Del santo Evangelio según Mateo
13, 18-23
En aquel
tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -Vosotros oíd lo que significa la parábola
del sembrador: Si uno escucha la palabra del Reino sin entenderla, viene el
Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde
del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la
acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en
cuanto viene una dificultad o persecución por la Palabra, sucumbe. Lo sembrado
entre zarzas significa el que escucha la Palabra; pero los afanes de la vida y
la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en
tierra buena significa el que escucha la Palabra y la entiende; ése dará fruto
y producirá ciento o sesenta o treinta por uno.
Oración preparatoria
Señor, la
semilla de tu Palabra siempre produce buenos frutos. No permitas que las distracciones
me arrebaten lo que en esta oración quieres revelarme. ¡Ven, Espíritu Santo!
Petición
Señor, dame tu gracia para tu semilla de amor se multiplique en mi vida.
Señor, dame tu gracia para tu semilla de amor se multiplique en mi vida.
Meditación del Papa Francisco El Evangelio nos presenta a Jesús
predicando a orillas del lago de Galilea, y dado que lo rodeaba una gran
multitud, subió a una barca, se alejó un poco de la orilla y predicaba desde
allí. Cuando habla al pueblo, Jesús usa muchas parábolas: un lenguaje
comprensible a todos, con imágenes tomadas de la naturaleza y de las
situaciones de la vida cotidiana.
La
primera que relata es una introducción a todas las parábolas: es la parábola
del sembrador, que sin guardarse nada arroja su semilla en todo tipo de
terreno. Y la verdadera protagonista de esta parábola es precisamente la
semilla, que produce mayor o menor fruto según el terreno donde cae. Los
primeros tres terrenos son improductivos: a lo largo del camino los pájaros se
comen la semilla; en el terreno pedregoso los brotes se secan rápidamente
porque no tienen raíz; en medio de las zarzas las espinas ahogan la semilla. El
cuarto terreno es el terreno bueno, y sólo allí la semilla prende y da fruto. (Homilía
de S.S. Francisco, 13 de julio de 2014).
Reflexión
Lo verdaderamente asombroso es que la inmensa mayoría de las personas no luchan por «ser» alguien, sino por «tener» algo; no se apasionan por llenar sus almas, sino por ocupar un sillón; no se preguntan qué tienen por dentro, sino qué van a ponerse por fuera. Tal vez sea ésta la razón por la que en el mundo hay tantas marionetas y tan pocas, tan poquitas personas. Sí, hay que amar la lucha. Creer en algo muy serio. Luchar por ello. Seguir luchando cuando nos cansemos. Seguir adelante cuando nos cansemos de caminar.
Lo verdaderamente asombroso es que la inmensa mayoría de las personas no luchan por «ser» alguien, sino por «tener» algo; no se apasionan por llenar sus almas, sino por ocupar un sillón; no se preguntan qué tienen por dentro, sino qué van a ponerse por fuera. Tal vez sea ésta la razón por la que en el mundo hay tantas marionetas y tan pocas, tan poquitas personas. Sí, hay que amar la lucha. Creer en algo muy serio. Luchar por ello. Seguir luchando cuando nos cansemos. Seguir adelante cuando nos cansemos de caminar.
Jesús nos
explica en el pasaje evangélico de hoy que la vida del cristiano y la de todo
hombre es lucha. Hay que vencer el viento, la dureza de las piedras, las
espinas... Quien ha tenido la fortuna de trabajar en el campo, comprende
perfectamente la parábola del sembrador. Y es que no basta con tirar la semilla
para cosechar frutos abundantes. Hay que elegir el terreno. Hay que preparar la
tierra. Hay que cuidar la semilla y tirarla a tiempo. Hay que regar, quitar las
malas hierbas y, sobre todo, hay que segar en el momento oportuno. Implica
lucha. Trabajo. Esfuerzo. Se dice que: «De los esforzados es el Reino de los
Cielos». Es ley de vida. A veces cuesta. Lo importante, no es tanto lo que
hacemos, sino el amor con el que obramos. Cuando hay amor, Dios bendice y nos
premia, aun si en muchas ocasiones no lo parece a primera vista. Para lograr
estar siempre en la «lucha» contamos con un medio excelente: la oración.
Jesús la usó y siempre le funcionó.
Ojalá que
sepamos valernos de la oración para permanecer en la «lucha» venciendo
esos «problemas» cotidianos por amor
a Dios y a nuestros hermanos.
Propósito
Poner un medio concreto para crecer en la virtud que me lleve a dominar mi defecto dominante.
Poner un medio concreto para crecer en la virtud que me lleve a dominar mi defecto dominante.
Diálogo con Cristo
Señor
Jesús, aunque creo que Tú eres lo más importante de toda mi vida, tristemente
tengo que reconocer que fácilmente dejo que otras cosas ocupen el lugar que
sólo a Ti te corresponde. Dejo que tu semilla se ahogue entre las espinas de mi
debilidad al permitir que mis sentimientos gobiernen mis acciones, en vez de mi
fe y convicciones. Ayuda mi voluntad para que mi vida sea esa tierra buena
donde la semilla de tu amor crezca y dé frutos abundantes. XC
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