domingo, 7 de septiembre de 2025

La Oración Dominical - 07 de Septiembre…

Ofrecemos estos breves puntos con la intención de que puedan servir para la meditación individual o comunitaria. Son tomados de las lecturas y de las oraciones de la misa del domingo 7 de septiembre de 2025.
Se dividen en tres partes: lo que Dios nos dice (con un comentario que nos puede ayudar a comprender el Evangelio); lo que nosotros podemos decirle a Él como respuesta; y de qué modo podemos llevarlo a la vida cotidiana. Dios quiera que ayuden a muchos a dedicarle, cada domingo, un tiempo especial a Dios, nuestro Señor.
Dios nos habla
                  “Junto con Jesús iba un gran gentío, y Él, dándose vuelta, les dijo: Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo” (Lc 14,25ss.).
                  “¿Quién habría conocido tu voluntad si Tú mismo no hubieras dado la Sabiduría y enviado desde lo alto tu santo espíritu? Así se enderezaron los caminos de los que están sobre la tierra, así aprendieron los hombres lo que te agrada y, por la Sabiduría, fueron salvados” (Sab 9,17-18).
Reflexión
“Nos toca ahora hablar de las renuncias. Tanto la tradición de los padres como la autoridad de las sagradas Escrituras demuestran que son tres, renuncias que cada uno de nosotros ha de trabajar con ahínco en ponerlas por obra. Mediante la primera despreciamos todas las riquezas y bienes materiales del mundo; mediante la segunda rechazamos las costumbres, vicios y pasiones de la vida pasada, tanto del alma como de la carne; mediante la tercera apartamos nuestra mente de todos los bienes presentes y visibles, para centrarnos exclusivamente en la contemplación de las realidades futuras y en el anhelo de lo invisible” (Juan Casiano, Conferencias (Conf 3, cap 6-7).
Nosotros le hablamos
                  “¡Vuélvete, Señor! ¿hasta cuándo...? Ten compasión de tus servidores” (Salmo 89).
                  “Tú eres justo, Señor, y tus juicios son rectos; trátame conforme a tu bondad” (Antífona de entrada).
                  “Señor Dios, que nos has redimido para hacernos hijos tuyos, míranos siempre con amor de Padre, para que cuantos hemos creído en Cristo alcancemos la verdadera libertad y la herencia eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos” (Oración Colecta).
Nuestra vida cambia
                  ¿Amo a Dios sobre todas las cosas?
                  ¿Quiero seguir a Jesús de cerca, aunque implique ciertos sacrificios?
                  ¿Quiero imitarlo en su entrega de amor por la salvación de los demás?

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