Si
bien no está clara la causa de la dislexia y es motivo de varios debates, cada
8 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Dislexia para llevar
información sobre esta discapacidad asociada a la lecto-escritura que afecta a
un 10% de la población a nivel global.
“Recientemente
se observó en pacientes estudiados por PET que el flujo cerebral es menor en
áreas que están implicadas en el proceso de la lectura, como ser las
circunvoluciones frontal inferior izquierda, parieto-temporal y
occipito-temporal. También es una patología que se asocia a cargas genéticas,
ya que más del 60% de los chicos con dislexia tiene antecedentes familiares”,
explica el Dr. Juan Manuel Ferrer, neurólogo infantil y Jefe de Neurología
Infantil de INEBA.
En
lo que respecta a los síntomas, los chicos disléxicos no pueden leer o lo hacen
mal - presentando repeticiones, adiciones o sustituciones - les cuesta copiar
del pizarrón, necesitan siempre más tiempo, no comprenden lo que lee, les
cuesta escribir y tienen mala ortografía.
“Estos
síntomas hacen que a los chicos se los tilde de vagos y al no tener
deficiencias cognitivas los niños se sienten con baja autoestima, no le gusta
el colegio ni los exámenes y se distraen con facilidad”, comenta el
especialista.
Entre
los chicos de 0 a 5 años el diagnóstico generalmente es retrospectivo. Se
valoran los antecedentes de dislexia en la familia, si hay dificultad para
entender las rimas de canciones o la ausencia de conciencia fonológica.
Desde
los 5 y hasta los 9 años, los niños presentan serios problemas para aprender a
leer, escriben en espejo, les cuesta copiar sin errores del pizarrón y cometen
faltas de ortografía.
Por
su parte, de los 9 a los 12, los chicos tienen errores de ortografía, bajo
rendimiento académico, principalmente al demostrar conocimientos por escrito, y
tienen dificultad para aprender lenguas extranjeras. Después de los 12 escriben
con errores de ortografía, presentan bajo rendimiento académico, no comprenden
lo que leen y se distraen con facilidad, además de tener dificultad para
planificar y presentar cuadros de baja autoestima.
“La
persona con dislexia presenta en general un coeficiente normal o superior y no
tiene alteraciones neurológicas o madurativas asociadas. El problema principal
es que en general los disléxicos tienen un coeficiente intelectual normal pero
no lo pueden utilizar, entonces se frustran, bajan su autoestima y abandonan lo
que hacen, entrando en un círculo vicioso”, comenta Ferrer.
Si
bien no hay una cura para esta condición, los pacientes con dislexia pueden
tener éxito en los estudios y un desarrollo normal con las herramientas
adecuadas. “Lo que se debe hacer es adecuar la enseñanza, el sistema basado en
la lecto-escritura no es beneficioso para ellos. El principio para que ellos
tengan un desarrollo educativo adecuado es que las autoridades escolares,
maestros y terapeutas trabajen en equipo, según las necesidades del alumno, ya
que no hay una dislexia, sino que hay niños disléxicos”, argumenta el
especialista. BP
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