¿Es posible sentir contracturas musculares, fatiga o insomnio y que los
estudios médicos no reflejen lesiones o una enfermedad orgánica que explique
estos síntomas? La respuesta es sí y está relacionado con el dolor
nociplástico. Pero para ser más específicos, bien vale la pena repasar por qué,
en estos casos, el diagnóstico se vuelve un verdadero desafío.
Cefaleas, rigidez, colon irritable, bruxismo, cistitis intersticial,
dolor crónico general, cansancio y hasta depresión o ansiedad son algunos de
los signos que las personas notifican en la consulta médica, mostrando muy
afectada su calidad de vida. Sin embargo, los estudios de diagnóstico
tradicionales, incluyendo resonancia magnética, no arrojan resultados
concluyentes.
Se considera que, en muchos de estos cuadros, el origen de las dolencias
es el llamado dolor nociplástico, un concepto relativamente reciente que fue
introducido por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP).
Según la entidad, esta clase de molestia surge de un procesamiento incorrecto
de estímulos que normalmente no producen dolor, y se presentan en ausencia de
una infección o injuria. Generalmente, se manifiesta con síntomas en diversas
zonas del cuerpo pero sin una enfermedad orgánica evidente.
Los motivos detrás del dolor nociplástico van desde factores orgánicos
asociados hasta componentes psicológicos significativos, muchas veces
relacionados con historias personales o, incluso, con antecedentes de
relaciones violentas o de abusos.
Hasta la acepción por parte de la IASP, los mecanismos del dolor
considerados eran dos: por un lado el dolor nociceptivo, que es el dolor
protector, que ocurre cuando se tiene una herida, una lastimadura o una
fractura, y que nos avisa que no accionemos sobre esa parte del cuerpo que está
lesionada porque puede empeorar. Luego, estaba el dolor neuropático, que se
genera cuando las conexiones del sistema nervioso están dañadas, y para el que
existen criterios diagnósticos neurológicos que lo acreditan.
Ahora, en el dolor nociplástico, lo que ocurre es la persistencia de un
dolor crónico e incapacitante en el tiempo, sin que haya ningún daño
identificable. Es como que la alarma de una casa estuviera mal calibrada y se
activara equivocadamente por nada.
De acuerdo con investigaciones recientes, la perpetuación del dolor
nociplástico está relacionada con factores psicosociales que contribuyen a que
se produzcan cambios plásticos en las neuronas. En ese sentido, el Dr. Nicolás
Renna, médico cardiólogo y presidente de la Sociedad Argentina de Hipertensión
Arterial (SAHA), explicó: «El corazón contiene un sistema nervioso intrínseco
que exhibe funciones de memoria tanto a corto como a largo plazo».
«El sistema nervioso intrínseco del corazón consta de aproximadamente
40.000 neuronas llamadas neuritas sensoriales, que transmiten información al
cerebro. Estudios anteriores han relacionado las emociones negativas, como la
depresión, la ansiedad y la ira, con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca.
Debido a que estas emociones tienden a superponerse y coexistir, ha sido
difícil asignar una importancia relativa a cualquiera de ellas», continuó.
«Hay una entidad que se denomina ‘síndrome del corazón roto’ -siguió el
Dr. Renna- en la cual una emoción muy terrible, como puede ser la muerte de un
ser querido, una mudanza o la pérdida laboral, puede liberar a nivel químico
una cantidad exagerada de catecolaminas, hormona ligada al estrés, como la
adrenalina, y producir una miocardiopatía, que puede manifestarse exactamente
igual que una insuficiencia cardíaca o que un infarto. Esto habla de la
conexión entre el corazón y el cerebro más allá de los receptores. Por otro
lado, los dolores crónicos vinculados al estrés, las frustraciones y las
emociones pueden provocar dolor de pecho, sin que haya una dolencia cardíaca».
Algunos pacientes con dolor nociplástico suelen experimentar temor
frente a la posibilidad de una enfermedad grave, como por ejemplo un tumor. Se
trata de personas que llevan años con molestias y, en ese contexto, pueden
hacerse a la idea de que tienen una enfermedad terminal aunque no cuenten con
ninguna evidencia de ello. Lo que se produce, entonces, es un pensamiento
desadaptativo que causa sufrimiento y temor.
Para el Dr. Renna, «se da una suerte de círculo vicioso, porque los
pacientes con dolor nociplástico piensan o manifiestan cierta sintomatología
que afecta su vida cotidiana y abandonan muchos hábitos saludables como salir a
caminar, hacer ejercicio, comer sano o integrarse socialmente; abandonan hasta
la medicación o se sobre medican irresponsablemente dando lugar al desarrollo
de una patología cardiovascular convencional, ahí sí con posibilidad real de un
infarto».
El Dr. Santiago Guaycochea, presidente de la Asociación Argentina para
el Estudio del Dolor (AAED), explicó: «Generalmente el dolor nociplástico se
diagnostica en pacientes cuyos estudios dan bien, pero siguen sintiendo dolor.
A algunos médicos les cuesta reconocerlo porque es una entidad médica muy
nueva, por lo que todavía existe un nivel elevado de subregistro; se
diagnostica con la clínica, más que con estudios».
Es por este motivo que una evaluación clínica exhaustiva es
imprescindible, porque sirve para descartar alteraciones físicas que pudieran
originar este cuadro. Un ruido o hasta una caricia pueden generar dolor.
Asimismo, en el abordaje terapéutico para este tipo de dolor se incluye: la
terapia física, la psicoterapia y también al tratamiento farmacológico. En
conjunto, se apunta a que el paciente no abandone sus actividades
socioafectivas, educativas o laborales.
El tratamiento físico consiste en la práctica de alguna actividad de
forma suave y paulatina, como aqua gym, estiramiento o rehabilitación postural.
En tanto, para el tratamiento psicológico se utiliza muy frecuentemente la
terapia cognitivo conductual. Entre los recursos farmacológicos existentes que
inhiben la hiperexcitabilidad neuronal, está la pregabalina y determinadas
drogas destinadas a aumentar la serotonina y la noradrenalina en el cerebro,
como por ejemplo los antidepresivos.
«El tratamiento debe ser interdisciplinario para lograr mejores
resultados. Deben prevenirse las consecuencias a largo plazo de este dolor
crónico, como las ‘neblinas mentales’, trastornos mentales o las fallas en el
trabajo», advirtió el Dr. Guaycochea, que será orador durante el Summit de
Dolor Híbrido, que se realizará en Buenos Aires el 19 de mayo, convocado por
Upjohn división de Pfizer, en el marco de la Semana del Dolor, que se conmemora
del 5 al 12 de mayo.
Y añadió: «Como banderas rojas de alerta que permitirían sospechar la presencia
de dolor nociplástico, se pueden identificar: situaciones en las que el dolor
no es siempre en el mismo lugar, ausencia de fiebre (que podría significar una
infección o enfermedad reumatológica) y exacerbación del mismo ante situaciones
emocionales conflictivas. Hoy sabemos que es difícil de diagnosticar porque no
existe un ‘dolorímetro’, porque el dolor es muy individual y subjetivo».
Es importante explicarles a los pacientes de qué se trata, para que
tengan paciencia con sus síntomas y con su tratamiento. Generalmente, los
tranquiliza escuchar que lo que les ocurre es que tienen una percepción errónea
de los estímulos. Antes se decía, de forma casi peyorativa, que eso que sentían
era psiquiátrico, ahora sabemos que es dolor nociplástico.
Finalmente, el Dr. Renna, quien será orador en la Cumbre Regional en
manejo del Riesgo Cardiovascular -también organizada por Upjohn división de
Pfizer- que se llevará a cabo en la ciudad de Medellín, en Colombia, indicó:
«Lo más importante es que, así como aprendimos sobre esta nueva clasificación
de los mecanismos del dolor, tenemos que entender que debe existir una
interacción entre las especialidades médicas, porque -claramente- a medida que
vamos avanzando en la profesión nos damos cuenta de la importancia de la
integración».
Y concluyó: «Así, por ejemplo, en una patología que era puramente
cardíaca, hoy se sabe que hay otros componentes como la diabetes, cuestiones
nutricionales o psicológicas, entre otras; entonces, la forma de abordarla debe
tener una nueva perspectiva interdisciplinaria, no sólo incluir a varios
especialistas, sino que trabajemos interrelacionados para beneficio de los
pacientes». RR
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