domingo, 22 de marzo de 2026

Día litúrgico: Sábado IV (A) de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 7,40-53): En aquel tiempo, muchos entre la gente, que habían escuchado a Jesús, decían: «Éste es verdaderamente el profeta». Otros decían: «Éste es el Cristo». Pero otros replicaban: «¿Acaso va a venir de Galilea el Cristo? ¿No dice la Escritura que el Cristo vendrá de la descendencia de David y de Belén, el pueblo de donde era David?».
Se originó, pues, una disensión entre la gente por causa de Él. Algunos de ellos querían detenerle, pero nadie le echó mano. Los guardias volvieron donde los sumos sacerdotes y los fariseos. Estos les dijeron: «¿Por qué no le habéis traído?». Respondieron los guardias: «Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre». Los fariseos les respondieron: «¿Vosotros también os habéis dejado embaucar? ¿Acaso ha creído en Él algún magistrado o algún fariseo? Pero esa gente que no conoce la Ley son unos malditos».
Les dice Nicodemo, que era uno de ellos, el que había ido anteriormente donde Jesús: «¿Acaso nuestra Ley juzga a un hombre sin haberle antes oído y sin saber lo que hace?». Ellos le respondieron: «¿También tú eres de Galilea? Indaga y verás que de Galilea no sale ningún profeta». Y se volvieron cada uno a su casa.
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy la Escritura nos vuelve a dar una ‘foto’ reflejando el ambiente poco antes de la Semana Santa. Han transcurrido más de 20 siglos y muchos siguen igual. ¡Curioso!
—Menos mal que hay gente con sentido común: «Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre», decían algunos.

La Oración Dominical – 22 de Marzo…

Dios nos habla
  “Había un hombre enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de María y de su hermana Marta…
Marta dijo a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas”.
Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará”. Marta le respondió: “Sé que resucitará en la resurrección del último día”. Jesús le dijo: “Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?”. Ella le respondió: “Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo”…
Preguntó: “¿Dónde lo pusieron?”. Le respondieron: “Ven, Señor, y lo verás”. Y Jesús lloró. Los judíos dijeron: “¡Cómo lo amaba!”. Pero algunos decían: “Este que abrió los ojos del ciego de nacimiento, ¿no podría impedir que Lázaro muriera?”. Jesús, conmoviéndose nuevamente, llegó al sepulcro, que era una cueva con una piedra encima, y dijo: “Quiten la piedra”. Marta, la hermana del difunto, le respondió: “Señor, huele mal; ya hace cuatro días que está muerto”. Jesús le dijo: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?”. Entonces quitaron la piedra, y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: “Padre, te doy gracias porque me oíste. Yo sé que siempre me oyes, pero lo he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado”. Después de decir esto, gritó con voz fuerte: “¡Lázaro, ven afuera!”. El muerto salió con los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: “Desátenlo para que pueda caminar”. Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él (Jn 11,1-45).
  “Así habla el Señor: Yo voy a abrir las tumbas de ustedes, los haré salir de ellas, y los haré volver, pueblo mío, a la tierra de Israel. Y cuando abra sus tumbas y los haga salir de ellas, ustedes, mi pueblo, sabrán que yo soy el Señor. Yo pondré mi espíritu en ustedes, y vivirán; los estableceré de nuevo en su propio suelo, y así sabrán que yo, el Señor, lo he dicho y lo haré -oráculo del Señor-” (Ez 37,12-14).
   “Hermanos: Los que viven de acuerdo con la carne no pueden agradar a Dios.
Pero ustedes no están animados por la carne sino por el espíritu, dado que el Espíritu de Dios habita en ustedes. El que no tiene el Espíritu de Cristo no puede ser de Cristo. Pero si Cristo vive en ustedes, aunque el cuerpo esté sometido a la muerte a causa del pecado, el espíritu vive a causa de la justicia.
Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús habita en ustedes, el que resucitó a Cristo Jesús también dará vida a sus cuerpos mortales, por medio del mismo Espíritu que habita en ustedes” (Rm 8,8-11).
Nosotros le hablamos
   “Desde lo más profundo te invoco, Señor. ¡Señor, oye mi voz! Estén tus oídos atentos al clamor de mi plegaria. Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir? Pero en ti se encuentra el perdón, para que seas temido” (Salmo 129).
  “Señor y Dios nuestro, te rogamos que tu gracia nos ayude, para que participemos siempre de aquel mismo amor que movió a tu Hijo a entregarse a la muerte por la salvación del mundo. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos” (Oración Colecta).
Nuestra vida cambia
•   ¿Creo en la vida eterna? ¿Vivo anhelando el encuentro definitivo con Dios?
•   ¿Me dejo conducir por el Espíritu Santo?

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Qué pasa si se toma un medicamento vencido. Esto dice la ciencia sobre sus riesgos y eficacia…

¿Todos los medicamentos caducados suponen un riesgo para la salud? ¿O depende del tipo de fármaco? ¿Qué puede pasar si tomo un medicamento caducado hace unos días, semanas o meses? ¿Pierde eficacia? ¿Puede llegar a ser tóxico?
Pablo Caballero, farmacéutico del área de divulgación científica del Consejo General de Colegios Farmacéuticos de España, subraya que, como regla general, se recomienda no administrar ningún medicamento que haya caducado.
En la mayor parte de los casos, un medicamento que superó unos pocos días su fecha de caducidad no provocará problemas de seguridad asociados a un aumento de la toxicidad, pero la propia pérdida de eficacia del medicamento puede tener importantes consecuencias en el control de la enfermedad o de la condición a tratar: especialmente cuando pasó bastante tiempo desde la fecha de caducidad.
Cuidado con los colirios
No en todos los casos se puede asegurar que los medicamentos sean seguros. Por ejemplo, los colirios suelen ser ‘especialmente susceptibles a la contaminación microbiana’, y al emplearlos es importante atender al periodo de validez pues, aunque la fecha de caducidad puede ser prolongada, una vez abiertos pueden alterarse fácilmente.
“En cualquier caso, siempre conviene atenerse a lo indicado en el prospecto, o consultar con el farmacéutico, pues existe una gran variedad de productos comercializados. Mientras que algunos pueden contar con un periodo de validez de horas o días, en otros casos puede ser de varias semanas”, sostiene el experto.
Otro ejemplo de medicamentos que pueden suponer un riesgo para la salud al administrarlos una vez que han superado la fecha de caducidad son algunos antibióticos, tal y como asevera este experto, y concretamente los que contienen tetraciclinas, pues “la degradación de estos fármacos genera productos tóxicos que pueden tener efectos nocivos para la salud, sobre todo para los riñones”.
Fecha de caducidad vs periodo de validez
Pero, ¿qué significa realmente que un medicamento está caducado? El especialista explica que la fecha de caducidad de los medicamentos se establece en base a estudios de estabilidad, que garantizan que si se conservó el medicamento respetando las condiciones que se establecen en el prospecto, éste mantiene sus características de eficacia, de seguridad, y de calidad.
“Por lo tanto, una vez que se ha superado esa fecha de caducidad no es posible garantizar que el medicamento sea eficaz, ni que mantenga su perfil de seguridad o su calidad”, insiste Caballero.
También es importante diferenciar entre ‘fecha de caducidad’, y el ‘periodo de validez’. Sostiene que el ‘periodo de validez’ se aplica a determinados medicamentos, principalmente a los multidosis, como los colirios, o los jarabes, por ejemplo; se trata de presentaciones en envases que debemos abrir más de una vez durante la utilización del medicamento, incrementando la probabilidad de alteración por factores como contaminación microbiana, exposición al aire o a humedad, entre otros.
“En estos casos, el medicamento puede tener una fecha de caducidad que aplica hasta el momento en que se abre el envase. Sin embargo, una vez que abrimos el envase aplica el periodo de validez, que indica el plazo de tiempo que podemos continuar administrando el medicamento tras el primer uso. Estos envases contienen un espacio donde se puede apuntar la fecha de apertura”, apunta el experto farmacéutico.
La fecha de caducidad se determina mediante estudios de estabilidad que permiten calcular, de acuerdo a las propiedades fisicoquímicas del medicamento, durante cuánto tiempo mantiene sus características inalteradas o dentro de un rango de aceptabilidad. “Estos estudios permiten tanto establecer una fecha de caducidad como los requisitos de conservación, pues algunos principios activos son muy sensibles a la humedad, a las temperaturas elevadas, o a la exposición solar. En estos casos, el cumplimiento de estas condiciones de conservación es también fundamental para garantizar que el medicamento no se altere”, agrega.
Almacenamiento y desecho correcto de los remedios
Los medicamentos deben guardarse en lugares frescos, secos y alejados de la luz solar directa. Además, es crucial mantenerlos en su envase original junto con el prospecto, respetando las condiciones específicas de conservación indicadas, como la temperatura adecuada, que puede variar entre 2°C y 8°C, menos de 25°C o menos de 30°C, dependiendo del tipo de medicamento.
Lugares como la cocina, el baño o el interior del auto no son adecuados, ya que están expuestos a cambios de temperatura y humedad que pueden alterar la calidad del producto.
En cuanto a los medicamentos caducados, es importante no desecharlos en la basura, ya que pueden ser contaminantes para el medioambiente. La recomendación es llevarlos a los puntos de recolección, donde se encargan de su reciclaje y eliminación adecuada. BP

Nuestros muertos viven…

El adiós definitivo a un ser muy querido nos hunde inevitablemente en el dolor y la impotencia. Es como si la vida entera quedara destruida. No hay palabras ni argumentos que nos puedan consolar. ¿En qué se puede esperar?

El relato de Juan no tiene solo como objetivo narrar la resurrección de Lázaro, sino, sobre todo, despertar la fe, no para que creamos en la resurrección como un hecho lejano que ocurrirá al fin del mundo, sino para que «veamos» desde ahora que Dios está infundiendo vida a los que nosotros hemos enterrado.

Jesús llega «sollozando» hasta el sepulcro de su amigo Lázaro. El evangelista dice que «está cubierto con una losa». Esa losa nos cierra el paso. No sabemos nada de nuestros amigos muertos. Una losa separa el mundo de los vivos y de los muertos. Solo nos queda esperar el día final para ver si sucede algo.

Esta es la fe judía de Marta: «Sé que mi hermano resucitará en la resurrección del último día». A Jesús no le basta. «Quitad la losa». Vamos a ver qué es lo que sucede con el que habéis enterrado. Marta pide a Jesús que sea realista. El muerto ha empezado a descomponerse y «huele mal». Jesús le responde: «Si crees, verás la gloria de Dios». Si en Marta se despierta la fe, podrá «ver» que Dios está dando vida a su hermano.

«Quitan la losa» y Jesús «levanta los ojos a lo alto», invitando a todos a elevar la mirada hasta Dios, antes de penetrar con fe en el misterio de la muerte. Ha dejado de sollozar. «Da gracias» al Padre porque «siempre lo escucha». Lo que quiere es que quienes lo rodean «crean» que es el Enviado por el Padre para introducir en el mundo una nueva esperanza.

Luego «grita con voz potente: Lázaro, sal afuera». Quiere que salga para mostrar a todos que está vivo. La escena es impactante. Lázaro tiene «los pies y las manos atados con vendas» y «la cara envuelta en un sudario». Lleva los signos y ataduras de la muerte. Sin embargo, «el muerto sale» por sí mismo. ¡Está vivo!

Esta es la fe de quienes creemos en Jesús: los que nosotros enterramos y abandonamos en la muerte viven. Dios no los ha abandonado. Apartemos la losa con fe. ¡Nuestros muertos están vivos! JAP

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