Con el paso del tiempo, los
signos de la edad comienzan a hacerse visibles en el cuerpo. Aunque la mayoría
son inofensivos, algunos pueden provocar molestias significativas. Es el caso
de las varices, una condición que, aunque suele percibirse como un problema
estético, está asociada a un problema en la salud vascular. Las varices son
venas superficiales que se dilatan debido a un defecto en la circulación
sanguínea, lo que dificulta el retorno de la sangre desde las extremidades
hacia el corazón. Por eso, suelen aparecer en las piernas, donde el esfuerzo
circulatorio es mayor.
Cuando esto sucede, las venas
se hacen visibles como un trayecto azulado o amarronado e incluso pueden
palparse, ya que la sangre se acumula en su interior. Hay diferentes tipos de
varices y afectan a una gran parte de la población mundial. Según el Dr. Xavier
Yugueros, cirujano vascular del Hospital Clínic Barcelona (España), “las
varices en estadio inicial, como las arañas vasculares, son muy frecuentes,
pudiendo afectar prácticamente hasta el 70% de la población”.
Los síntomas son diversos y,
en general, poco específicos. Los más comunes incluyen sensación de hinchazón,
pesadez, picor, dolor, rampas y sensación de inquietud en las piernas. Todos
estos síntomas tienden a empeorar a lo largo del día, en épocas cálidas, o
cuando se pasa mucho tiempo de pie o sentado en una posición fija. Además, no
mejoran con analgésicos o antiinflamatorios convencionales. También pueden
presentarse otras manifestaciones que requieren atención, como hinchazón o
edema, o el oscurecimiento o enrojecimiento de la piel. Es posible que las
varices se vuelvan duras, dolorosas y calientes, o que lleguen a sangrar.
Hay algunos factores que aumentan
el riesgo de desarrollar varices, como el sedentarismo, el sobrepeso o pasar
muchas horas de pie. El embarazo también puede favorecer su aparición. Sin
embargo, el Dr. Yugueros señala que el principal factor de riesgo es la
predisposición genética: “Las varices suelen estar causadas, en gran parte, por
una predisposición individual a padecerla”. Además, la prevalencia de las
varices aumenta progresivamente con la edad, llegando a afectar hasta un 80% de
la población en la tercera edad.
Se podría decir que no hay
forma de evitar la aparición de las varices. Sin embargo, se pueden seguir los
consejos de los profesionales para prevenir que la enfermedad avance y aliviar
sus síntomas. Entre las recomendaciones se incluyen mantener la piel limpia e
hidratada, evitar fuentes de calor, realizar duchas frías, reposar con las
piernas elevadas, evitar estar muchas horas de pie y no usar ropa muy ajustada.
Además, es fundamental adoptar hábitos saludables para evitar el sobrepeso,
como limitar el consumo de alcohol y tabaco y llevar una dieta equilibrada. El
ejercicio físico, especialmente caminar, andar en bicicleta o nadar es
especialmente útil, ya que favorece la circulación sanguínea.
Existen numerosos fármacos
para tratar la insuficiencia venosa y las varices, conocidos como flebotónicos,
pero su eficacia es discreta y varía considerablemente entre los pacientes.
Algunas personas experimentan una notable mejora en la pesadez, hinchazón y
cansancio en las piernas, mientras que otras apenas notan efectos. Sin embargo,
“el tratamiento estrella de la prevención de las varices serían las medias de
compresión”, explica Esther Armans, enfermera del Hospital Clínic Barcelona,
quien añade que “es más eficaz, incluso, que el tratamiento farmacológico”.
Estas medias actúan generando
una mayor compresión en el pie y el tobillo que en el resto de la pierna, lo
que provoca un efecto de vaciamiento o drenaje de la extremidad. Seguir las
recomendaciones generales y utilizar las medias compresoras suele ser
suficiente para controlar las varices. Si no es así, también se puede recurrir
al tratamiento quirúrgico, cuyo objetivo es solucionar la causa subyacente de
las varices y eliminar las venas dilatadas. Además, han surgido nuevas terapias
como la radiofrecuencia, el láser endovenoso, la escleroterapia con espuma o la
ablación mecánico-química.
El pronóstico de las varices
es benigno en la mayoría de los casos, incluso sin intervención. Sin embargo,
si no se sigue un adecuado autocuidado, pueden surgir complicaciones. Entre las
más graves se encuentran el sangrado de las varices, la trombosis de las venas
varicosas y las infecciones cutáneas. Aunque son tratables, pueden resultar muy
molestos. Además, las varices pueden originar complicaciones crónicas, como
alteraciones en la piel -manchas rojas o marrones, piel seca con descamación y
picor intenso- y úlceras varicosas, que pueden aparecer al rascarse o de manera
espontánea. BP
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