El ‘disparate’ de que el
alcohol es bueno para la salud se abordó en el 31º Congreso Nacional de la
Sociedad Española de Medicina General y de Familia (SEMG), que ha reunido en
Las Palmas de Gran Canaria a más de 2.500 facultativos, en una jornada en la
que los expertos analizaron el negacionismo en medicina y sus consecuencias
clínicas para el paciente, así como las estrategias empleadas en Atención
Primaria para combatirlo.
Las redes, caldo de cultivo
No es un fenómeno nuevo, ni
mucho menos, pero sí que se ha intensificado con la ayuda ‘escandalosa’ de las
redes sociales, tal y como apuntaron los Dres. Juan José Rodríguez Sendín,
miembro del Grupo Bioética de SEMG, Cristina Santomé y Aythami Rivero Canino,
pertenecientes al de Residentes y Jóvenes Especialistas de la Sociedad
Científica.
“Al final, son un caldo de
cultivo”, subrayó el Dr. Rodríguez Sendín. Y aunque no todos los ‘influencers’
son necesariamente malos, entre los que son buenos, muchos tienen conflictos de
interés y lanzan mensajes erróneos.
Por ello, su compañera pidió
“un poquito de responsabilidad” a estas figuras, porque “es una lucha eterna”
corregir a personas que tienen miles de ‘likes’ en unos minutos sobre asuntos
que a los científicos les lleva “meses y años” desmentir o que incluso no son
capaces de desmontar nunca.
El ‘clásico’, y a la vez el
más difícil de rebatir, es el del paciente que sigue negando que el alcohol le
hace mal y daña su salud.
“Que en pequeñas dosis el
alcohol es bueno para la salud es una gran trampa y un gran disparate; sin embargo,
cuesta muchísimo desmontarlo”, lamentó el doctor.
Negacionismo y pseudoterapias
Algo parecido ocurre con el
tabaco, sobre todo con los cigarrillos electrónicos o vapeadores, sobre los que
planea la creencia de que son más inocuos o que sirven para dejar de fumar.
Está también “el paciente que
busca cero riesgo” tras leer un prospecto de un medicamento o los que rechazan
tratamientos por evitar los efectos secundarios, poniendo así en serio peligro
su salud.
Otro ejemplo paradigmático fue
el de la Covid-19, con la negación del virus, el rechazo de las medidas
sanitarias básicas y las vacunas, impregnadas de bulos sobre infertilidad o
manipulación genética.
La pandemia también dio pie al
auge de ciertas pseudoterapias, como el MMS o ‘Solución Mineral Milagrosa’, en realidad
clorito de sodio al 28%, muy tóxico para el ser humano, o la ozonoterapia, que
se vinieron a sumar a otras ya existentes como la Medicina Germánica, una
peligrosa teoría sin evidencia científica que niega la existencia del cáncer.
De todas ellas se habló en la
mesa ‘Negacionismo en Medicina: Cuando la evidencia choca con la creencia,
desafíos y estrategias para la práctica clínica’, en la que expertos y
profesionales analizaron cómo el negacionismo está afectando a la relación
médico-paciente y qué estrategias se están utilizando desde la Atención
Primaria para combatirla.
Médico de familia: agente
informativo
Los médicos de familia tienen
que dedicar parte de su escaso tiempo a desmontar bulos y restaurar la
confianza en la evidencia científica, convirtiéndose así en el último bastión
frente a la desinformación.
Atajar los bulos con la ley no
es fácil en una sociedad garantista y con libertad de expresión como la
española, apuntó el Dr. Sendín. Por eso, la SEMG reivindica la figura del
profesional de Primaria ya no sólo como clínico, también como agente formativo,
por lo que considera indispensable que aumenten la formación en habilidades de
comunicación, refuerzo de la alfabetización científica y la colaboración activa
con medios e instituciones para frenar el avance de la desinformación. BP