domingo, 12 de abril de 2026

Día litúrgico: Lunes II de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 3,1-8): Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío. Fue éste donde Jesús de noche y le dijo: «Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él». Jesús le respondió: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios».
Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?». Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu. No te asombres de que te haya dicho: ‘Tenéis que nacer de lo alto’. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu».
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy, un maestro mayor y sabio entre los judíos habla con Jesucristo. Nicodemo admira a Jesús y le dice: —Tú vienes de Dios porque haces milagros.
—Para creer en Dios no basta con ver milagros. Jesús le dice a Nicodemo que hemos de volver a nacer, es decir, rezar y ser ‘pequeños’ como niños para oír la voz de Dios.

La Oración Dominical – 12 de Abril…

Dios nos habla
·        “Apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”. Luego dijo a Tomás: “Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe”. Tomas respondió: “¡Señor mío y Dios mío!”.
Jesús le dijo: “Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!” (Jn 20,26-29).
·        “Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, nos hizo renacer, por la resurrección de Jesucristo, a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, incontaminada e imperecedera, que ustedes tienen reservada en el cielo. Porque gracias a la fe, el poder de Dios los conserva para la salvación dispuesta a ser revelada en el momento final. Por eso, ustedes se regocijan a pesar de las diversas pruebas que deben sufrir momentáneamente: así, la fe de ustedes, una vez puesta a prueba, será mucho más valiosa que el oro perecedero purificado por el fuego, y se convertirá en motivo de alabanza, de gloria y de honor el día de la Revelación de Jesucristo.
Porque ustedes lo aman sin haberlo visto, y creyendo en él sin verlo todavía, se alegran con un gozo indecible y lleno de gloria, seguros de alcanzar el término de esa fe, que es la salvación” (1Pd 1,3-9).
Reflexión
·        “Observa de qué modo Cristo, penetrando milagrosamente a través de las puertas cerradas, demostró a sus discípulos que era Dios por naturaleza, aunque no distinto del que anteriormente había convivido con ellos; y mostrándoles su costado y las señales de los clavos puso en evidencia que el templo que pendió de la cruz y el cuerpo que en él se había encarnado, lo había él resucitado, después de haber destruido la muerte de la carne, ya que él es la vida por naturaleza, y Dios. Ahora bien, da la impresión de que fue tal su preocupación por dejar bien sentada la fe en la resurrección de la carne, que, no obstante haber llegado el tiempo de trasladar su cuerpo a una gloria inefable y sobrenatural, quiso sin embargo aparecérseles, por divina dispensación, tal y como era antes, no llegasen a pensar que ahora tenía un cuerpo distinto de aquel que había muerto en la cruz” (San Cirilo de Alejandría, Comentario sobre el evangelio de san Juan (Lb 12, cap 1).
Nosotros le hablamos
·        “Dios de la eterna misericordia, cuando celebramos cada año la fiesta de la Pascua tú reavivas la fe del Pueblo santo; haz crecer en nosotros los dones de tu gracia, para que comprendamos mejor la grandeza inestimable del bautismo que nos purificó, del Espíritu que nos regeneró y de la sangre que nos redimió. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos” (Oración Colecta).
Nuestra vida cambia
·        ¿Vivo según la fe en Cristo resucitado?
·        ¿Qué cosas ponen a prueba mi fe?

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Parkinson – Una enfermedad que crece en el mundo y plantea nuevos desafíos para la salud...

Cada 11 de abril se conmemora el ‘Día Mundial del Parkinson’, una fecha que busca generar conciencia sobre una enfermedad neurodegenerativa que, según la OMS, se ha duplicado en los últimos 25 años.
El Parkinson afecta principalmente a personas mayores de 60 años, aunque también puede presentarse de forma temprana entre los 30 y 40 años. Su evolución es variable y su impacto va más allá de los síntomas motores, lo que hace fundamental un abordaje integral y personalizado.
“La enfermedad de Parkinson es una condición neurodegenerativa del sistema nervioso central cuya principal característica es la muerte progresiva de neuronas en una parte del cerebro, con la consiguiente disminución de dopamina, lo que altera el control del movimiento”, explicó la Dra. Daniela Sosa, especialista en neurología de DIM Centros de Salud (Centro referente de salud en Argentina y líder en la zona oeste de Buenos Aires).
Mucho más que temblores: una enfermedad compleja
Si bien suele asociarse a los temblores, el Parkinson incluye una amplia variedad de síntomas. Entre los principales signos motores se encuentran:
• Lentitud de movimientos
• Rigidez
• Temblores
• Dificultades para caminar
• Problemas de equilibrio
Pero también existen síntomas no motores que muchas veces pasan desapercibidos:
• Trastornos del sueño
• Depresión y ansiedad
• Deterioro cognitivo
• Dolor y alteraciones sensoriales
La importancia de detectar señales tempranas
El diagnóstico del Parkinson es fundamentalmente clínico y se basa en la evaluación de un especialista. “Hay signos de manifestación temprana que pueden ayudar a detectar la enfermedad. La presencia de más de uno de estos síntomas requiere la consulta con un neurólogo”, señaló la Dra. Sosa. En este proceso, los estudios complementarios como tomografía computada, resonancia magnética y análisis de laboratorio permiten descartar otras patologías con síntomas similares.
Sin cura, pero con tratamientos que mejoran la calidad de vida
Actualmente, no existe una cura para el Parkinson. Sin embargo, los tratamientos permiten controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de quienes lo padecen. El abordaje se basa en dos pilares:
• Tratamiento farmacológico sintomático
• Terapias no farmacológicas
Estas últimas incluyen rehabilitación física, estimulación cognitiva, terapia del lenguaje y acompañamiento integral. “La rehabilitación continua es tan importante como la medicación. El tratamiento debe adaptarse a cada paciente y sostenerse en el tiempo”, destacó la especialista.
El rol del movimiento: cuando la actividad también es terapia
En los últimos años, distintas disciplinas demostraron beneficios en personas con Parkinson. “El tango, por ejemplo, favorece la secuencia de movimientos, el equilibrio, la postura y la coordinación, además de mejorar el estado emocional y cognitivo”, explicó la Dra. Sosa. Este tipo de actividades refuerzan la importancia de incorporar el movimiento como parte del tratamiento y no solo como complemento.
Un enfoque integral y sostenido
Además del tratamiento médico, los especialistas destacan la importancia de promover hábitos saludables:
• Alimentación equilibrada
• Actividad física regular
• Estimulación cognitiva
• Acompañamiento emocional
El diagnóstico temprano y el abordaje integral permiten mejorar significativamente la calidad de vida de las personas con Parkinson. BP

Vivir de su Presencia…

El relato de Juan no puede ser más sugerente e interpelante. Solo cuando ven a Jesús resucitado en medio de ellos, el grupo de discípulos se transforma. Recuperan la paz, desaparecen sus miedos, se llenan de una alegría desconocida, notan el aliento de Jesús sobre ellos y abren las puertas porque se sienten enviados a vivir la misma misión que él había recibido del Padre.

La crisis actual de la Iglesia, sus miedos y su falta de vigor espiritual tienen su origen en un nivel profundo. Con frecuencia, la idea de la resurrección de Jesús y de su presencia en medio de nosotros es más una doctrina pensada y predicada que una experiencia vivida.

Cristo resucitado está en el centro de la Iglesia, pero su presencia viva no está arraigada en nosotros, no está incorporada a la sustancia de nuestras comunidades, no nutre de ordinario nuestros proyectos. Tras veinte siglos de cristianismo, Jesús no es conocido ni comprendido en su originalidad. No es amado ni seguido como lo fue por sus primeros discípulos y discípulas.

Se nota enseguida cuando un grupo o una comunidad cristiana se siente habitada por esa presencia invisible, pero real y operante, de Cristo resucitado. No se contentan con seguir rutinariamente las directrices que regulan la vida eclesial. Poseen una sensibilidad especial para escuchar, buscar, recordar y aplicar el evangelio de Jesús. Son los espacios más sanos y vivos de la Iglesia.

Nada ni nadie nos puede aportar hoy la fuerza, la alegría y la creatividad que necesitamos para enfrentarnos a una crisis sin precedentes como puede hacerlo la presencia viva de Cristo resucitado. Privados de su vigor espiritual, no saldremos de nuestra pasividad casi innata, continuaremos con las puertas cerradas al mundo moderno, seguiremos haciendo «lo mandado», sin alegría ni convicción. ¿Dónde encontraremos la fuerza que necesitamos para recrear y reformar la Iglesia?

Hemos de reaccionar. Necesitamos de Jesús más que nunca. Necesitamos vivir de su presencia viva, recordar en toda ocasión sus criterios y su Espíritu, repensar constantemente su vida, dejarle ser el inspirador de nuestra acción. Él nos puede transmitir más luz y más fuerza que nadie. Él está en medio de nosotros comunicándonos su paz, su alegría y su Espíritu. JAP

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