lunes, 18 de mayo de 2026

Día litúrgico: Martes VII (A) de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 17,1-11ª): En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar.
»Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese. He manifestado tu Nombre a los hombres que tú me has dado tomándolos del mundo. Tuyos eran y tú me los has dado; y han guardado tu Palabra. Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti; porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado.
»Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti».
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy el Evangelio nos transmite una parte de la oración de Jesús con su Padre-Dios. Jesucristo está ya a punto de sufrir la pasión y Él, como tiene saber divino, lo sabe perfectamente: «Padre, ya ha llegado la hora». ¡Cristo reza para pedir ayuda!: la pide para Él mismo y para nosotros.
—Dios, como el mejor de los padres, cuida de nosotros. Pero, al mismo tiempo, nosotros hemos de esforzarnos y también alzar los ojos al Padre del cielo.

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Hipertensión Arterial, el ‘asesino silencioso’ que afecta a 1 de cada 3 argentinos…

La hipertensión arterial (HTA) es una enfermedad de alta prevalencia, se trata de un factor crítico de salud pública, ya que la patología cardiovascular es la principal causa de muerte en América y la HTA representa más del 50% de estos casos.
En el marco del Día Mundial de la Hipertensión Arterial (17/05) y según informes, la HTA se define como el aumento sostenido de la presión arterial por encima de los valores normales, mientras que se considera hipertensión cuando los registros son iguales o superiores a 140 mmHg de presión sistólica y/o 90 mmHg de presión diastólica.
En Argentina, se estima que 1 de cada 3 personas padece HTA, pero la mitad desconoce su condición y solo 1 de cada 4 la tiene controlada, ya que es una enfermedad silenciosa, sin síntomas en la mayoría de los casos y de evolución progresiva.
“La hipertensión arterial es una enfermedad silenciosa que puede pasar desapercibida durante años. Por eso, el control periódico y la detección temprana son fundamentales para prevenir complicaciones cardiovasculares graves”, explicó el Dr. Miguel Schiavone, jefe de la Unidad de Hipertensión Arterial, Cardiometabolismo y Dislipemia del Hospital Británico de Buenos Aires.
La hipertensión arterial es conocida en el ámbito médico como el ‘asesino silencioso’ y el apodo no es casual. “Se trata de una enfermedad crónica que afecta a 1 de cada 3 adultos, caracterizada por un aumento persistente de la presión con la que la sangre circula por las arterias. El gran desafío para la salud pública es que, en la gran mayoría de los casos, la presión alta no duele, no marea ni genera molestias evidentes; el cuerpo se adapta a niveles peligrosos mientras el daño ocurre de forma invisible”, aseguró el Dr. Marcelo Cáncer, cardiólogo de Ospedyc.
Cuando los valores igualan o superan los 140/90 mmHg, el sistema cardiovascular comienza a trabajar bajo un estrés constante. Esta falta de señales de alerta es precisamente lo que lleva a muchos pacientes a postergar sus controles, bajo la falsa premisa de que ‘si no me siento mal, estoy sano’.
Sin embargo, la medicina es tajante: la ausencia de síntomas no es garantía de salud y, muchas veces, las primeras manifestaciones físicas aparecen recién cuando el daño en los órganos ya es avanzado o irreversible.
El impacto de no tratar esta condición a tiempo es severo
El Dr. Cáncer señaló que el impacto al no tratarla a tiempo es severo, a la vez que añadió: “Una presión arterial sin control aumenta drásticamente las probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), con secuelas neurológicas que pueden cambiar la vida para siempre”.
Asimismo, el corazón se ve obligado a trabajar forzado, lo que facilita la obstrucción de las arterias coronarias y deriva en infartos. Los riñones también sufren este deterioro progresivo, pudiendo llegar a una insuficiencia renal que requiera diálisis, además de comprometer la visión y la salud de la arteria aorta.
Frente a este escenario, los especialistas insisten en que el control anual debe ser un hábito tan básico como una visita al odontólogo: “Medirse la presión es un procedimiento rápido, indoloro y accesible en cualquier centro de salud o farmacia. Son apenas 5 minutos que funcionan como una herramienta de prevención fundamental: detectar el problema a tiempo permite regular los valores y evitar complicaciones fatales”, explicó el experto.
Esta recomendación es universal para todos los adultos a partir de los 18 años, aunque la frecuencia debe ser mayor en quienes presentan factores de riesgo adicionales. Si existen antecedentes familiares, sobrepeso, diabetes, colesterol elevado o hábito de fumar, los controles deben ser más cercanos.
“En definitiva, no se trata de esperar a tener un síntoma para actuar, sino de entender que un simple chequeo periódico es la diferencia entre prevenir un evento cardiovascular o llegar tarde a su tratamiento”, finalizó el Dr. Cáncer.
Factores de riesgo y la importancia de la detección temprana
Entre los factores de riesgo se incluyen el sedentarismo, el tabaquismo, la mala calidad del sueño, el estrés crónico, el exceso de sal en la dieta, el consumo de ultraprocesados y la obesidad. Los niveles elevados de presión arterial aumentan el riesgo de eventos graves como accidente cerebrovascular (ACV), infarto agudo de miocardio y enfermedad renal.
Ante esta situación, los especialistas resaltan que la detección temprana es clave, siendo el registro correcto de la presión arterial el método más simple y eficaz de diagnóstico. En relación con las recomendaciones para una vida saludable, se sugiere reducir el consumo de sal y priorizar una alimentación rica en frutas, verduras y fibras.
Asimismo, se aconseja realizar actividad física de forma regular y mantener un peso saludable, mientras que también es importante sostener una rutina de sueño adecuada, a la vez que es muy importante medir la presión arterial con regularidad y registrar los valores para su control en la consulta médica. Para una medición adecuada en el hogar, se recomienda utilizar un tensiómetro validado, en reposo, con el brazo a la altura del corazón y realizando al menos 2 mediciones para su promedio. BP

Cuando ya no puedas más…

¿Te ha ocurrido?
De pronto llegas al límite de tus fuerzas. Todo a tu alrededor te dice que debes seguir. Pero las fuerzas te faltan. Así le ocurrió a Juan Pablo II.
Sus últimas presentaciones ante los fieles del mundo, fueron dolorosas para él. Quería hablar y no podía. Se le veía en el rostro un gesto doloroso, un esfuerzo enorme. Recuerdo que en más de una ocasión le animaron los Católicos aplaudiéndole y dándole vítores. ¿Qué fuerza le impulsaba? El amor a la Iglesia. La oración. Su unión plena y vital con Dios. La Eucaristía. Su fe. Su entrega y aceptación a la voluntad de Dios. La mano amorosa de María, madre de nuestro Señor.
He aprendido de él. Ir hasta el final con la obra que Dios te ha encomendado. No ceder. Nunca rendirse.
¿Qué derecho tenemos a quejarnos? Ninguno.
Hay que levantarse y continuar.
Ayer pensé: No puedo continuar. Entonces tomé el rosario en mis manos y empecé a rezar. Cuánta dulzura. Cuánto amor de parte de Dios, que se hace presente en nuestras vidas. Entonces pensé: Puedo y debo. Y es lo que haré. Continuar. Seguir la vida que Dios me dio, con alegría y esperanza.
Hay un salmo que me encanta y siempre encuentro consuelo en él: Cuando me parece que voy a tropezar, tu misericordia Señor me fortalece. Cuando se multiplican mis preocupaciones, tus consuelos son mi delicia.
A veces, cuando siento que no puedo más, sencillamente dejo las cosas en las manos de Dios. Él siempre sabe qué hacer. En ese momento una fuerza interior, surge en mí, un amor tierno y puro, que me impulsa a seguir, a no desfallecer.
Y vuelvo a empezar, con la alegría de saberme amado, que soy especial para Dios. CC

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