jueves, 11 de junio de 2026

Día litúrgico: Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús (A)

Texto del Evangelio (Mt 11,25-30): En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
»Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy oímos a Jesús-Dios hablar de su propio ‘corazón’. ¡Un corazón manso y humilde! San Juan describió la escena de Cristo crucificado, con su costado traspasado por una lanzada. Contemplar esa imagen nos ayuda a entender que ‘Dios es amor’ hasta lo inimaginable.
—Jesús, en tu corazón traspasado me sumerjo y en tu amor encuentro reposo: sufres sin hacer sufrir; sufres, pero ni nos lo cuentas ni nos lo tienes en cuenta… ¡Perdónanos, Señor!

Cantos Gregorianos – Maria Durch – Villancico Alemán…

El viaje emocional de una melodía olvidada - Hermosa música instrumental para personas mayores...

Te espero sin tiempo - Inspirada en Rocío Dúrcal...

Consultar con la almohada tiene su ciencia – El sueño sí es fuente de inspiración…

Leonardo da Vinci tenía una rutina de descanso bastante singular. Se especula que el famoso autor de la Mona Lisa solía dormir 20 minutos cada cuatro horas a lo largo del día, un hábito tan excéntrico como su genialidad. Algo parecido hacía el artista catalán Salvador Dalí, que descansaba mediante microsiestas durante su jornada con un puñado de lápices en sus manos. A pesar de estar separados por siglos, ambos parecían intuir algo cierto. Las siestas diurnas representaban para ellos una de sus principales fuentes de inspiración.
Y no son los únicos. No hace falta ser un genio para experimentar un momento eureka, esa chispa repentina que resuelve un problema o descubre una idea. Un nuevo estudio de la revista de PLOS Biology sugiere que alcanzar la primera fase del sueño profundo (o N2) durante una siesta podría ayudar a alguien que necesita esa epifanía o instante de lucidez. Para alcanzar un auténtico ¡ajá!, a veces lo más efectivo es cerrar los ojos y desconectarse por un momento. La neurociencia empieza a confirmar lo que algunos artistas practicaban de forma casi ritual.
Anika Löwe y Maria Tzegka, investigadoras de la Universidad de Hamburgo (Alemania), diseñaron un experimento en el que participaron un grupo de 90 voluntarios entre los 18 y 35 años. La tarea, en apariencia sencilla, consistía en seguir una serie de puntos en una pantalla y responder pulsando un teclado. Lo que los participantes no sabían es que, tras completar el 40% del ejercicio, los científicos introducirían un truco que facilitaba la tarea. Después de cuatro rondas de ensayos, algunos de los sujetos fueron puestos a dormir una siesta de 20 minutos, mientras sus cerebros eran monitoreados mediante un electroencefalograma (EEG).
Al despertar, todos los grupos mostraron cierta mejora en su desempeño, pero el 70,6% de los que llegaron a la fase N2 al dormir detectaron la estrategia oculta. Y solo el 55% de los que permanecieron despiertos pudieron descubrir la treta. “El resultado es un cerebro más plástico y receptivo a las nuevas ideas, lo que podría explicar por qué tantas personas descubren el truco oculto tras la siesta”, señala a EL PAÍS Anika Löwe, autora principal de la investigación que se publica este jueves. En otras palabras, una mente más atenta para ver lo que antes pasaba desapercibido.
La mayoría de los estudios sobre el sueño que existen se centran en la actividad oscilatoria -es decir, los husos del sueño y las ondas lentas- que son rítmicas y muestran picos claros en el EEG. En este caso, en cambio, los científicos se focalizaron en la actividad aperiódica, que consiste en los patrones eléctricos en el cerebro que no se repiten con regularidad. Esa especie de ‘ruido de fondo’ neuronal parece desempeñar un papel clave en la forma en que nuestras neuronas se activan, se apagan y hacen conexiones nuevas.
“Descubrimos que proporcionaba un poder predictivo adicional, posiblemente porque refleja una dimensión más continua de la profundidad del sueño y de la flexibilidad cerebral, que va más allá de las fases tradicionales del sueño”, asegura la científica.
Delphine Oudiette, neurocientífica del Instituto del cerebro de París (Francia), opina que aún se necesitan más estudios para entender cómo funcionan estos mecanismos. “Es un reto para los especialistas descubrir los procesos neuronales involucrados”, señala esta experta que no participó del análisis. La falta de claridad sobre los procesos cognitivos, en palabras de Oudiette, hacen difícil saber con exactitud “qué parte de la tarea o etapa del sueño se produce el efecto”.
Una de las mayores limitaciones del nuevo análisis es que los científicos no monitorearon la actividad cerebral durante la realización de la tarea, aunque sí lo hicieron durante la siesta. “Un siguiente paso interesante sería examinar si parte del contenido aprendido se reactiva durante el sueño y cómo esto se relaciona con un momento de revelación”, sostiene la autora. Los autores del hallazgo esperan que este descubrimiento, que podría estar vinculado a la potencia de las ondas cerebrales del EEG, sea una “buena primera pista”.
Resetear el cerebro
Al dormir, las personas atraviesan un ciclo de dos fases: el movimiento ocular rápido (REM, por sus siglas en inglés) y el sueño sin REM. En particular, durante la fase de ondas lentas, el cerebro reduce la fuerza de las conexiones sinápticas -que sucede cuando las neuronas interactúan- disminuyendo la intensidad de las conexiones y señales químicas menos relevantes. Esto ayuda a mantener el equilibrio y prepara al cerebro para aprender nueva información al despertar.
Anika Löwe explica que existen dos teorías. La primera sugiere que solo se debilitan las sinapsis irrelevantes, conservando las conexiones importantes. La otra propone una reducción generalizada de todas las sinapsis, lo que es ‘resetear’ el sistema. Los mecanismos cognitivos y neuronales que subyacen a la intuición, sin embargo, aún se debaten, lo que ha atraído el interés de los investigadores desde hace bastante tiempo.
Odiette participó de un estudio similar en 2021 que defiende que el sueño ligero -que ocurre justo antes de quedarnos profundamente dormidos- puede ayudar a resolver problemas. Los científicos se inspiraron en Dalí y Thomas Edison, quienes creían que la creatividad podía potenciarse sentándose cómodamente en una silla con un objeto en la mano, que cae al suelo despertándoles en cuanto se quedan dormidos. Aunque hallaron un efecto significativo para el sueño N1, no fue así para el N2 en la resolución de la tarea. Otras investigaciones de 2018 y 2020, por el contrario, no encontraron beneficios del sueño para los momentos eureka o no informaron diferencias entre el sueño y el descanso despierto.
De cualquier manera, para Odiette existe algo claro en el que coinciden ambos análisis: “Si quieres usar una microsiesta en tu vida, puede beneficiar en al menos dos tipos de tareas creativas, aunque no sepas en qué etapa del sueño estás”, plantea. Quizás por eso da Vinci dormía por fragmentos. O Dalí se dejaba caer justo en el borde del sueño. No se encontraban escapando del mundo. Puede que estuvieran ocupados soñando y buscando otra forma de verlo. BP

Padre Nuestro – La Oración que nos transforma a Imagen del Padre…

El Padre Nuestro no es solo una oración. Es una escuela del alma. Una fórmula que, cuando se reza de verdad, deja de ser repetición… y se convierte en transformación.

Rezar con confianza… pero también con coherencia

El Papa León XIV recordó con fuerza que “Dios nunca nos vuelve la espalda”, ni siquiera cuando llegamos tarde, o después de errores. Es un Padre que vela incluso mientras dormimos. Sin embargo, también lanzó una advertencia directa, casi evangélica en su crudeza: “No se puede rezar a Dios como Padre y luego ser duro e insensible con los demás.”

Este es el núcleo de la oración cristiana: si llamamos Padre a Dios, automáticamente nos descubrimos hermanos. Y eso exige coherencia. No se puede pedir pan, sin compartirlo. No se puede pedir perdón, sin perdonar. No se puede invocar al cielo… si se ignora al hermano caído en la calle.

Oración de ida y vuelta: pedir y ofrecer

Rezar el Padre Nuestro no es recitar un monólogo. Es participar de un diálogo sagrado donde el hombre pide… y Dios responde. Pero también donde Dios pide… y espera nuestra respuesta.

Veámoslo con detalle:

Lo que pedimos Lo que nos compromete

“Danos hoy nuestro pan…” ¿Soy pan para otro hoy?

“Perdona nuestras ofensas…” ¿Perdono con la misma medida que deseo?

“Líbranos del mal…” ¿Evito yo mismo el mal? ¿Rompo con la violencia?

“Santificado sea tu nombre…” ¿Honro a Dios con mis palabras y acciones?

“Hágase tu voluntad…” ¿Acepto esa voluntad incluso cuando duele?

“Venga tu Reino…” ¿Vivo como ciudadano del Reino o del egoísmo?

Es decir, el Padre Nuestro no solo es súplica. Es entrega. No solo espera de Dios… se ofrece a Dios.

Rezar con el corazón despierto

El Papa dijo también que Dios responde con una sabiduría que va más allá de nuestra comprensión. Por eso, incluso cuando parece que no hay respuesta, no debemos dejar de rezar.

Pero esa oración no es solo confiar… también es dejarse transformar.

Porque orar al Padre es aceptar su pedagogía: una forma de vivir que ama, que perdona, que sirve, que cuida. Una forma que no endurece el corazón… sino que lo ensancha.

Cuando el Padre nos llama… y el Hijo responde en nosotros

Cada vez que decimos ‘Padre nuestro’, estamos proclamando una relación que nos cambia la vida. No hay oración más breve, más potente y exigente. Porque en ella, se da y se pide. Se recibe y se entrega. Se ama… y se actúa.

El Papa León XIV nos recordó que Dios nos escucha siempre, incluso cuando llegamos tarde, incluso cuando venimos heridos. Lo importante es volver con confianza… y con humildad.

Hoy, más que nunca, el mundo necesita creyentes que no solo reciten el Padre Nuestro, sino que lo vivan. Con el corazón despierto. Con las manos abiertas. Y con la vida entera como respuesta. RM

11 de Junio - Día del Vecino... 01

11 de Junio - Día Mundial de Lucha contra el Cáncer de Próstata... 01

11 de Junio...

Feliz jueves... 69