Investigadores de la Escuela de Medicina de la
Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos, han concluido que la preeclampsia,
asociada a la hipertensión arterial durante el embarazo, daña la capacidad del
corazón para relajarse entre contracciones, provocando exceso de trabajo del
órgano y disminuyendo su capacidad para bombear sangre.
Tal y como explican los científicos, en las últimas
décadas los investigadores han sido conscientes de que la preeclampsia también
aumenta significativamente el riesgo de insuficiencia cardíaca, ataque cardíaco
y ACV en las madres que la tuvieron pero se recuperó, pero “no está claro cómo
y por qué ocurre este riesgo”. En este trabajo, diseñado para arrojar luz sobre
el tema, los investigadores utilizaron la tecnología de imágenes para estudiar
la actividad de bombeo y relajación de los corazones en embarazadas con
preeclampsia.
“Aunque tenemos formas de identificar y manejar
factores de riesgo en muchas mujeres, la preeclampsia severa a veces llega sin
advertencia. Si podemos encontrar las causas y los mecanismos detrás del
trastorno, la idea es encontrar mejores formas de prevenirlo y tratarlo”,
señala el Dr. Arthur Jason Vaught, profesor asistente de Ginecología y
Obstetricia en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, en la
revista Journal of the American College of Cardiology.
Debido a que la Universidad Johns Hopkins trata
muchos embarazos de alto riesgo, los investigadores pudieron identificar a 63
mujeres con preeclampsia severa para su estudio, junto con 36 sanas. Definieron
la preeclampsia severa como tener una presión arterial superior a 160/110;
niveles anormales de proteína en la orina que reflejan daño renal; diagnóstico
de daño renal o hepático; fluido en los pulmones; bajo recuento de plaquetas
y/o problemas de visión.
Todas las participantes se sometieron a una
ecocardiografía para obtener imágenes del corazón a las 33 semanas de embarazo.
Los resultados de las imágenes mostraron que las mujeres con preeclampsia
severa tenían mayores presiones de contracción en los ventrículos derechos del
corazón y un promedio de 31 milímetros de mercurio en comparación con el grupo
saludable con 22 milímetros de mercurio.
Signos
de insuficiencia cardíaca
Debido a que el ventrículo derecho se “acorta” o se
contrae durante la contracción del corazón, los investigadores pudieron ver una
diferencia del 5% en el cambio de la forma del corazón en aquellas con
preeclampsia severa en comparación con los controles sanos. También concluyeron
que entre las mujeres con preeclampsia severa, los períodos entre contracciones
cuando el corazón se relaja y se llena de sangre también eran anormales,
disminuyendo la capacidad del corazón para bombear una cantidad adecuada de
sangre al cuerpo y sobrecargando el corazón cuando sí bombeó, provocando
insuficiencia cardíaca. Debido a las tasas de relajación anormales en los
corazones de mujeres con preeclampsia grave, ocho de las participantes ya
presentaban signos de insuficiencia cardíaca y se clasificaron como pacientes con
disfunción diastólica de grado II.
En mujeres con preeclampsia, la aurícula izquierda
era aproximadamente 3 centímetros al cuadrado más grande que las de mujeres
sanas. Este fue otro signo de agrandamiento del corazón y exceso de trabajo,
dicen los investigadores. Y las paredes de los corazones en las mujeres con
preeclampsia eran, en promedio, 0,2 centímetros más gruesas que las de las
mujeres sanas. “Un corazón más grueso y más grande muestra que el corazón está
trabajando más de lo normal. Se pone más grande como los músculos del cuerpo
cuando haces ejercicio, pero en este caso no es algo bueno, y es un factor de
riesgo grave de insuficiencia cardíaca”, indican.
Seis de las mujeres con preeclampsia severa también
tenían edema pulmonar periparto, que se caracteriza por una acumulación de
líquido en los pulmones, causando hinchazón, dificultad para respirar y otras
complicaciones tanto para la madre como para el feto. “El daño causado a la
capacidad de bombeo del corazón durante el embarazo en mujeres con preeclampsia
es sorprendente, y tiene sentido que este tipo particular de daño los expone a
un mayor riesgo de enfermedad cardíaca y ACV en el futuro”, concluyó el Dr.
Vaught. BP
No hay comentarios.:
Publicar un comentario