Los
cristianos de la primera y segunda generación nunca pensaron que con ellos
estaba naciendo una religión. De hecho, no sabían con qué nombre designar a
aquel movimiento que iba creciendo de manera insospechada. Todavía vivían
impactados por el recuerdo de Jesús, al que sentían vivo en medio de ellos.
Por
eso, los grupos que se reunían en ciudades como Corinto o Éfeso comenzaron a
llamarse «iglesias», es decir, comunidades que se van formando convocadas por
una misma fe en Jesús. En otras partes, al cristianismo lo llamaban «el
camino». Un escrito redactado hacia el año 80 y que se llama carta a los
Hebreos dice que es un «camino nuevo y vivo» para enfrentarse a la vida. El
camino «inaugurado» por Jesús y que hay que recorrer «con los ojos fijos en
él».
No
hay duda alguna. Para estos primeros creyentes, el cristianismo no era
propiamente una religión, sino una forma nueva de vivir. Lo primero para ellos
no era vivir dentro de una institución religiosa, sino aprender juntos a vivir
como Jesús en medio de aquel vasto imperio. Aquí estaba su fuerza. Esto era lo
que podían ofrecer a todos.
En
este clima se entienden bien las palabras que el cuarto evangelio pone en
labios de Jesús: «Yo soy el camino, la verdad y la vida». Este es el punto de
arranque del cristianismo. Cristiano es un hombre o una mujer que en Jesús va
descubriendo el camino más acertado para vivir, la verdad más segura para
orientarse, el secreto más esperanzador de la vida.
Este
camino es muy concreto. De poco sirve sentirse conservador o declararse
progresista. La opción que hemos de hacer es otra. O nos organizamos la vida a
nuestra manera o aprendemos a vivir desde Jesús. Hay que elegir.
Indiferencia
hacia los que sufren o compasión bajo todas sus formas. Solo bienestar para mí
y los míos o un mundo más humano para todos. Intolerancia y exclusión de
quienes son diferentes o actitud abierta y acogedora hacia todos. Olvido de
Dios o comunicación confiada en el Padre de todos. Fatalismo y resignación o
esperanza última para la creación entera. JAP
No hay comentarios.:
Publicar un comentario