Obispo, 09 de
Noviembre
Martirologio Romano: En Nápoles de Campania, San Agripino,
obispo, célebre por sus milagros.
En el siglo IX, el autor de la Gesta episcoporum
neapolitanorum nos da la sucesión de los obispos de Nápoles, haciendo breves
elogios de cada uno en términos vagos.
El de Agripino, sexto de la lista, más cálido que
el de los otros, nos revela la popularidad del santo: Agripino, obispo,
patriota, defensor de la ciudad, no cesa de rogar a Dios por nosotros, sus
servidores.
Acrecentó el rebaño de los que creen en el Señor y
los reunió en el seno de la Santa Madre Iglesia. Por eso mereció oír las
palabras: “Bien está siervo bueno, puesto que has sido fiel en las cosas pequeñas,
te constituiré sobre las grandes; entra en el gozo de tu Señor”.
Sus restos fueron transportados finalmente a la
Estefanía, en donde reposan con honor.
Agripino vivió a fines del siglo III. No se puede
precisar nada, ni dar el más mínimo detalle sobre su actividad. La traslación a
la que hace mención el autor de la Gesta, la efectuó el obispo Juan, que
gobernó la sede durante años.
Sus reliquias, que estaban en un oratorio de las
catacumbas de San Genaro, fueron llevadas a la Estefanía, iglesia construida al
fin del siglo V. En 1744, el cardenal José Spinelli, deseando identificar las
reliquias de su catedral, encontró una urna de mármol con esta inscripción: “Reliquias
dudosas que se piensa sean del cuerpo de San (divus) Agripino”.
Durante los siglos IX y X, muchos autores
consignaron el relato de los milagros obtenidos por la intercesión de San
Agripino, quien en la actualidad es casi tan famoso como San Genaro.
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