sábado, 19 de septiembre de 2026

Día litúrgico: Domingo XXV (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 20,1-16): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido’. Ellos fueron.
»Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: ‘¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?’. Le respondieron: ‘Nadie nos ha contratado’. Él les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña’.
»Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: ‘Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros’. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: ‘Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno’. Él replicó a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?’. Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos».
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy Jesús nos habla del Dios misericordioso que espera a todos los hombres, sea la hora que sea. A todos nos quiere con Él en la Vida Eterna. Aunque uno llegue más tarde, no importa: también se le abren las puertas del cielo.
—Los raros somos nosotros cuando nos entra la envidia porque uno que se ha convertido a última hora merece igualmente la felicidad eterna.

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La Esclerosis Múltiple puede comenzar años antes de lo que se pensaba…

“La Esclerosis Múltiple (EM) puede ser difícil de reconocer, ya que muchos de los primeros signos, como la fatiga, el dolor de cabeza, el dolor y los problemas de salud mental, pueden ser bastante generales y confundirse fácilmente con otras afecciones”, anotó la autora principal del estudio, Helen Tremlett .
“Nuestros hallazgos cambian drásticamente el cronograma de cuándo se cree que comienzan estas señales de advertencia tempranas, lo que potencialmente abre la puerta a oportunidades para una detección e intervención más temprana”, dijo Tremlett, profesora de neurología de la Universidad de Columbia Británica, en Vancouver.
Su equipo publicó sus hallazgos el 1 de agosto en la revista JAMA Network Open.
La EM es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunológico del cuerpo se desvía y ataca la vaina protectora de mielina que rodea los nervios dentro del cerebro y a lo largo de la médula espinal. La comunicación se rompe entre el cerebro y el cuerpo, lo que lleva a una discapacidad progresiva.
El nuevo estudio que sugiere que la EM puede comenzar más de una década antes de un diagnóstico clínico. El grupo de Tremlett revisó los datos de salud de Columbia Británica de 12.000 personas con o sin EM. Los registros se remontaban a 25 años antes del diagnóstico de un paciente con EM. Eso es mucho más largo que los 5 a 10 años cubiertos en estudios anteriores que analizaron el inicio de la enfermedad.
Los principales hallazgos:
• 15 años antes de la aparición de los síntomas clásicos de la EM, hubo un aumento notable en las visitas de los pacientes a su médico de cabecera o en las visitas a especialistas por problemas como fatiga, dolor y mareos, así como problemas de salud mental como ansiedad y depresión.
• 12 años antes del inicio de los síntomas, las visitas a los psiquiatras comenzaron a aumentar.
• 8 o 9 años antes, aumentaron las visitas a neurólogos y especialistas en ojos, tal vez relacionadas con problemas como visión borrosa o dolor ocular.
• De 3 a 5 años antes, los investigadores notaron un aumento en las visitas a los departamentos de emergencia y/o centros de radiología.
• 1 año antes, las visitas alcanzaron su punto máximo para una amplia gama de diferentes tipos de médicos, como neurólogos, radiólogos y médicos de emergencia.
“Estos patrones sugieren que la EM tiene una fase prodrómica larga y compleja, en la que algo está sucediendo debajo de la superficie pero aún no se ha declarado como EM”, dijo la primera autora del estudio, la Dra. Marta Ruiz-Algueró, becaria postdoctoral de la UBC.
“Recién ahora estamos empezando a comprender cuáles son estas señales de advertencia temprana, y los problemas relacionados con la salud mental parecen estar entre los primeros indicadores”, añadió en un comunicado de prensa.
Los investigadores enfatizaron que los problemas iniciales que llevaron a los pacientes de EM a buscar atención pueden ser causados por una gran variedad de afecciones de salud. El simple hecho de experimentar estas condiciones no significa que una persona desarrollará EM.
Sin embargo, “al identificar estas señales de alerta anteriores, es posible que al final podamos intervenir antes, ya sea a través de la monitorización, el respaldo o las estrategias preventivas”, dijo Tremlett en un comunicado de prensa de la universidad. “Abre nuevas vías para la investigación de biomarcadores tempranos, factores de estilo de vida y otros desencadenantes potenciales que pueden estar en juego durante esta fase de la enfermedad que antes se pasaba por alto”. BP

Si hubieras estado allí, ¿qué habrías hecho?…

Introducción
¿Alguna vez te has preguntado qué harías si hubieras estado allí, justo al pie de la cruz? Cuando escuchas el “¡Padre, perdónalos!” o sientes el peso de cada latigazo, ¿te ves alzando la voz por justicia, escondiéndote, o quizá huyendo? En este post, te propongo explorar con sinceridad qué significa participar en la historia más grande jamás contada —y cómo eso puede transformar lo que haces hoy.
Entendiendo el verdadero yo al pie de la cruz
El primer paso para saber qué habrías hecho es confrontar quién eres tú en tu interior: tus miedos, dudas, compromisos. Jesús no solo fue crucificado para perdonar pecados; su sacrificio revela lo que hay en los corazones humanos.
·        Tu capacidad de compasión frente al dolor ajeno
·        Tu tendencia a esconderte cuando la responsabilidad pesa
·        Tu fortaleza cuando parece que no queda esperanza
“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” — Lucas 23:34
Este versículo revela algo poderoso: aun en medio del sufrimiento más extremo, Jesús eligió gracia. Esa gracia te invita a ir más allá del sentimiento y actuar con amor, incluso cuando no tengas todas las respuestas.
Comparando lo que dices con lo que haces
Cuando te preguntas “¿Qué habrías hecho?”, estás tocando una tensión interna: lo que profesas creer y lo que realmente haces cuando te golpea la vida. Muchas veces:
1.     Decimos que estaríamos firmes, pero ante la crítica o la prueba, dudamos.
2.     Oramos por los demás, pero cuando alguien sufre cerca, nos apartamos.
3.     Alabamos el sacrificio de Jesús, pero olvidamos vivir con sacrificio nosotros mismos.
Si hubieras estado allí, ¿hubieras levantado la voz, te hubieras quedado al pie de la cruz, o te habrías escondido con vergüenza?
Aplicación práctica: ¿cómo vivir como si hubieras estado allí hoy?
1. Sé valiente en tu círculo íntimo
·        Habla cuando veas injusticia, incluso si es incómodo.
·        Acompaña a quien sufre con presencia sincera, no solo palabras.
·        Confiesa tus errores, como Pedro después de negar, y busca reconciliación.
2. Practica el perdón activo
·        Perdona a quién te ha herido, incluso si no pide perdón.
·        Libérate del rencor, porque es una prisión que tú mismo construyes.
·        Reconcíliate con Dios y contigo mismo; deja que su gracia transforme tu corazón.
3. Vive tu fe con sacrificio
·        Dona tu tiempo, tus recursos, tu escucha; a veces lo más difícil vale más.
·        Da sin esperar reconocimiento; muchas cruces hoy se llevan en silencio.
·        Ama como Jesús: suave para sanar, fuerte para sostener.
Reflexiones finales
En momentos de debilidad, recuerda: Jesús no te llama a la perfección, sino a la entrega. Lo que te pide no es que nunca te equivoques, sino que tu corazón esté dispuesto a estar, a acompañar, a amar aún cuando cueste.
“El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí” — Mateo 10:38
Si tú hubieras estado allí, quizá habrías llorado, habrías temido, pero también habrías conocido de primera mano lo que significa el amor que no se acobarda.
Preguntas para ti
·        ¿Qué emoción te golpea más al imaginarte allí al pie de la cruz: la culpa, la compasión, la vergüenza, la gratitud?
·        En tu vida actual, ¿en qué situación puedes elegir ‘estar allí’ por alguien que sufre?
·        ¿Qué paso práctico darás esta semana para acercarte más al sacrificio de Jesús?
Conclusión
Si hubieras estado allí, habrías sido parte de una historia de amor inmenso, una historia de sufrimiento transformado en esperanza, de muerte vencida. Pero lo más poderoso es que esa historia continúa hoy. Tú tienes la oportunidad de elegir estar allí: con tu voz, con tus actos, con tu corazón.

¿Estás dispuesto/a a vivir como si hubieras estado allí? RdeP

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