domingo, 9 de agosto de 2026

La Oración Dominical – 09 de Agosto…

Dios nos habla
·        “Habiendo llegado Elías a la montaña de Dios, el Horeb, entró en la gruta y pasó la noche. Allí le fue dirigida la palabra del Señor. El Señor le dijo: «Sal y quédate de pie en la montaña, delante del Señor». Y en ese momento el Señor pasaba. Sopló un viento huracanado que partía las montañas y resquebrajaba las rocas delante del Señor. Pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, hubo un terremoto. Pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto, se encendió un fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó el rumor de una brisa suave. Al oírla, Elías se cubrió el rostro con su manto, salió y se quedó de pie a la entrada de la gruta” (1 Reyes 19, 9. 11-13a).
·        “El Señor promete la paz, la paz para su pueblo y sus amigos. Su salvación está muy cerca de sus fieles, y la Gloria habitará en nuestra tierra… El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos” (Salmo 84).
·        “Después de la multiplicación de los panes, Jesús obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que Él a la otra orilla, mientras Él despedía a la multitud. Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo. La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar. Pero Jesús les dijo: «Tranquilícense, soy Yo; no teman». Entonces Pedro le respondió: «Señor, si eres Tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua». «Ven,» le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a Él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame». En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?» En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en ella se postraron ante Él, diciendo: «Verdaderamente, Tú eres el Hijo de Dios»” (Mt 14,22-33).
Nosotros le hablamos
·        “Dios todopoderoso y eterno, a quien, movidos por el Espíritu Santo, nos animamos a llamar Padre, confirma en nuestros corazones la condición de hijos tuyos, para que podamos entrar en la herencia prometida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos” (Oración Colecta).
Nuestra vida cambia
·        ¿Deseamos recibir a Dios?
·        ¿Lo tenemos presente?
·        ¿Colaboramos para que los demás lo reciban?

Día litúrgico: 10 de agosto: San Lorenzo, diácono y mártir

Texto del Evangelio (Jn 12,24-26): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará».
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy admiramos la serenidad con que san Lorenzo afrontó su martirio el año 258. Eran momentos de persecución. El Papa san Sixto fue martirizado. Lorenzo era uno de los diáconos que asistían al Papa. Él se ocupaba de la ayuda a los pobres de Roma. La autoridad le concedió tres días para reunir las riquezas de la Iglesia y entregarlas al Emperador. Pero, ¡sorpresa!: san Lorenzo se presentó con una larga cola de mendigos, pobres, enfermos, lisiados… a los que él atendía. ¡Aquí están los tesoros de la Iglesia!
—21 siglos después, los tesoros de Cristo no han cambiado… ¡Somos nosotros quienes deberíamos cambiar!

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Evitar estas 3 cosas en la mediana edad podría retrasar hasta 13 años el riesgo de demencia…

Evitar tres factores de riesgo para la salud podría retrasar alrededor de 13 años las probabilidades de desarrollar demencia, según un nuevo estudio: la diabetes tipo 2, el tabaquismo y la presión arterial alta.
Las investigaciones científicas han establecido desde hace tiempo que estos tres factores de riesgo son de los más importantes para la demencia y que el desarrollo de esta enfermedad neurodegenerativa comienza mucho antes de que aparezcan los síntomas, dijo el Dr. Josef Coresh, autor principal del estudio publicado el miércoles 5/8 en la revista Neurology Open Access. Sin embargo, el nuevo estudio del Dr. Coresh, que analizó a más de 12.400 adultos, cuantificó cuánto pudo influir la combinación de estos factores vasculares durante la mediana edad en el momento en que comenzó a desarrollarse la demencia.
Los participantes que presentaban estos 3 factores de riesgo cuando tenían, en promedio, unos 56 años tenían más del doble de probabilidades de desarrollar demencia y más de cinco veces más probabilidades de morir de forma prematura por otra causa.
“Es algo relativamente fácil de explicar para los médicos y de entender para los pacientes”, dijo el Dr. Coresh, director fundador del Instituto de Envejecimiento Óptimo de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York (NYU). Saber cuántos años más de buena salud pueden ganar al hacer determinados cambios en su estilo de vida puede ser más motivador para los pacientes que conocer únicamente un porcentaje de riesgo de desarrollar demencia, añadió.
El estudio solo muestra una asociación, no una relación de causa y efecto, especialmente porque los investigadores midieron la presión arterial alta, la diabetes, el tabaquismo y otros factores de salud, como el peso, solo una vez antes de hacer un seguimiento de los participantes durante un período mediano de aproximadamente 26 años. Aunque la salud cerebral fue evaluada varias veces, hasta 2022 como fecha más reciente, muchos otros factores pudieron haber cambiado durante ese tiempo.
“Estos resultados deben verse como una estimación importante y no como una predicción exacta para cada persona”, dijo la Dra. Sanjula Singh, profesora asistente de neurología de la Facultad de Medicina de Harvard, en Boston, quien no participó en el estudio.
El cardiólogo Dr. Andrew Freeman, quien tampoco participó en la investigación, dijo que el estudio es “realmente emocionante”, aunque también demuestra que “todavía queda mucho por hacer para que las personas lleven una vida más saludable”.
“Uno de los conceptos que estamos empezando a ver cada vez más es el de años de vida saludable frente a esperanza de vida”, dijo el Dr. Freeman, director de prevención cardiovascular y bienestar de National Jewish Health, en Denver. “Una cosa es estar vivo; otra muy distinta es estar vivo y con buena salud, y evitar la maldición estadounidense, que consiste en trabajar duro toda la vida, ahorrar dinero, jubilarse y luego sufrir infartos, accidentes cerebrovasculares o demencia”.
Cómo reducir el riesgo de demencia
Si tienes presión arterial alta o diabetes tipo 2, o quieres dejar de fumar, habla con tu médico, recomendó el Dr. Coresh. La hipertensión y la diabetes comparten varios factores de riesgo, entre ellos la inactividad física, la obesidad, una alimentación poco saludable, el consumo de alcohol y el tabaquismo, señalaron los expertos. Por ello, prevenir o controlar estas enfermedades pasa, en parte, por modificar esos hábitos. Una alimentación basada en plantas y baja en grasas, como la dieta DASH (Enfoques Alimentarios para Detener la Hipertensión), puede dar muy buenos resultados, dijo el Dr. Freeman.
También es importante hacer suficiente ejercicio -la OMS ofrece recomendaciones al respecto-, dormir lo suficiente y controlar el estrés. “La forma en que vivimos tiene el impacto más profundo, y hablo de un efecto que ningún medicamento puede igualar”, añadió el Dr. Freeman. Alrededor del 45% de los casos de demencia se atribuyen a factores de riesgo modificables, dijo la Dra. Singh, también investigadora principal de Brain Care Labs y de la Global Brain Care Coalition del Hospital General de Massachusetts.
En cuanto al tabaquismo, el Dr. Freeman señaló que dejar de fumar debe ser una decisión propia para que tenga éxito. “Una vez que existe esa motivación, hay muchas herramientas que pueden ayudar”, afirmó. Entre ellas mencionó los parches de nicotina, el ejercicio, las pastillas y chicles de nicotina, varios medicamentos, los programas terapéuticos y la acupuntura.
También recordó que fumar es un hábito asociado a determinadas rutinas y contextos sociales, por lo que puede ser necesario cambiar esos hábitos e incluso el círculo social durante al menos seis meses para aumentar las probabilidades de dejar el cigarrillo.
Poner cifras concretas al riesgo
Los participantes de esta investigación forman parte del estudio Atherosclerosis Risk in Communities, que sigue desde finales de la década de 1980 a cerca de 15.800 adultos de cuatro comunidades de Estados Unidos. Al inicio del estudio, los participantes tenían entre 45 y 65 años. Las comunidades incluidas fueron el condado de Forsyth, en Carolina del Norte; Jackson, en Misisipi; 8 suburbios del noroeste de Minneapolis, en Minnesota, y el condado de Washington, en Maryland. El 56% de los participantes del análisis más reciente eran mujeres.
No presentar ninguno de los 3 factores de riesgo se asoció con 30,1 años libres de demencia, frente a los 17,5 años registrados entre quienes sí tenían los 3 factores. Esa diferencia explica el posible retraso de casi 13 años en el riesgo de desarrollar demencia si esos factores hubieran sido controlados.
Las mujeres permanecieron libres de demencia durante un período ligeramente mayor que los hombres, y los participantes negros desarrollaron la enfermedad algunos años antes que los participantes blancos. A los 85 años, solo el 7% de los adultos con los tres factores de riesgo seguía libre de demencia, frente al 35% de quienes no presentaban ninguno.
Los participantes con peor estado de salud tenían un índice de masa corporal más alto, mayor prevalencia de ACV, menor nivel de actividad física y menor nivel educativo. También era más probable que fueran negros -lo que podría explicar el menor número de años libres de demencia en este grupo- y portadores del gen APOE ε4, el principal factor de riesgo genético para la enfermedad de Alzheimer, la forma más común de demencia.
Con el tiempo, estos 3 factores de riesgo “pueden dañar los vasos sanguíneos de todo el cuerpo, incluidos los que irrigan el cerebro, reduciendo el suministro de oxígeno y nutrientes y aumentando el riesgo de ACV y enfermedad de pequeños vasos”, explicó en un comunicado la Dra. Jacqui Hanley, directora de financiación para la investigación de Alzheimer’s Research UK. “Este daño puede hacer que el cerebro sea más vulnerable al deterioro cognitivo y a la demencia”, añadió la Dra. Hanley, quien no participó en el estudio.
La salud cerebral y los hábitos saludables se construyen a partir de muchas decisiones pequeñas y constantes a lo largo del tiempo, dijo la Dra. Singh. “Fíjate metas. Busca amigos o familiares que te ayuden a mantener el compromiso o con quienes puedas hacer ejercicio”. BP

Aprender a creer desde la duda…

No es fácil responder con sinceridad a esa pregunta que Jesús hace a Pedro en el momento mismo en que lo salva de las aguas: «¿Por qué has dudado?».
A veces, las más hondas convicciones se nos desvanecen y los ojos del alma se nos turban sin saber exactamente por qué. Principios aceptados hasta entonces como inconmovibles comienzan a tambalearse. Y se despierta en nosotros la tentación de abandonarlo todo sin reconstruir nada nuevo.
Otras veces, el misterio de Dios se nos hace abrumador. La última palabra sobre mi vida se me escapa y es duro abandonarme al misterio: mi razón sigue buscando insatisfecha una luz clara y apodíctica que no encuentra ni podrá jamás encontrar.
No pocas veces la superficialidad y ligereza de nuestra vida cotidiana y el culto secreto a tantos ídolos nos sumergen en largas crisis de indiferencia y escepticismo interior, con la sensación de haber perdido realmente a Dios.
Con frecuencia es nuestro propio pecado el que quebranta nuestra fe, pues esta decae y se debilita cuando nos alejamos de Dios. Si somos sinceros, hemos de confesar que hay una distancia enorme entre el creyente que profesamos ser y el creyente que somos en realidad. ¿Qué hacer al constatar en nosotros una fe a veces tan frágil y vacilante?
Lo primero, no desesperar ni asustarnos al descubrir en nosotros dudas y vacilaciones. La búsqueda de Dios se vive casi siempre en la inseguridad, la oscuridad y el riesgo. A Dios se le busca «a tientas». Y no hemos de olvidar que muchas veces «la fe genuina solo puede aparecer como duda superada» (Ladislao Boros).
Lo importante es aceptar el misterio de Dios con el corazón abierto. Nuestra fe depende de la verdad de nuestra relación con él. Y no hace falta esperar a que nuestros interrogantes y dudas se resuelvan para vivir en verdad ante ese Padre.
Por eso lo importante es saber gritar como Pedro: «Señor, sálvame». Saber levantar hacia Dios nuestras manos vacías, no solo como gesto de súplica, sino también de entrega confiada de alguien que se sabe pequeño, ignorante y necesitado de salvación. No olvidemos que la fe es «caminar sobre agua», pero con la posibilidad de encontrar siempre esa mano que nos salva cuando comenzamos a hundirnos. JAP