Un Dios que no
estaba donde esperaban.
Los Magos
llegaron a un palacio. Pero Dios no estaba ahí.
Lo encontraron
en una casa sencilla. Sin poder. Sin espectáculo.
Cristo sigue
rompiendo expectativas. No aparece donde el mundo espera. No se revela desde la
fuerza.
Se manifiesta
en lo pequeño, en lo cotidiano, en lo que muchos pasan por alto.
La Epifanía nos
descoloca: Dios no se muestra como imaginamos, pero sí como necesitamos.
¿En qué lugar sencillo te está
esperando hoy? RM
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