Compartir, ayudar y motivar son las prioridades de este blog, tratando de iluminar el camino de nuestros semejantes con nuestra pequeña luz interior, basados en tres pilares fundamentales: "Respeto, Humildad y Honestidad"
lunes, 1 de junio de 2026
Día litúrgico: Martes IX (A) del tiempo ordinario
La Oración Dominical – Domingo de la Santísima Trinidad…
La Experiencia Mantovani...
Envejecer Contigo - Bolero Romántico que te va a hacer sentir Amor Real...
Cómo saber si los síntomas que tienes son de un resfriado común…
Agua fría, rostro digno…
El espejo roto devolvía más dudas que rostro. Se
acercó con ese andar silencioso de quienes cargan más peso del que se ve. El
agua fría no era un consuelo, pero era un gesto. Un acto sencillo, casi
sagrado. Se lavó la cara como quien lava el alma. No para estar limpio, sino
para recordar que todavía es alguien.
No había toalla, ni jabón, ni perfume. Sólo sus
manos, el agua, y la decisión de no rendirse. Nadie lo miraba, pero él salió
con la frente alta. Como si ese pequeño acto fuera una victoria. Como si ese
baño fuera un templo. Como si ese rostro recuperado fuera una señal de que aún
hay dignidad donde todo parece perdido.
El agua no quitó el cansancio, pero sí le devolvió
el rostro. Había algo de Cristo en su manera de resistir. RM
Tu camino es único... 01
Tu actitud diaria para avanzar... 01
01 de Junio...
Buenos días... 2026-149
domingo, 31 de mayo de 2026
Día litúrgico: Lunes IX (A) del tiempo ordinario
Universo literario - Meditaciones bajo el sol...
Instrumentales Clásicos del Recuerdo Vol. 9 - Melodías para recordar y sentir...
Rafael Domínguez - La Incondicional...
Las personas que olvidan siempre los nombres comparten rasgos según la Psicología…
Dios es de todos…
Pocas
frases habrán sido tan citadas como esta que el evangelio de Juan pone en
labios de Jesús. Los autores ven en ella un resumen de lo esencial de la fe,
tal como se vivía entre no pocos cristianos a comienzos del siglo II: «Tanto
amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único».
Dios
ama al mundo entero, no solo a aquellas comunidades cristianas a las que ha
llegado el mensaje de Jesús. Ama a todo el género humano, no solo a la Iglesia.
Dios habita en todo ser humano acompañando a cada persona en sus gozos y
desgracias. A nadie deja abandonado, pues tiene sus caminos para encontrarse
con cada cual, sin que tenga que seguir necesariamente los que nosotros le
marcamos. Jesús le veía cada mañana «haciendo salir su sol sobre buenos y
malos».
Dios
no sabe ni quiere ni puede hacer otra cosa sino amar, pues en lo más íntimo de
su ser es amor. Por eso dice el evangelio que ha enviado a su Hijo, no para
«condenar al mundo», sino para que «el mundo se salve por medio de él». Ama el
cuerpo tanto como el alma, y el sexo tanto como la inteligencia. Lo único que
desea es ver ya, desde ahora y para siempre, a la humanidad entera disfrutando
de su creación.
Este
Dios sufre en la carne de los hambrientos y humillados de la tierra; está en
los oprimidos defendiendo su dignidad, y en los que luchan contra la opresión
alentando su esfuerzo. Está siempre en nosotros para «buscar y salvar» lo que
nosotros estropeamos y echamos a perder.
Dios
es así. Nuestro mayor error sería olvidarlo. Más aún. Encerrarnos en nuestros
prejuicios, condenas y mediocridad religiosa, impidiendo a la gente cultivar
esta fe primera y esencial. ¿Para qué sirven los discursos de los teólogos,
moralistas, predicadores y catequistas si no despiertan la alabanza al Creador,
si no hacen crecer en el mundo la amistad y el amor, si no hacen la vida más
bella y luminosa, recordando que el mundo está envuelto por los cuatro costados
por el amor de Dios? JAP














