Muchas
personas suelen describir a la angina de pecho como una enorme presión o peso
que se les coloca sobre el pecho. Es un dolor poco frecuente y se lo suele
confundir con otros malestares en esa zona, como, por ejemplo, la indigestión.
Aquí te ayudamos a diferenciarla, contándote qué es, cuáles son sus síntomas y
los distintos tipos que existen.
La angina de
pecho, también conocida como ‘angor’ o ‘angor pectoris’, es un tipo de dolor de
pecho provocado por una reducción del flujo sanguíneo hacia el corazón.
Normalmente se la describe como una presión, compresión, pesadez o dolor en el
pecho. Los expertos informan que es un síntoma de enfermedad de las arterias
coronarias.
Al no
recibir las células del músculo cardíaco suficiente oxígeno, se producen
diferentes síntomas. Entre los más comunes se hallan el dolor o molestia en el
pecho, cuello, mandíbula, hombros, brazos y espalda, náuseas, falta de aire,
mayor sudoración, fatiga y mareos.
La reducción
del flujo sanguíneo hacia el corazón que provoca la angina de pecho se debe, en
la mayoría de los casos, a la enfermedad de las arterias coronarias. Las
arterias pueden estrecharse, lo que se conoce como ateroesclerosis, debido a la
acumulación de depósitos grasos llamados placas, que surgen por la presencia de
colesterol ‘malo’. La agina de pecho se puede diferenciar en distintos tipos:
Angina de pecho estable o en
movimiento
Este tipo de
agina de pecho ocurre cuando el corazón se ve forzado a trabajar más, por ejemplo,
al hacer ejercicio, cargar cosas o subir escaleras. Los especialistas indican
que, normalmente, se puede predecir y el dolor que genera es similar al de
otras afecciones, dura poco tiempo (5 minutos como mucho) y desaparece más
rápido si descansas o tomas el medicamento recetado.
Angina de pecho inestable o en
reposo
Este tipo es
una modificación del patrón normal de la angina de pecho, es inesperada y puede
presentarse incluso cuando se está en reposo. A diferencia de la estable o de
esfuerzo, puede perdurar hasta por 30 minutos y no desaparece necesariamente
tras descansar o consumir medicamentos. En ciertos casos, este tipo de angina
puede ser un indicio de ataque cardíaco.
En mujeres
Los síntomas
de la angina de pecho en mujeres pueden diferenciarse de los signos en hombres.
Además del conocido dolor de pecho, las mujeres también pueden presentar
dolencias en el abdomen, espalda, cuello o mandíbula, falta de aire y náuseas.
Estas diferencias pueden hacer que se demore la búsqueda del tratamiento.
Factores de riesgo
Entre los
principales factores de riesgo de la angina de pecho, se encuentran la edad
avanzada, antecedentes familiares, diabetes, niveles elevados de presión
arterial, colesterol y triglicéridos, consumo excesivo de alcohol y tabaco,
tener sobrepeso u obesidad, sufrir estrés, ser sedentario, y llevar una dieta
rica en alimentos refinados o procesados y pobre en frutas, vegetales, y
granos.
Ante la
presencia de cualquier síntoma deberás consultar a tu médico. Para diagnosticar
la agina de pecho, este puede realizar electrocardiograma, ecocardiograma,
pruebas de esfuerzo, radiografía del tórax, resonancia magnética cardíaca,
análisis de sangre o medir los niveles de colesterol y presión arterial. Esto
le permitirá conocer tu situación y determinar el mejor tratamiento.
Tratamiento
Los
profesionales pueden recurrir a medicamentos como dilatadores de las arterias,
bloqueadores de calcio (que disminuyen el estrechamiento arterial), o
betabloqueantes (que reducen el requerimiento de oxígeno del corazón). En casos
extremos, se puede optar por cirugías, como bypass o angioplastia coronaria.
Prevención
Los médicos
afirman que se puede prevenir la aparición de angina de pecho. Para ello se
debe dejar de fumar o disminuir la frecuencia de su consumo (en caso de
hacerlo), controlar regularmente otras afecciones, como la presión arterial,
colesterol, diabetes y los niveles de estrés, y consumir una dieta saludable
(las más recomendadas son la mediterránea o DASH).
Consulta al
médico sobre qué tipo de actividades pueden causarte agina de pecho, y cuáles
son inofensivas y pueden permitirte combatir el sedentarismo. Siempre que el
médico lo permita, podrás hacer ejercicios, realizando rutinas de hasta 3 veces
por semana. De ser posible, actividades de intensidad moderada, como caminatas,
estiramiento o yoga. HD
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