar su salud sin esperar a que algo ande mal. A pesar de los avances, la próstata sigue siendo un tema tabú para muchos hombres. La vergüenza, el miedo al diagnóstico o la idea de consultar solo cuando aparece un síntoma hace que muchos controles se posterguen. Sin embargo, cuidar la salud prostática debería ser tan normal como cualquier otro control preventivo.
Hablar de cáncer de próstata no debe generar alarma, sino conciencia. Un control no implica necesariamente una biopsia, una resonancia o un tratamiento. Muchas veces, el primer paso es simplemente una consulta y un análisis de sangre. A partir de ahí, el médico define si hace falta repetir el estudio, controlar con el tiempo o avanzar con nuevas evaluaciones.
El cáncer de próstata puede no dar síntomas durante años. Por eso, la ausencia de molestias no garantiza que todo esté bien. La consulta temprana permite detectar la enfermedad en etapas curables y, al mismo tiempo, evitar estudios o tratamientos innecesarios cuando el riesgo es bajo.
El mensaje central es claro: a partir de los 50 años, o desde los 40 si hay antecedentes familiares, conviene hablar con un urólogo. La PSA es una herramienta útil, pero debe interpretarse con criterio. Si está elevada, muchas veces lo primero es repetirla. Si el riesgo persiste, la resonancia y otras herramientas modernas pueden ayudar a decidir mejor. Y la biopsia debe indicarse cuando realmente existe una sospecha suficiente. Consultar a tiempo puede salvar vidas. En cáncer de próstata, la diferencia muchas veces no está en tener síntomas, sino en no esperar a que aparezcan. BP

El mundo necesita a Dios más de lo que creemos…

¿Te has detenido a imaginar cómo sería la vida sin la presencia de Dios? Tal vez no lo notes en la rutina diaria, pero Su influencia está entretejida en cada rincón de nuestra existencia. Desde el amanecer hasta los suspiros más silenciosos de nuestras oraciones, Dios es el fundamento invisible que sostiene el alma del mundo.

Hablar de un mundo sin Dios no es simplemente una idea filosófica: es un escenario emocionalmente devastador. La falta de propósito, esperanza y amor verdadero sería abrumadora. Este artículo te llevará de la mano por esa reflexión… y te mostrará por qué jamás querrás imaginar un mundo sin Él.

¿Qué pasaría si Dios no existiera?

El caos reemplazaría al orden

Dios es el arquitecto del universo. Sin Él, la armonía que vemos en la naturaleza y en las leyes del universo colapsaría. Las reglas morales dejarían de tener peso, y el ‘todo vale’ dominaría nuestras decisiones.

“Porque en Él vivimos, nos movemos y existimos”  Hechos 17:28

La moral se volvería relativa

Si no hay un estándar divino, ¿quién decide lo que está bien o mal? Sin Dios, los valores serían moldeados por intereses egoístas, cultura o conveniencia. La compasión sería vista como debilidad y la justicia como una ilusión subjetiva.

El vacío emocional de un mundo sin Dios

Falta de propósito

¿Cuál sería el sentido de la vida si no hay un Creador? Sin Dios, la vida humana se reduce a una simple sucesión biológica sin mayor trascendencia. Todo esfuerzo sería inútil si al final todo acaba en la nada.

La soledad del alma

Sin un Padre celestial que escuche, consuele y responda, el corazón humano quedaría atrapado en la soledad más profunda. Nadie para guiar, nadie para sanar. Solo vacío.

La desesperanza ante el dolor

El sufrimiento sin Dios es intolerable. ¿Qué consuelo hay en la pérdida, la enfermedad o la muerte si no hay eternidad, ni propósito, ni redención?

La huella de Dios está en todas partes

1. En la creación

El cielo estrellado, el canto de un ave, el nacimiento de un niño… todo grita que hay un Creador lleno de belleza y propósito.

2. En la conciencia humana

¿De dónde viene ese sentido interno del bien y del mal? ¿Esa voz que te impulsa a hacer lo correcto incluso cuando nadie mira? Es Dios hablando en lo profundo.

3. En los milagros cotidianos

Una sanidad inesperada, una puerta que se abre cuando todo parecía perdido, una paz inexplicable en medio del caos… ahí está Dios.

¿Y si Dios desapareciera por un día?
Imagínalo:
·        Los hospitales sin esperanza.
·        Las cárceles llenas de odio.
·        Las familias fracturadas sin reconciliación.
·        El miedo desbordado por la falta de sentido.
La compasión moriría. La fe se extinguiría. El amor se convertiría en egoísmo. El mundo se detendría, no por falta de oxígeno, sino por la ausencia de Aquel que le da vida al alma.
Sin Dios, todo se desmorona
“El necio dice en su corazón: No hay Dios” – Salmo 14:1
La negación de Dios no elimina Su existencia. Solo revela el nivel de desconexión espiritual de la humanidad. Pero incluso el corazón más endurecido anhela lo eterno, lo bueno, lo divino. Porque fuimos creados por Él y para Él.
¿Por qué necesitamos a Dios ahora más que nunca?
En un mundo plagado de guerras, ansiedad, polarización y vacío espiritual, la única esperanza real es Dios. Las soluciones humanas son temporales. Pero Su amor, justicia y paz son eternos.
Consejos prácticos para volver a conectar con Dios
1.     Haz espacio para el silencio: apaga el ruido digital y escucha Su voz.
2.     Ora con sinceridad: no necesitas palabras perfectas, solo un corazón honesto.
3.     Lee Su Palabra diariamente: ahí encontrarás dirección, consuelo y verdad.
4.     Rodéate de comunidad: la fe florece cuando se comparte.
5.     Sirve a otros: el amor de Dios se refleja en nuestras acciones.
Reflexión final: ¿De verdad quieres imaginar un mundo sin Dios?
Este mundo necesita desesperadamente más de Dios, no menos. Tú lo necesitas. Yo lo necesito. No permitas que las dudas o el dolor te convenzan de lo contrario. Aunque no lo veas, Él está obrando. Aunque no lo sientas, Él te ama. RdeP

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