viernes, 22 de mayo de 2026

Día litúrgico: Sábado VII (A) de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 21,20-25): En aquel tiempo, volviéndose Pedro vio que le seguía aquel discípulo a quién Jesús amaba, que además durante la cena se había recostado en su pecho y le había dicho: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?». Viéndole Pedro, dice a Jesús: «Señor, y éste, ¿qué?». Jesús le respondió: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme». Corrió, pues, entre los hermanos la voz de que este discípulo no moriría. Pero Jesús no había dicho a Pedro: «No morirá», sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga».
Éste es el discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito, y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran.
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy leemos las últimas palabras del Evangelio según san Juan. Entre los Apóstoles Juan tiene también un ‘lugar especial’: es testigo directo de la muerte de Jesús y del mismo Jesucristo resucitado. Juan actúa como un ‘notario’: él quiere dar «testimonio de estas cosas» y es él mismo quien «las ha escrito». Con palabras parecidas Juan quiso también certificar la muerte real de Cristo con el corazón traspasado por una lanza.
—La vida de Jesús es apasionante, rica en palabras y hechos. San Juan, que sobrevivió al resto de Apóstoles, narra lo esencial. Otras muchas cosas las podemos ‘ver’ nosotros apoyados en la Tradición de la Iglesia y en la meditación personal.

Alleluia - Diapositiva 38...

Magia Instrumental de Peter Heaven...

Ay, ya estoy viejo, cariño - El bolero más triste que hará llorar tu corazón...

Alerta en Argentina por el aumento de casos de influenza...

La circulación de los virus respiratorios comienza a ser mayor en esta época del año y se sostiene el aumento de los casos de influenza tanto en la atención ambulatoria como en las internaciones, a expensas del subtipo A (H3N2), mientras que, en lo que refiere a la caracterización genómica, la ANLIS Malbrán detectó 15 nuevos casos del subclado J.2.4.1 (K) entre las muestras enviadas de los casos confirmados en semanas anteriores.
Según el informe del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), de esta manera, ya son 183 los casos detectados correspondientes a este subclado, de los cuales 150 corresponden al año en curso y representan el 91% de los casos de H3N2 secuenciados.
Esta variante mantiene una amplia distribución geográfica en 22 de las 24 jurisdicciones. Si bien en 2025 este subclado predominó en las regiones Sur y Centro, en lo que va de 2026 la mayoría de las detecciones se concentran en NOA y Centro, consolidándose como la variante de influenza A (H3N2) casi exclusiva en las últimas semanas analizadas.
Las provincias que concentran la mayor cantidad de casos son Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) con 28 casos (3 detectados en 2025 y 25 en 2026); Salta con 27 casos (todos detectados en lo que va de 2026); PBA con 24 casos (4 en 2025 y 20 en 2026); Tucumán con 19 casos (todos en 2026); y Mendoza con 17 casos (2 en 2025 y 15 en 2026).
Los síntomas que puede producir este tipo de gripe son tos persistente, seguida de congestión nasal, fiebre alta, decaimiento y molestias pulmonares, mientras que el cansancio extremo puede prolongarse incluso después de que la fiebre cede. Ante la aparición de fiebre alta acompañada de decaimiento, dolores musculares y tos persistente, especialmente en personas de riesgo, se recomienda consultar al médico para un diagnóstico adecuado. BP

Cuando el alma está cansada…

Hay días en los que simplemente no podemos más. El corazón se siente pesado, los pensamientos negativos se apoderan de nosotros y la esperanza parece haberse escondido. En esos momentos, quizás tú también te has preguntado: “¿Cómo seguir adelante con tanto en contra?”
Déjame decirte algo profundo y verdadero: Dios es tu fortaleza. No solo en lo espiritual, sino en lo emocional, lo mental y hasta lo físico.
“Diga el débil: Fuerte soy” — Joel 3:10
¿Qué significa que Dios sea tu fortaleza?
Cuando decimos que Dios es nuestra fortaleza, no hablamos solo de una frase bonita para sentirnos mejor. Hablamos de una realidad espiritual con impacto práctico. Significa que no estás solo en tu lucha, que hay una fuente inagotable de poder disponible para ti cada día.
Beneficios de apoyarte en Dios como tu fortaleza:
·        Renovación diaria de tu energía interior
·        Paz en medio del caos
·        Dirección clara cuando todo es confusión
·        Valentía ante lo incierto
·        Descanso para el alma cansada
La debilidad no es el final
Aceptar que somos débiles no es fracasar, es el primer paso para experimentar el poder de Dios. Cuando reconoces tus límites, abres la puerta a Su intervención.
Piensa en esto: los mayores milagros en la  Biblia sucedieron cuando alguien llegó al final de sus fuerzas. Moisés frente al Mar Rojo. Elías bajo el árbol deseando morir. Pablo con su ‘aguijón en la carne’. Todos descubrieron una verdad esencial: cuando somos débiles, entonces somos fuertes (2 Corintios 12:10).
¿Cómo dejar que Dios sea tu fortaleza?
Aquí te comparto pasos prácticos:
1.     Reconoce tu necesidad. No tengas miedo de decir: “Estoy agotado”. Dios no busca superhéroes, busca corazones sinceros.
2.     Ora con honestidad. No necesitas palabras elocuentes. Solo dile lo que sientes.
3.     Sumérgete en Su Palabra. Lee versículos como Isaías 40:29-31 o Salmos 18:1-2 para fortalecer tu fe.
4.     Rodéate de personas que te animen. La comunidad es un canal de fortaleza.
5.     Confía en el proceso. Dios no siempre actúa de inmediato, pero nunca llega tarde.
Versículos que renuevan tus fuerzas
Aquí tienes algunas promesas para anclar tu alma en momentos difíciles:
·        “Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” — Isaías 40:29
·        “El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi libertador” — Salmo 18:2
·        “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” — Filipenses 4:13
Guárdalos, escríbelos, repítelos. Deja que penetren tu corazón.
Lista rápida: Señales de que necesitas fortaleza divina
·        Te sientes emocionalmente drenado al despertar
·        No encuentras gozo en cosas que antes amabas
·        Tus pensamientos están llenos de ansiedad
·        Te sientes desconectado espiritualmente
·        Tus fuerzas físicas disminuyen sin causa aparente
Si experimentas varias de estas señales, es momento de recargarte en Dios.
Dios no falla, aunque tú falles
A veces creemos que Dios solo nos fortalece si estamos ‘espiritualmente bien’. Pero eso no es lo que enseña la Biblia. Dios no espera que seas perfecto para ayudarte. Él fortalece al débil, levanta al caído, restaura al herido.
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” — Mateo 11:28
Fortaleza para hoy, esperanza para mañana
Dios no te promete una vida sin batallas. Pero sí te promete estar contigo en medio de cada una. Él es tu escudo, tu torre fuerte, tu escondedero. Cuando no puedas más, Él puede. Cuando no tengas fuerzas, Él las dará.
Tu fortaleza está en el lugar correcto
Hoy quiero animarte a que sueltes la necesidad de tenerlo todo bajo control. Dios no necesita que seas fuerte; necesita que confíes en Su fuerza. Descansa en Él. Respira. Ora. Y deja que Su poder se perfeccione en tu debilidad.
¿Estás listo para dejar de luchar solo?
¿Qué pasaría si hoy dejaras de cargar con todo y simplemente le dijeras a Dios: “Sé Tú mi fortaleza”? ¿Qué cambiaría en tu vida si confiaras más en Su poder que en tu desempeño? RdeP

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