miércoles, 29 de abril de 2026

Día litúrgico: Jueves IV (A) de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 13,16-20): Después de lavar los pies a sus discípulos, Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía. Sabiendo esto, dichosos seréis si lo cumplís. No me refiero a todos vosotros; yo conozco a los que he elegido; pero tiene que cumplirse la Escritura: el que come mi pan ha alzado contra mí su talón. Os lo digo desde ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, creáis que Yo Soy. En verdad, en verdad os digo: quien acoja al que yo envíe me acoge a mí, y quien me acoja a mí, acoge a Aquel que me ha enviado».
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy, el Señor da una sorpresa a los Apóstoles: alguien le va a traicionar. ¡Se quedan tristes! Jesucristo les avisa para que estén preparados.
Sólo ‘Alguien’ —Jesús— que tiene la mirada eterna de Dios puede decir qué es lo que va a suceder. Entonces, cuando todo eso pase, comprobaran otra vez que Jesús es Dios, que Jesús es ‘Yo Soy’. Siglos antes, cuando Moisés preguntó a Dios cuál era su nombre, Dios le respondió: ‘Yo Soy’…
—Jesús me lava los pies derramando su Sangre por mí. ¡Jesús, no permitas que te traicione!

Tiempo de compartir...

El sonido del cine - Música clásica de películas románticas inspirada en Henry Mancini...

Daniel Jordán - Lágrimas en el cielo...

¿Por qué no es bueno aguantarse los gases?...

Muchas veces, la expulsión de los gases nos resulta vergonzosa. Especialmente, cuando nos encontramos rodeados por otras personas. En esos momentos, normalmente, intentamos reprimirlos para evitar dar una mala impresión. Todo lo relacionado con la ‘expulsión de desechos’ nos resulta desagradable y poco favorecedor para nuestra imagen. No obstante, se trata de algo natural. Y no dejar que fluya de esa manera puede resultar perjudicial para el organismo. Por eso, en esta oportunidad develamos qué pasa si retenemos los gases.
¿Es malo para el organismo retener los gases?
La liberación de los gases es algo natural y, de acuerdo a un artículo de National Institute of Diabetes and Digestion and Kidney Diseases, expulsar entre 13 y 21 gases al día es completamente normal. Si se consumen alimentos ricos en fibra o en gas, como lo es el caso de las gaseosas, lo más probable es que este número aumente.
Muchas pueden ser las razones por las que el cuerpo genera gases. Incluso, momentos de la vida que en ocasiones, muy incómodas y desafortunadas, también se nos llena la panza de gases. Las flatulencias pueden generarse por los alimentos que se ingieren, el aire que se introduce al hablar o por las bacterias que se generan en el proceso de la digestión. Si bien es comprensible que tengamos pudor o consideración a la hora de expulsar un gas en público, tampoco debemos optar por suprimir este impulso natural del organismo.
Todos hemos pasado por esto: luchar contra nosotros mismos para aguantar ese proceso natural de expulsar los aires olorosos y ruidosos. Sin embargo, aunque todos lo sospechamos, existen consecuencias muy malas a esa acción voluntaria de retener gases en el intestino.
Esas consecuencias varían en función de la frecuencia con que se realice la retención de los gases. A mayor frecuencia, mayor daño. Si bien no representa un problema grave para la salud, algunas de las consecuencias de aguantarse los gases pueden ser muy molestas. En la lista se encuentran las siguientes:
1. Dolor abdominal
2. Hedor más intenso
3. Dolor de estómago
4. Inflamación del abdomen
Por medio de las flatulencias podemos saber el estado de nuestro cuerpo. El olor y los componentes que lo causan, así como también la cantidad que se expulsa al día, evidencian cómo se realiza el proceso digestivo. El retener un gas puede impedir que reconozcas bien los síntomas de alguna condición importante. Tener cólicos o hinchazón abdominal puede generarse por miles de patologías, pero si tenemos esta mala costumbre de aguantarlos, no sabemos a qué se debe en realidad. Algunas de las afecciones que causan exceso de flatulencias son las siguientes:
1. Proliferación de bacterias en el intestino delgado
2. Síndrome de intestino irritable
3. Reflujo gastroesofágico
4. Intolerancia a la lactosa, a la fructosa y al gluten
Y recuerda, la gran máquina bien engrasada que es el cuerpo está diseñada para expulsar todo lo que le es inútil. Expulsar las flatulencias podría prevenir la formación de divertículos (que derivan en diverticulitis), además de ser una barrera y un sistema de alerta contra otras enfermedades. La recomendación principal es que las dejes salir, pero también podrías intentar comer más despacio, evitar bebidas que contienen gas, alimentos como la cebolla, el brócoli, e incluso evitar mascar chicle y fumar.
Además, es importante controlar el estado de ánimo y recordar que no es recomendable pasar demasiado tiempo sin ir al baño. Esta visita puede ser de utilidad para eliminar las flatulencias que se tengan. Si una persona tiene demasiadas, sí es recomendable consultar con un especialista.
Es así que quizás lo mejor para tu salud sea soportar la vergüenza o buscar un lugar seguro para expulsar a tus ruidosos amigos. BP

El amor que no se rinde…

Puerta de hospital. Acera del reclusorio. Pasillo de una estación migratoria.
María Magdalena no huyó. No se escondió cuando todo se vino abajo. No renegó del que había amado. Ella permaneció. Junto a la cruz. Junto al cuerpo. Junto al sepulcro.
Fue testigo del perdón… porque sabía lo que era ser mirada con misericordia. Fue discípula del Camino… porque el suyo había sido largo, doloroso y lleno de piedras. Y fue la primera en ver al Resucitado… porque fue la última en marcharse.
En la ciudad, muchas Magdalenas siguen caminando:
— la madre que espera fuera del reclusorio con la bolsa del mandado,
— la esposa que no suelta la mano del que yace entubado,
— la hermana que busca en los archivos a su desaparecido,
— la mujer que sigue creyendo, aunque ya nadie crea con ella.
No llevan títulos. Ni púlpito. Ni poder. Pero llevan la fuerza de quien ha sido amada profundamente… y no olvida.
Y Cristo, en su modo inconfundible, las llama por su nombre. No con voz de trueno, sino con ternura reconocible. Porque Él nunca olvida a quienes no lo olvidaron en su hora más oscura.
Donde todos se van, María se queda. Donde hay abandono, María espera. Y donde parece que todo ha muerto… María es la puerta de la Resurrección. RM