Las hormonas que recorren tu cuerpo son unas
sustancias que segregan unas células especializadas y que ayudan a regular
todos los procesos en general que se dan en el organismo, en cada órgano y tejido.
Hay muchos tipos, por ejemplo la tiroxina, producida por la tiroides, en la
niñez y adolescencia apoya el crecimiento y maduración del sistema central, y
en la época adulta regula el metabolismo junto con la insulina, otra de las
hormonas más célebres y vigiladas, por su función regulando la glucosa. La
testosterona y los estrógenos son las hormonas sexuales, encargadas de la
fertilidad y los cambios físicos, la melatonina rige el reloj biológico,
se la llama “hormona del sueño” porque es estimulada por la oscuridad e
inhibida por la luz, la serotonina y endorfinas nos aportan bienestar físico y
mental, o la adrenalina y el cortisol, las hormonas del estrés, que nos aportan
energía y el estado necesario para reaccionar en situaciones de huida.
Tanto los hombres como las mujeres presentan
desequilibrios hormonales que pueden reflejarse en forma de cambios físicos o
del estado de ánimo, ante los que hay que acudir al médico, pero también pueden
ser asintomáticos o reflejarse en unos síntomas muy leves, pero que a largo
plazo pueden afectar gravemente a la salud.
1. Estrés
El estrés prolongado puede empeorar y suprimir la
función de las glándulas adrenales, bajando así los niveles de cortisol. Con
los niveles demasiado bajos puedes encontrarte con una sensación de debilidad y
cansancio en las primeras horas del día, falta de concentración, dificultad
para tomar decisiones e incluso depresión si no reviertes la situación de
desequilibrio hormonal.
Altos niveles de estrés también provocan ansiedad y
esta, junto a la depresión, pueden causar incapacidad temporal y requieren
atención psicológica para ser tratadas. Además el estrés podría disminuir el
apetito, y como resultado nuestro cuerpo no recibe los nutrientes diarios
necesarios aumentando los desequilibrios hormonales.
2. Anticonceptivos orales y medicamentos con
hormonas
Los anticonceptivos y otros medicamentos con
hormonas que son usados para tratar algunas dolencias pueden traer como
consecuencia alteraciones en el organismo, debido al aumento de los
niveles normales de ciertas hormonas específicas. Si estos medicamentos
son consumidos en exceso, por encima de su dosis recomendada, se desencadenarán
problemas hormonales. Por ello es muy importante que sean indicados
exclusivamente por un especialista que mantenga un control mensual de lo que
pasa con tu cuerpo durante el tratamiento.
3. Postparto
Este es otro momento en el que hay que tener en
cuenta algunos cambios hormonales importantes. Inmediatamente después de dar a
luz, la mujer experimenta una disminución de las hormonas placentarias,
estrógenos y progesterona que a su vez propician un aumento de prolactina, la
hormona encargada de la lactancia materna. Estos cambios en el sistema
endocrino en ocasiones pueden provocar cambios emocionales intensos, entre los
cuales el más conocido es la depresión posparto. Por ello, algunos
especialistas indican un tratamiento específico para controlar mejor esta época
de posible desequilibrio hormonal.
4. Menopausia
En esta fase de la vida de la mujer los niveles de
las hormonas sexuales varían de tal manera que el cuerpo debe adaptarse a un
cambio importante, y por ello también es muy frecuente que pueda aparecer un
desequilibrio hormonal. Esta adaptación se puede facilitar con la ayuda de
hormonas indicadas por el médico, y que tratarán de aliviar los síntomas de la
menopausia para hacerla más llevadera.
5. Abusar de las nuevas tecnologías
Exponerte durante muchas horas a las pantallas del
ordenador, televisión, celular, tableta, lámparas LED, etc. también va en
detrimento de tu equilibrio hormonal. Como mencionábamos al principio, la
melatonina que te ayuda a dormir bien se inhibe frente a la luz, en concreto
frente a un tipo, la luz azul, que emiten sus pantallas. Es como decirle a tu
cerebro que “todavía no es hora de dormir”. La radiación que emiten estos
dispositivos puede influir en la producción de estas células específicas.
6. Consumo de drogas y alcohol
Las toxinas de estas sustancias, como cualquier
otras también provocan un importante desbalance hormonal, que compromete sobre
todo al metabolismo. El exceso de alcohol hace que se inhiban algunos
procesos de la descomposición digestiva, disminuye las secreciones del
páncreas, empeora la absorción de nutrientes, altera los niveles de glucosa en
sangre, debilita la densidad ósea, reduce los niveles de testosterona o puede alterar
los ciclos de ovulación, entre otras interferencias en la salud que pueden
establecerse en desequilibrios hormonales si el consumo excesivo es continuado
en el tiempo.
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