En
el marco de la cercanía del festejo del día del niño, reflexionamos respecto a
los trastornos de ansiedad y estrés que sufren los más pequeños desde temprana
edad. Como padres, nos preocupamos por la salud de nuestros hijos y su
desarrollo, es por eso que los cuidados se extienden hasta sus estados de
ánimo, respuestas a ciertas circunstancias y evolución de su autoestima y
personalidad.
Los
profesionales del Centro de Estudios
Especializado en Trastornos de Ansiedad (CEETA)
mencionan que en los trastornos de ansiedad intervienen varios factores que
provocan diversas reacciones por parte de los niños. Por ejemplo, las
situaciones traumáticas (como la pérdida de un familiar o una separación), la
forma de educación de los padres y los procesos de socialización en los ámbitos
de su vida como la familia, amigos, escuela.
También
influye la autoestima que se ve afectada por la imagen que tienen los demás de
uno mismo y las estrategias de afrontamiento, es decir, los recursos que tienen
los niños para afrontar los problemas.
«La
ansiedad en los niños puede manifestarse de diversas maneras, hay quienes se
tornen más dependientes y apegados a sus papás o cuidadores, hay quienes
somatizan con dolores físicos, hay quienes están más inquietos y se enojan con
facilidad de manera desmedida. A veces cuesta distinguir cuando se trata de
ansiedad normal y cuando la excede convirtiéndose en un trastorno.
Temor
a la oscuridad, a insectos o animales, a las tormentas o fenómenos climáticos,
a no tener amigos o a alejarse de los papás, son las situaciones que más
generan ansiedad a los pequeños», detalla la Lic. Cecilia Palozzo, del staff
del CEETA.
Los
síntomas más comunes que se manifiestan son la dificultad para conciliar el sueño
o dormir, dolor de panza o cabeza o síntomas físicos en general y que a la
consulta con el pediatra no haya ninguna causa física, dificultad para sostener
la atención y la concentración en la escuela, en sus tareas, dificultades
académicas, volverse excesivamente apegados a los papás, enojo abrupto y cambio
del humor, expresen estar preocupados o temerosos, estén retraídos y
evitativos. Es por esta razón que se necesita identificar el origen de la
ansiedad para controlarla y evitar que una situación estresante la vuelva a
disparar. El rol de los padres o educadores es fundamental para que los niños
aprendan a atravesar acontecimientos estresantes de una manera saludable,
buscando la solución del problema con tranquilidad y confianza.
«Como
papás, nuestra conducta es muy importante, ya que somos modelos para ellos.
Sobre todo, en los momentos de crisis, tratar de guardar la calma, tener una
actitud contenedora y nunca de reproche. Abrazos y mimos ayudan a pasar el
momento. También puede ayudar técnicas de respiración, nombrar al miedo de
alguna manera divertida y permitir el espacio para hablar con ellos,
reconocerles su temor, preocupación es muy importante», agrega la especialista
en trastornos de ansiedad.
Los
profesionales de CEETA proponen
algunas formas de intervención para ayudar al niño a reducir la ansiedad:
·
Lo
primero que deben hacer es hablar con el niño de lo que les preocupa y cómo se
siente, para que se desahogue y exprese sus preocupaciones. Es importante
comprender la importancia que tiene para el niño esa situación.
·
Los
niños buscan modelos a quienes imitar y de quienes adoptar ciertas conductas,
es por eso que aquellos cercanos al niño actúen como modelos de conducta y
afrontamiento de problemas
·
Es
importante animar al niño a enfrentar la situación que le genere miedo, dándole
el ejemplo en alguna ocasión, ayudándolo a exponerse a esa situación
gradualmente y felicitándolo por los avances. También brindarle las
herramientas necesarias para afrontar los problemas solo.
La
Lic. Palozzo recomienda tratar los trastornos de ansiedad con la terapia
Cognitivo conductual por su veracidad y por los resultados positivos.
«Recibimos cada vez más niños en el consultorio, como también la consulta
directa de los padres ya en tratamiento. Esto puede leerse de muchas maneras,
hay más conciencia por lo tanto se consulta antes y también los papás estamos
viviendo con mucho estrés y preocupaciones que influyen sin duda en nuestros
hijos», añade.
Las
personas más próximas al niño tienen un papel muy importante en la prevención
de los trastornos de ansiedad. Los padres y los educadores pueden reducir el
impacto de las situaciones o acontecimientos vitales estresantes que viva el
niño, pueden educarlo para potenciar sus recursos personales y pueden promover
nuevas experiencias y fomentar hábitos de vida saludables. BP
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