El cansancio persistente, la
falta de aire o la palidez suelen naturalizarse. Sin embargo, detrás de esos
síntomas aparentemente leves puede esconderse una señal de alarma. La anemia,
una de las condiciones de salud más frecuentes a nivel global, puede ser el
primer indicador de enfermedades hematológicas graves que ponen en riesgo la
vida si no se detectan a tiempo.
Según datos de la OMS, más de
800 millones de personas viven con anemia en el mundo, con mayor impacto en
mujeres, adultos mayores y poblaciones vulnerables. Aunque la deficiencia de
hierro es su causa más común, no todas las anemias son iguales ni benignas: en
muchos casos, constituyen la primera manifestación de trastornos hematológicos
complejos.
Anemia: cuando el síntoma
esconde algo más
La anemia se produce cuando el
organismo no cuenta con suficientes glóbulos rojos sanos o hemoglobina para
transportar oxígeno a los tejidos. Esto genera un déficit sistémico que afecta
órganos vitales y deteriora progresivamente la calidad de vida.
Entre sus síntomas más
frecuentes se encuentran:
● Cansancio
● Debilidad
● Falta de aire
● Dolor de cabeza
● Manos y pies fríos
● Mareos
● Piel pálida o amarillenta
● Latidos irregulares del
corazón
Cuando estos signos se
sostienen en el tiempo, no deben atribuirse únicamente al estrés, la edad o el
ritmo de vida. En determinados casos, la anemia puede ser la puerta de entrada
al diagnóstico de enfermedades graves como el síndrome mielodisplásico (SMD) o
la beta talasemia.
“Identificar la anemia y
comprender su posible origen es fundamental para detectar precozmente
enfermedades hematológicas graves. Cuando se la minimiza, se pierde un tiempo
valioso para intervenir”, señaló la Dra. Marcela De Riz, médica hematóloga.
Síndrome mielodisplásico: un
cáncer de la sangre que suele empezar con anemia
El síndrome mielodisplásico
(SMD) es un tipo de cáncer de la sangre en el que la médula ósea no produce
células sanguíneas sanas y maduras. A nivel global, su incidencia en población
general es 4,9 por cada 100 mil personas-año, y aumenta significativamente con
la edad, con una media de diagnóstico entre los 70 y 76 años.
En 8 de cada 10 personas con
SMD, la anemia es el primer hallazgo clínico, pero suele subestimarse o
atribuirse erróneamente al envejecimiento, lo que retrasa el diagnóstico y
limita las opciones terapéuticas.
Beta talasemia: una enfermedad
hereditaria poco frecuente que también comienza con anemia
La beta talasemia es un
trastorno sanguíneo hereditario que afecta la producción de hemoglobina y
genera glóbulos rojos menos numerosos y menos funcionales. Aunque se trata de
una Enfermedad Poco Frecuente (EPoF), su impacto es significativo y muchas
personas desconocen que la padecen.
A nivel global, se estima que
1 de cada 100.000 personas por año desarrolla una forma sintomática, mientras
que entre 80 y 90 millones de personas en el mundo son portadoras del gen que
causa la enfermedad, muchas de ellas sin saberlo. La condición afecta por igual
a mujeres y varones, y su distribución es mayor en determinadas regiones,
aunque puede presentarse en cualquier población, lo que refuerza la necesidad
de diagnóstico oportuno y correcto ante la presencia de anemia persistente.
En Argentina, se estima que el
1-2% de la población es portadora de beta talasemia menor, muchas veces sin
saberlo, lo que refuerza la necesidad de diagnóstico oportuno y correcto.
La beta talasemia suele
clasificarse en tres tipos -menor, intermedia y mayor- que van desde anemia
leve y asintomática hasta cuadros graves que requieren transfusiones regulares,
con riesgo de complicaciones cardíacas, hepáticas y endocrinas si no se tratan
adecuadamente. BP