lunes, 11 de mayo de 2026

Día litúrgico: Martes VI (A) de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 16,5-11): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Pero ahora me voy a Aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: ‘¿Adónde vas?’. Sino que por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré: y cuando Él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio; en lo referente al pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado».
 
Comentario del Evangelio
 
Hoy escuchamos con desconsuelo la voz del Señor. Está hablando de su partida. Nos duele, sobre todo, porque se refiere a su salida por la muerte en la Cruz. Pero, al final, nuestra tristeza se convertirá en gozo: como fruto del sacrificio de Cristo, Él y el Padre nos enviarán el Espíritu Santo.
—La venida de Dios Espíritu Santo a nuestras almas es la señal del triunfo de Cristo, un refuerzo para nuestra fe y un reproche para los comodones que niegan que sea posible la santidad.

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Una infancia estresante puede aumentar el riesgo de endometriosis...

Un estudio en el que han participado más de un millón de mujeres, relaciona las experiencias difíciles en la infancia con el riesgo de ser diagnosticadas con endometriosis en etapas posteriores de la vida. El estudio muestra una relación entre la exposición a la violencia en la infancia y un riesgo dos veces mayor de desarrollar esta enfermedad ginecológica.
La endometriosis es una afección en la que tejido similar al revestimiento uterino crece fuera del útero. Estas células se adhieren al revestimiento abdominal, el útero, los ovarios u otros órganos y forman lesiones endometriósicas. Estas lesiones reaccionan a las hormonas sexuales y sangran durante la menstruación, lo que provoca dolor e inflamación que pueden causar adherencias entre los órganos, lo que aumenta el dolor.
Aunque la endometriosis, que afecta a 1 de cada 10 mujeres, es una enfermedad relativamente común, sus causas aún no se comprenden del todo. La investigación, publicada ahora en la revista ‘Human Reproduction’, ha identificado una relación entre diferentes experiencias difíciles en la infancia y un mayor riesgo de desarrollar endometriosis.
Más de 1.3 millones de mujeres nacidas en Suecia entre 1974 y 2001 participaron en el estudio. De ellas, cerca de 24.000 fueron diagnosticadas con endometriosis. Los investigadores utilizaron datos de varios registros nacionales para mapear las condiciones de las mujeres durante su infancia. Se examinaron factores como tener padres con enfermedades mentales, abuso de sustancias, problemas financieros o discapacidades intelectuales, tener un progenitor adolescente, fallecimiento de un familiar y estar expuesto o sometido a violencia y abuso sexual.
Los resultados mostraron que todos los factores examinados, excepto la muerte en la familia, se asociaron con un mayor riesgo de endometriosis. Experimentar cualquiera de estos factores de riesgo se relacionó con un 20% más de riesgo de diagnóstico de endometriosis en comparación con las mujeres que no habían estado expuestas.
«También observamos que cuantas más experiencias adversas se tuvieron en la infancia, mayor fue el riesgo. Entre quienes presentaban cinco o más factores, el riesgo aumentó al 60%», afirmó la primera autora del estudio, Dra. Marika Rostvall, del Departamento de Salud Pública Global del Instituto Karolinska (Suecia).
Sistema inmunitario
El vínculo más fuerte se observó en niñas expuestas a la violencia. Estas niñas tenían más del doble de riesgo de desarrollar endometriosis posteriormente en comparación con las mujeres que no habían estado expuestas. Los resultados sugieren que las experiencias tempranas en la vida pueden afectar la salud corporal a largo plazo y resaltan la importancia de considerar a la persona en su totalidad, no solo los síntomas.
Aunque la investigación no establece el vínculo entre las experiencias difíciles en la infancia y la endometriosis, la Dra. Rostvall sugirió dos posibles explicaciones. «Es plausible que el estrés durante la infancia puede afectar al sistema inmunológico, lo que podría impedir que elimine eficazmente el tejido de la endometriosis».
Además, añadió, «podría ser que el trauma durante la infancia podría afectar la sensibilidad del cuerpo al dolor, lo que puede conducir a un mayor dolor y, por lo tanto, a una mayor probabilidad de ser diagnosticado con endometriosis». Sin embargo, al ser un estudio es observacional, no es posible sacar conclusiones sobre relaciones causales. BP

¿Alguna vez te has preguntado por qué existes?…

Muchas personas pasan años buscando un propósito, sintiendo que su vida es una casualidad. Tal vez tú también te has sentido así: perdido, sin dirección o dudando de tu valor. Pero hoy quiero decirte algo que cambiará tu forma de ver tu historia: Dios te pensó antes de nacer. No eres un error. No eres una coincidencia. Eres un tesoro creado con un propósito eterno.
Este mensaje no es solo teórico; es profundamente personal. Cuando lo entendí, mi vida cambió. Por eso quiero compartir contigo esta verdad, para que también experimentes paz, confianza y un sentido renovado de dirección.
El plan de Dios comenzó antes de tu primer latido
La Biblia lo afirma claramente: “Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado” (Jeremías 1:5)
Estas palabras no son solo para un profeta. Son un recordatorio para todos nosotros de que nuestras vidas tienen intención y significado. Dios no improvisó cuando creó tu existencia. Desde la eternidad, Él soñó contigo: tu personalidad, tus dones y hasta las pruebas que enfrentarías para crecer.
¿Por qué es importante saber que fuiste pensado?
Cuando entiendes que tu vida es parte de un diseño divino, suceden tres cosas:
1.     Dejas de compararte. Comprendes que nadie puede ocupar tu lugar en el plan de Dios.
2.     Encuentras paz en medio de la incertidumbre. Si Él te pensó, también preparó tu camino.
3.     Te atreves a vivir con propósito. Tu vida deja de ser un accidente para convertirse en una misión.
Cómo vivir sabiendo que Dios te pensó antes de nacer
Aceptar esta verdad es más que un pensamiento inspirador; es un llamado a vivir de manera diferente. Aquí te dejo algunos pasos prácticos:
1. Reconoce tu identidad en Dios
Haz una pausa cada día para recordar: “Soy creado a imagen de Dios. Mi valor no depende de lo que logro, sino de quién me creó”.
2. Descubre tus dones y pasiones
Haz una lista de las cosas que amas hacer y de las habilidades que otros reconocen en ti. Esas pistas apuntan a tu propósito.
3. Perdona tu pasado
Dios ya sabía tus errores antes de que nacieras, y aun así te eligió. Su gracia es más grande que tu historia.
4. Vive con intención
Cada día, pregúntate: “¿Cómo puedo reflejar hoy el amor y propósito de Dios?”
5 Verdades que transformarán tu perspectiva
·        Eres intencional, no un accidente.
·        Dios tiene planes de bien y esperanza para ti. (Jeremías 29:11)
·        Tu historia, con todo y heridas, puede inspirar a otros.
·        No necesitas ser perfecto para ser usado por Dios.
·        Cada día es una oportunidad para caminar en tu propósito.
Palabras de aliento para tu corazón
“Aunque una madre se olvidara de su hijo, Yo nunca me olvidaré de ti. Te llevo grabado en la palma de mi mano” (Isaías 49:15-16)
Cada vez que sientas que nadie te entiende o te valora, recuerda que el Creador del universo te ve, te conoce y te ama. Su plan para ti no ha terminado.
¿Cómo puedes empezar a vivir esta verdad hoy?
1.     Dedica 10 minutos diarios a hablar con Dios sobre tu propósito.
2.     Escribe en un diario las formas en que Él te ha mostrado su fidelidad.
3.     Conecta con una comunidad que te ayude a crecer espiritualmente.
Vive cada día consciente de que eres su tesoro
El saber que Dios te pensó antes de nacer no es solo para inspirarte, sino para impulsarte a vivir con fe y propósito. Así que la próxima vez que dudes de tu valor, repite en tu corazón: “Soy parte del plan eterno de Dios. Mi vida tiene significado”.
¿Qué harás con esta verdad?
Hoy te invito a reflexionar: ¿Cómo cambiaría tu vida si cada día recordaras que Dios te soñó antes de tu primer aliento? RdeP

Fe y Perseverancia... 01

11 de Mayo - Día del Himno Nacional Argentino... 04