La hipertensión arterial (HTA)
es una enfermedad de alta prevalencia, se trata de un factor crítico de salud
pública, ya que la patología cardiovascular es la principal causa de muerte en
América y la HTA representa más del 50% de estos casos.
En el marco del Día Mundial de
la Hipertensión Arterial (17/05) y según informes, la HTA se define como el
aumento sostenido de la presión arterial por encima de los valores normales,
mientras que se considera hipertensión cuando los registros son iguales o
superiores a 140 mmHg de presión sistólica y/o 90 mmHg de presión diastólica.
En Argentina, se estima que 1
de cada 3 personas padece HTA, pero la mitad desconoce su condición y solo 1 de
cada 4 la tiene controlada, ya que es una enfermedad silenciosa, sin síntomas
en la mayoría de los casos y de evolución progresiva.
“La hipertensión arterial es
una enfermedad silenciosa que puede pasar desapercibida durante años. Por eso,
el control periódico y la detección temprana son fundamentales para prevenir
complicaciones cardiovasculares graves”, explicó el Dr. Miguel Schiavone, jefe
de la Unidad de Hipertensión Arterial, Cardiometabolismo y Dislipemia del
Hospital Británico de Buenos Aires.
La hipertensión arterial es
conocida en el ámbito médico como el ‘asesino silencioso’ y el apodo no es
casual. “Se trata de una enfermedad crónica que afecta a 1 de cada 3 adultos,
caracterizada por un aumento persistente de la presión con la que la sangre
circula por las arterias. El gran desafío para la salud pública es que, en la
gran mayoría de los casos, la presión alta no duele, no marea ni genera
molestias evidentes; el cuerpo se adapta a niveles peligrosos mientras el daño
ocurre de forma invisible”, aseguró el Dr. Marcelo Cáncer, cardiólogo de
Ospedyc.
Cuando los valores igualan o
superan los 140/90 mmHg, el sistema cardiovascular comienza a trabajar bajo un
estrés constante. Esta falta de señales de alerta es precisamente lo que lleva
a muchos pacientes a postergar sus controles, bajo la falsa premisa de que ‘si
no me siento mal, estoy sano’.
Sin embargo, la medicina es
tajante: la ausencia de síntomas no es garantía de salud y, muchas veces, las
primeras manifestaciones físicas aparecen recién cuando el daño en los órganos
ya es avanzado o irreversible.
El impacto de no tratar esta
condición a tiempo es severo
El Dr. Cáncer señaló que el
impacto al no tratarla a tiempo es severo, a la vez que añadió: “Una presión
arterial sin control aumenta drásticamente las probabilidades de sufrir un
accidente cerebrovascular (ACV), con secuelas neurológicas que pueden cambiar
la vida para siempre”.
Asimismo, el corazón se ve
obligado a trabajar forzado, lo que facilita la obstrucción de las arterias
coronarias y deriva en infartos. Los riñones también sufren este deterioro
progresivo, pudiendo llegar a una insuficiencia renal que requiera diálisis,
además de comprometer la visión y la salud de la arteria aorta.
Frente a este escenario, los
especialistas insisten en que el control anual debe ser un hábito tan básico
como una visita al odontólogo: “Medirse la presión es un procedimiento rápido,
indoloro y accesible en cualquier centro de salud o farmacia. Son apenas 5
minutos que funcionan como una herramienta de prevención fundamental: detectar
el problema a tiempo permite regular los valores y evitar complicaciones
fatales”, explicó el experto.
Esta recomendación es
universal para todos los adultos a partir de los 18 años, aunque la frecuencia
debe ser mayor en quienes presentan factores de riesgo adicionales. Si existen
antecedentes familiares, sobrepeso, diabetes, colesterol elevado o hábito de
fumar, los controles deben ser más cercanos.
“En definitiva, no se trata de
esperar a tener un síntoma para actuar, sino de entender que un simple chequeo
periódico es la diferencia entre prevenir un evento cardiovascular o llegar
tarde a su tratamiento”, finalizó el Dr. Cáncer.
Factores de riesgo y la
importancia de la detección temprana
Entre los factores de riesgo
se incluyen el sedentarismo, el tabaquismo, la mala calidad del sueño, el
estrés crónico, el exceso de sal en la dieta, el consumo de ultraprocesados y
la obesidad. Los niveles elevados de presión arterial aumentan el riesgo de
eventos graves como accidente cerebrovascular (ACV), infarto agudo de miocardio
y enfermedad renal.
Ante esta situación, los
especialistas resaltan que la detección temprana es clave, siendo el registro
correcto de la presión arterial el método más simple y eficaz de diagnóstico.
En relación con las recomendaciones para una vida saludable, se sugiere reducir
el consumo de sal y priorizar una alimentación rica en frutas, verduras y
fibras.
Asimismo, se aconseja realizar
actividad física de forma regular y mantener un peso saludable, mientras que
también es importante sostener una rutina de sueño adecuada, a la vez que es
muy importante medir la presión arterial con regularidad y registrar los
valores para su control en la consulta médica. Para una medición adecuada en el
hogar, se recomienda utilizar un tensiómetro validado, en reposo, con el brazo
a la altura del corazón y realizando al menos 2 mediciones para su promedio. BP