martes, 13 de octubre de 2026

Día litúrgico: Miércoles XXVIII (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 11,42-46): En aquel tiempo, el Señor dijo: «¡Ay de vosotros, los fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar aunque sin omitir aquello. ¡Ay de vosotros, los fariseos, que amáis el primer asiento en las sinagogas y que se os salude en las plazas! ¡Ay de vosotros, pues sois como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!». Uno de los legistas le respondió: «¡Maestro, diciendo estas cosas, también nos injurias a nosotros!». Pero Él dijo: «¡Ay también de vosotros, los legistas, que imponéis a los hombres cargas intolerables, y vosotros no las tocáis ni con uno de vuestros dedos!».
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy, el Divino Pastor se queja de que aquellos ‘falsos pastores’ —fariseos y doctores de la ley— hacían y cumplían, pero no amaban. Jesús, el Buen Pastor, se pone al frente del rebaño. De igual modo, los buenos padres han de ser un buen modelo: el ejemplo arrastra; los buenos educadores se esfuerzan en vivir las virtudes que enseñan. Esto es la coherencia. No solamente con un dedo, sino poniendo la vida.
—¡Menos teorías y más hechos!: las almas grandes son grandes porque ponen amor en las cosas pequeñas.

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¿Por qué una persona suspira con mucha frecuencia?...

Hay un gesto que repetimos infinidad de veces a lo largo del día sin apenas ser conscientes de ello: el suspiro. Según la definición de la RAE, constituye una “aspiración fuerte y prolongada seguida de una espiración, acompañada a veces de un gemido y que suele denotar pena, ansia o deseo”. Desde la perspectiva de la salud, conviene tener claro que no se trata de un fenómeno aleatorio, casual o sin significado. Todo lo contrario: suspirar cumple funciones tanto fisiológicas como psicológicas.
Empezando por las primeras, los suspiros se consideran un reflejo con un papel muy importante en la respiración y, en concreto, en el llenado pulmonar. Sirven para inflar los alvéolos, que son los pequeños sacos de los pulmones en los que se produce el intercambio de gases, permitiendo la entrada de oxígeno en el organismo y la expulsión del dióxido de carbono. En ocasiones, estos saquitos se colapsan, pero suspirar fomenta su desbloqueo.
Un suspiro es una respiración muy profunda que a menudo realizamos de forma consciente. De hecho, hay personas que tienen el hábito de hacerlo sin ninguna sutileza y de una manera muy audible. Pero la mayor parte de las veces lo efectuamos involuntariamente: se calcula que suspiramos espontáneamente cada 5 minutos.
Función psicológica de los suspiros
Además de contribuir a regular la respiración, suspirar también tiene una misión psicológica. En términos generales, según proponen los autores de una revisión publicada en la revista Biological Psychology, los suspiros facilitan la transición de un estado psicológico a otro, contribuyendo de esta manera a la flexibilidad emocional. Actuarían, por lo tanto, como un mecanismo de reseteo o reinicio.
Por ejemplo, suspirar puede ayudar a reducir la ansiedad. Ante una situación a la que nos cuesta enfrentarnos, los suspiros servirían para obtener un alivio temporal de la angustia que sentimos.
El significado de suspirar mucho
El problema surge cuando suspirar se convierte en una acción demasiado frecuente. Es entonces cuando puede ser un signo de una patología respiratoria subyacente o un trastorno emocional. Pero también se ha relacionado con otros problemas de salud.
Estas son algunas de las posibles explicaciones:
• La asociación entre los trastornos de ansiedad y un aumento significativo de la frecuencia con la que se suspira ha sido ampliamente corroborada. Aquí cabe citar tanto la ansiedad crónica como los ataques de pánico y el trastorno de estrés postraumático, entre otras patologías.
• Suspirar con más frecuencia de lo normal se ha asociado con diversas enfermedades no solo mentales, sino también físicas. Por ejemplo, los pacientes con dolor lumbar crónico lo hacen mucho más y se ha correlacionado con la intensidad del dolor al sentarse, estar de pie, inclinarse y caminar.
• En pacientes con traumatismo craneoencefálico, suspirar constituye una conducta habitual y relacionada con el dolor.
• En cambio, en un estudio que evaluó a pacientes con artritis reumatoide, los suspiros se relacionaron con la existencia de depresión, pero no con el dolor.
• En cuanto a su vínculo con las enfermedades respiratorias, se ha apreciado una mayor frecuencia en pacientes con asma grave, entre otras.
• En pacientes con el denominado síndrome de hiperventilación (que combina la dificultad para respirar con un aumento de la frecuencia respiratoria), un estudio mostró que, en comparación con las personas sanas, su frecuencia de suspiros fue mayor al sentarse en silencio y también al realizar otras actividades relajantes como escuchar música suave.
El suspiro como terapia
Curiosamente, además de constituir un claro signo de ansiedad, el suspiro también puede convertirse en una forma de combatir este problema. El Dr. Andrew Huberman, neurocientífico de la Universidad de Stanford (Estados Unidos), ha popularizado el denominado suspiro fisiológico como técnica de respiración para reducir la ansiedad y el estrés. Consiste en realizar dos inhalaciones rápidas por la nariz y una exhalación larga y lenta por boca. Según sus investigaciones, esta forma de suspirar activa el sistema nervioso parasimpático, relajando el cuerpo y reduciendo los niveles de cortisol (la hormona del estrés). BP

La pregunta que transforma todo…

¿Qué sería de mí sin la gracia de Dios? Esta pregunta resuena en el corazón de muchos creyentes. No es solo una frase inspiradora: es un recordatorio de la diferencia entre vivir en nuestras propias fuerzas y vivir bajo el amor redentor de Cristo.
Cuando piensas en tu vida, seguramente recuerdas momentos en los que todo parecía perdido. Sin embargo, ahí estuvo Dios, tendiéndote Su mano. Esa es la esencia de la gracia: recibir lo que no merecíamos, pero que cambia por completo nuestra historia.
El poder de la gracia en tiempos de vacío
Antes de conocer profundamente al Señor, muchos caminamos con un vacío que nada lograba llenar. Ni los logros, ni las relaciones, ni las distracciones podían saciar la sed interior. Pero la gracia de Dios rompe esa barrera y nos da acceso a una paz que sobrepasa todo entendimiento.
Como dice el apóstol Pablo: “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no ha sido en vano para conmigo” (1 Corintios 15:10).
Este versículo nos recuerda que sin esa gracia no tendríamos dirección, propósito ni esperanza.
Señales que la gracia de Dios está obrando en ti
A veces nos preguntamos cómo reconocer la obra de Dios en nuestra vida. Estas son algunas señales claras:
1.     Sientes paz aun en medio de la tormenta.
2.     Comienzas a perdonar lo que antes parecía imperdonable.
3.     Encuentras propósito en las cosas pequeñas.
4.     Tu corazón se llena de gratitud más que de quejas.
5.     Empiezas a ver a otros con amor y compasión.
Si identificas alguna de estas señales, la gracia de Dios está obrando poderosamente en ti.
Cómo responder a la gracia día a día
La gracia no es un boleto de entrada para vivir sin compromiso, sino un regalo que nos inspira a responder con amor y obediencia.
1. Cultiva una vida de oración y gratitud
Empieza cada mañana recordando lo que Dios ya ha hecho por ti. Un corazón agradecido atrae bendición.
2. Vive con propósito en tu servicio
La gracia nos impulsa a servir a otros, no por obligación, sino por amor. Pregúntate: ¿a quién puedo bendecir hoy?
3. Comparte tu testimonio
No subestimes el poder de tu historia. Contar cómo la gracia de Dios te alcanzó puede ser la llave para que alguien más conozca al Salvador.
Consejos prácticos para caminar en gracia
·        Lee diariamente un pasaje bíblico y aplica al menos una enseñanza a tu vida.
·        Haz una lista de tres cosas por las que agradeces cada noche.
·        Rodéate de personas que te animen en tu fe.
·        Participa activamente en tu iglesia local o comunidad de fe.
·        Sé intencional en perdonar y pedir perdón.
Estos pasos sencillos fortalecen tu caminar y te recuerdan que no avanzas solo.
Inspiración para tu día
La gracia de Dios no se agota. Está disponible cada día, como una fuente inagotable. Por eso, aunque enfrentes luchas, recuerda que no estás solo. La misma gracia que te sostuvo ayer, te sostendrá hoy y mañana.
Jesús mismo dijo: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9). Qué promesa tan poderosa para tu vida.
Conclusión: vive agradecido y transforma tu mundo
Preguntarte ‘¿qué sería de mí?’ no debe llevarte a la culpa, sino a la gratitud. Gracias a Dios, ya no eres la misma persona: has sido transformado, restaurado y enviado con propósito.
Ahora la pregunta es: ¿qué harás con esa gracia? ¿La guardarás solo para ti o la compartirás con quienes más la necesitan?
La decisión está en tus manos. Y cada vez que lo hagas, recuerda: Su gracia es suficiente. RdeP

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