sábado, 27 de junio de 2026

Día litúrgico: Domingo XIII (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 10,37-42): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
»Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa».
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy escuchamos varias enseñanzas de Jesús que suenan ‘duras’. Pero en realidad todo es sencillo: ‘amar a Dios sobre todas las cosas’. Es decir, amar todo lo que hay en mi vida con el mismo corazón de Jesús. No hay incompatibilidad entre amar a Dios y amar a mis padres, a mis hermanos, a mi propia vida… Porque Dios mismo ama a mis padres, a mis hermanos, a mi vida… Si estoy en Dios, en Dios lo amaré todo.
—Dicen que ‘el dolor es la piedra de toque del amor’. Por esto Jesús nos aconseja tomar la cruz. ¿Has pensado alguna vez cuánto se han sacrificado tus padres por ti?

Tantum Ergo (cantata dai Nomadi)...

Boleros Románticos Instrumentales - Relajarse y Recordar - Vol. 248...

Tu sombra aún vive - Melancólica en movimiento - Música flamenca, acordeón, flauta y violín...

Cuidar la Salud durante el Mundial de Futbol 2026...

La pasión mundialista puede jugar una mala pasada: estrés, accidentes domésticos, exceso de alcohol, cuadros de ansiedad e incluso eventos cardiovasculares son algunas de las emergencias que suelen aumentar durante este tipo de competencias. Por eso, quisiera advertir sobre los cuidados que hay que tener para disfrutar del Mundial de Futbol sin poner en riesgo la salud.
Este tipo de competencias movilizan emociones intensas. La ansiedad previa, los gritos, los festejos, los nervios y hasta las discusiones futboleras generan un contexto de estrés físico y emocional que puede impactar directamente en la salud.
Durante eventos deportivos masivos, los sistemas de emergencias suelen registrar un aumento en consultas vinculadas a cuadros cardiovasculares, crisis hipertensivas, accidentes domésticos, ataques de ansiedad y lesiones relacionadas con festejos o consumo excesivo de alcohol.
Muchas personas minimizan el impacto físico que genera una situación de tensión emocional extrema, pero el cuerpo realmente responde. El corazón se acelera, sube la presión arterial y aumenta la liberación de adrenalina. En personas con factores de riesgo esto puede desencadenar una emergencia.
Entre las situaciones más frecuentes que suelen registrarse durante los partidos importantes aparecen:
• Dolor de pecho y síntomas cardiovasculares.
• Picos de hipertensión arterial.
• Crisis de ansiedad o ataques de pánico.
• Descompensaciones por alcohol y comidas en exceso.
• Accidentes domésticos durante reuniones o festejos.
• Quemaduras por parrillas o fuegos artificiales.
• Caídas y traumatismos durante celebraciones.
Además, muchas personas postergan consultas médicas o interrumpen tratamientos para no perderse el partido, algo que puede ser riesgoso. Quienes tienen antecedentes cardíacos, hipertensión o enfermedades crónicas deben seguir tomando su medicación normalmente y no descuidar los controles. El Mundial no puede hacer que dejemos de prestar atención a señales de alarma.
Por otro lado, recomiendo evitar excesos de alcohol y comidas grasas, mantenerse hidratados, dormir bien antes de partidos importantes, no manejar bajo estrés o después de consumir alcohol y consultar rápidamente ante síntomas como dolor de pecho, falta de aire, mareos o palpitaciones. Y recordar siempre que más allá de la pasión futbolera, el verdadero objetivo es disfrutar el Mundial cuidando la salud. BP

Cuando más de 500 altares sostienen lo que el mundo rompe…

Ciudad de ruidos. De prisas. De heridas sin nombre. Más de quinientas parroquias católicas se levantan en esta ciudad como brazos extendidos en medio del caos.
Cada una, con su cruz, su campana, su puerta entreabierta. Algunas en avenidas que no duermen. Otras, ocultas entre calles sin árboles. Todas, con un altar donde Cristo se parte… no como símbolo estético, sino como respuesta al quiebre del mundo.
Porque en esta ciudad rota, donde el miedo, la corrupción y el cansancio se sientan en la mesa, Cristo sigue partiéndose. Sigue ofreciéndose. Sigue diciendo: esto es mi cuerpo… aunque lo sostengamos con manos temblorosas.
Más de quinientas veces al día, una hostia se parte para recordarnos que el amor no se retira del asfalto. Que hay esperanza en medio del concreto. Que la redención no ocurre en el aire, sino entre ambulantes, balaceras y semáforos fundidos.
Y tal vez no se note… Pero la ciudad no colapsa del todo porque aún hay altares encendidos y corazones que creen, aunque vivan rodeados de ruinas.
“Esto es mi cuerpo… partido por ustedes” (Lc 22,19) RM

Tu energía diaria para avanzar... 06

Felicidad... 36

27 de Junio...

Buenos días... 2026-173