Un fuerte dolor en el pecho,
palpitaciones, sudor, mareo, falta de aire. Estos síntomas están directamente
asociados a un cuadro de infarto y demandan de una rápida asistencia médica.
Sin embargo, en algunos casos y con una frecuencia cada vez mayor, al llegar a
la guardia los pacientes descubren que su cuadro es otro. El síndrome del
corazón roto -médicamente conocido como miocardiopatía de Takotsubo- se
presenta de la misma manera y afecta mayormente a las mujeres después de la
menopausia, aunque nadie está exento de sufrirlo.
Es una patología provocada por
un impacto emocional fuerte o el estrés muy elevado y sus síntomas son
similares a los de un ataque cardíaco. Si es detectado a tiempo y con el
tratamiento adecuado, se puede curar sin que deje secuelas. Consejos para
prevenirlo. La buena noticia es que no solo se puede prevenir, sino que también
es posible curarlo y la mayoría de los pacientes se recupera en pocas semanas
sin tener secuelas.
“Es una alteración transitoria
del corazón que suele aparecer después de un impacto emocional o un estrés muy
fuerte. El corazón, de manera brusca, ‘se aturde’ y deja de contraerse bien por
un tiempo. Esto hace que la persona tenga síntomas muy parecidos a los de un
infarto. La diferencia clave es que, cuando se estudian las arterias del
corazón, no están obstruidas como en un infarto clásico. Es decir: el problema
no es una arteria tapada, sino una reacción del propio músculo cardíaco al
estrés”, detalló el Dr. Juan Pablo Costabel, jefe de Internación y Unidad
Coronaria del ICBA Instituto Cardiovascular (Buenos Aires, Argentina).
Esta patología se detecta con
mayor frecuencia a partir de los 50 años y aproximadamente entre 8 y 9 de cada
10 pacientes son mujeres, especialmente después de la menopausia. En base a
estudios internacionales, hoy se estima que representa entre el 1% y el 3% de
todos los cuadros que llegan a la guardia como ‘posible infarto’, por lo que se
calcula una incidencia aproximada de 15 a 30 casos por cada 100.000 personas
por año.
“En la Argentina, no existe un
registro nacional único y obligatorio que contabilice todos los casos, por lo
que no hay una cifra oficial consolidada para todo el país. Sin embargo, en
hospitales y centros cardiológicos de referencia se observa que el diagnóstico
es cada vez más frecuente”, explicó el Dr. Costabel.
El experto del ICBA sostuvo
que hay dos factores clave por los que se está registrando este aumento de
casos de ‘corazones rotos’ en las emergencias. “Hoy se detecta mejor ya que hay
más conocimiento de la enfermedad. Se hacen más ecocardiogramas y estudios que
permiten reconocerla. También podría haber más casos reales ya que vivimos en
una sociedad con mayor nivel de estrés crónico. Por eso, lo más aceptado es que
hay una combinación de mejor diagnóstico más una mayor exposición al estrés”,
analizó.
El ABC del corazón roto: el
diagnóstico y los síntomas
Descripto por primera vez en
los 90 por el médico japonés Hikaru Sato, el síndrome de Takotsubo debe su
denominación a analogía visual: la deformación que sufre el ventrículo cardíaco
durante el episodio de crisis recuerda a unas vasijas empleadas en Japón para
atrapar pulpos (conocidas en japonés como tako-tsubo). Si bien la ciencia aún
no definió el mecanismo exacto que dispara la enfermedad, la evidencia clínica apunta
a una sobrecarga de adrenalina como el factor determinante. Esta hormona,
liberada ante situaciones de estrés físico o emocional agudo, altera la
capacidad de contracción del músculo cardíaco, materializando fisiológicamente
la metáfora del corazón roto.
“No existe un estudio de
rutina para predecir quién va a tener este síndrome antes de que ocurra. Sin
embargo, una vez que la persona consulta por síntomas, sí se puede detectar
rápidamente con estudios. El principal es el ecocardiograma, un estudio rápido,
preciso y altamente disponible que muestra patrones típicos en esta enfermedad.
La resonancia magnética puede ser una alternativa ante dudas diagnósticas para
mayor precisión, y para descartar otros síndromes que se comportan de forma
similar”, explicó el Dr. Alan Sigal, coordinador del Servicio de Emergencias
del ICBA Instituto Cardiovascular.
Ante este escenario, resulta
primordial consultar de inmediato cuando aparecen síntomas, porque cuanto antes
se evalúa, antes se confirma el diagnóstico y se inicia el tratamiento
adecuado. Las principales señales de alerta del síndrome del corazón roto son
los siguientes.
Dolor intenso en el pecho, que
puede sentirse como opresión o peso.
• Falta de aire o sensación de
‘no poder respirar bien’.
• Palpitaciones o latidos muy
acelerados.
• Sudor frío, náuseas o
mareos.
• En algunos casos, desmayo.
El riesgo del estrés y cómo
son los tratamientos
El mayor conocimiento que se
obtuvo en los últimos años de este síndrome indica que el estrés es claramente
uno de los principales desencadenantes y generalmente está vinculado a un
evento estresante agudo, como por ejemplo la muerte de un ser querido,
separaciones o conflictos importantes, problemas a nivel laboral o económicos y
otros eventos traumáticos o que generen mucha angustia.
“El estrés crónico deja el
corazón en un estado de mayor vulnerabilidad, por el hecho de vivir
permanentemente con tensión, ansiedad o sobrecarga emocional. La depresión y
los impactos anímicos negativos también influyen de manera importante. No solo
por el estrés que generan, sino porque suelen ir acompañados de malos hábitos,
como dormir poco, comer mal, moverse menos o descuidar la salud, lo que aumenta
el riesgo”, detalló el Dr. Alan Sigal.
El experto del ICBA destacó
que es posible curar esta patología y volver a una vida normal en un plazo
corto. “Las perspectivas son muy buenas: más del 90% de los pacientes recupera
totalmente la función cardíaca entre 3 y 6 semanas. En algunos casos menos
frecuentes es necesario un tratamiento de soporte para sostener las funciones
cardíacas hasta que el corazón recupere su estado previo”, apuntó.
El tratamiento del síndrome de
Takotsubo se basa en una internación y monitoreo inicial, para controlar la
evolución del paciente, y luego se le administra medicación para ayudar al
corazón a trabajar mejor mientras se recupera. En general se utilizan fármacos
que disminuyen el efecto de la adrenalina, como los betabloqueantes. Finalmente
se trabaja en el abordaje del estrés, y cuando es necesario se recurre a apoyo
psicológico.
Qué podemos hacer para reducir
los riesgos
La naturaleza misma de los
factores de estrés que llevan a que se dispare un cuadro de ‘corazón roto’
dificultan la posibilidad de evitarlo, ya que muchas veces está asociado a
eventos de la vida que no se pueden controlar. Pero los expertos del ICBA
destacan que lo que sí se puede hacer es reducir el riesgo, cuidando la salud
física y emocional. Las siguientes recomendaciones son válidas para toda la
población y reducirán el riesgo de la mayoría de las patologías cardíacas, y
muy especialmente para personas mayores de 40-45 años y, en particular, para
mujeres después de la menopausia.
• Dormir bien y de forma
regular.
• Realizar actividad física de
manera habitual, aunque sea caminar.
• Mantener una alimentación
equilibrada.
• No fumar.
• Aprender a manejar el estrés
con herramientas como respiración, meditación, terapia o actividades
recreativas.
• Cuidar la salud mental y
pedir ayuda si hay ansiedad o depresión.
• Realizar controles cardiológicos
periódicos.
“El mensaje más importante es
que el corazón no solo se ve afectado por factores ‘clásicos’ como el
colesterol o la presión alta. Las emociones, el estrés y la salud mental
también tienen un impacto real y medible sobre el corazón. Por eso, cuidar cómo
vivimos, cómo manejamos el estrés y cómo nos sentimos emocionalmente es una
parte fundamental de cuidar nuestra salud cardiovascular”, remarcó el Dr.
Sigal.
San Valentín y los corazones
acelerados que no hacen mal
Febrero es un mes en el que
las patologías cardiovasculares están en agenda y hay una curiosa coincidencia.
El día 14, cuando se conmemora Día Internacional de las Cardiopatías
Congénitas, también se celebra San Valentín. Y el Día de los Enamorados es una
buena oportunidad de hablar de lo que pasa con nuestro corazón cuando llega el
flechazo del amor.
Como base, es importante tener
en cuenta que el corazón se acelera cuando cambia el equilibrio del sistema
nervioso que lo regula. El ritmo cardíaco no es fijo sino que está controlado
minuto a minuto por dos sistemas que ‘tiran’ en sentidos opuestos: el sistema
nervioso parasimpático frena el corazón; y el simpático, lo acelera. “Cuando
vemos a alguien que nos gusta, el cerebro procesa esa situación como
emocionalmente relevante. Eso activa el sistema simpático y provoca la liberación
de catecolaminas, principalmente adrenalina y noradrenalina”, explicó el Dr.
Sigal. El efecto es que el corazón late más rápido, la fuerza de cada
contracción crece (por lo que cada latido se siente más) y entonces se genera
el tradicional golpeteo en el pecho.
A no asustarse: todo eso es
normal. “No es una falla ni una enfermedad: es una respuesta fisiológica normal
del corazón a un estímulo emocional. El músculo cardíaco está diseñado para
responder rápidamente a cambios en el entorno y en las emociones. En términos
cardiológicos, lo que ocurre es un aumento transitorio del tono simpático y de
las catecolaminas circulantes, que modifica momentáneamente la frecuencia y la
contractilidad cardíaca”, concluyó el experto del ICBA Instituto Cardiovascular.
BP