Religiosa y
Mártir, 06 de Agosto
Martirologio Romano: En
Madrid, España, Beata María Isabel Remuiñán Carracedo, española; religiosa
profesa de la Congregación de las Hermanas Franciscanas Misioneras de la Madre
del Divino Pastor; asesinada por odio a la fe. († 1936)
Fecha de Beatificación: 13 de octubre de 2013, durante el
pontificado de S.S. Francisco.
La Hna. Isabel Remuiñán nació el 17 de junio de
1876 en Seavia de Coristanco, localidad de Amboade (La Coruña). Era hija
legítima de Francisco Remuiñán y Pilar Carracedo. Fue bautizada el 18 de junio
de 1876 recibiendo el nombre de María del Consuelo. Pertenecía a una familia de
labradores de posición desahogada, católicos practicantes. Varios familiares y
parientes próximos siguieron la vocación a la vida religiosa.
“Persona de carácter, de constancia, de energía y
decidida, sabe dejar la casa paterna e ir a Santiago a estudiar y prepararse para
religiosa” (carta de su pariente Don Antonio Carracedo Viña, párroco de Sofán).
María del Consuelo recibió la confirmación como era
preceptivo para iniciar la vida religiosa, y el 19 de noviembre de 1905 vistió
el hábito en el noviciado de la Casa Generalicia cambiando su nombre por Hna.
Isabel. Emitió su profesión temporal el 12 de diciembre de 1907 y la perpetua
el 15 de diciembre de 1912 también en la Casa Generalicia.
El Señor la probó en sus últimos años con una
enfermedad, por lo que fue preciso que pasara a la enfermería de la Comunidad,
y fue entonces el momento en que se vio más patente su humildad y su espíritu
de sacrificio. Se sabía que se hallaba enferma, pero no por lo que se quejara
(nunca se la oyó lamentarse), sino por lo que en ella se veía. En marzo de 1936
ingresó en el Hospital de la VOT, ocupando la cama 2 en la sala Mártires, con
el diagnóstico de Lupus tuberculoso en la cara.
Ante los disturbios políticos y revolucionarios que
conmueven Madrid, se cree podrá permanecer como una enferma más en el hospital
de la VOT, pero de allí tiene que salir con las otras religiosas refugiándose
en un piso que los Superiores habían dispuesto en la calle Arenal. Permanece
allí algún tiempo, pero los registros se suceden y creyendo estar mejor defendida
en el hospital se encamina hacia él; las turbas la reconocen, se adueñan de
ella; según unos muere apedreada, aunque hay quien afirma que su cuerpo fue
brutalmente destrozado atado parte a un camión y parte a otro. Su cadáver
apareció días después de su martirio en el kilómetro 5 de la carretera de
Perales del Río.
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