“No hay estrés en el
mundo, solo gente creando pensamientos estresantes y luego actuando sobre
ellos”.
Escuchamos hablar mucho del estrés, del daño que causa en nuestra vida.
Sabemos que bloquea la zona del cerebro que se encarga de la resolución de
problemas; que produce una distorsión entre lo que sucede y la interpretación
que hacemos de la realidad. Hace que seamos menos optimistas y que perdamos la empatía
con quienes nos rodean. Causa ansiedad, nos hace pensar que en el futuro no nos irá bien y nos
impide tomar buenas decisiones.
Y podríamos continuar con más y más, pero mejor vayamos a las causas
principales y tratar en lo posible de disminuirlas.
Hoy, comparto contigo las cinco causas o elementos mencionados por la
psiquiatra española Marian Rojas, que están incrementando el estrés tanto en
hombres como en mujeres en nuestra sociedad:
1. La obsesión por
aprovechar el tiempo:
Hoy en día vivimos expuestos a un convencimiento que resulta muy
perjudicial para la sociedad: la prisa y la aceleración producen mayores y
mejores resultados. Si alguien comenta “no tengo tiempo… tengo prisa, lo
asimilamos como normal y correcto. En cambio, cuando alguien señala que le
sobra tiempo, uno se sorprende y lo juzga negativamente.
El ser humano únicamente posee una vida, y desaprovecharla genera
sentimientos de angustia. Aparece la culpa cuando uno observa que el tiempo no
es rentable o no ha sido bien exprimido. Existe una obsesión constante de llenar el tiempo de actividades
productivas.
Nos olvidamos que si dejamos fuera todo aquello que nos gusta, con el
tiempo uno deja de ser capaz de disfrutar de las cosas agradables que aportan
felicidad.
2. Estar conectados: la
tecnología
Hace unos años, se veía a las personas en el metro o en el autobús
leyendo, escuchando música o simplemente mirando. La mente podía estar en
blanco o soñando algo. Hoy en día, no solo en el metro o autobús, sino en un
elevador, consultorio o hasta caminando vemos a hombres y mujeres de todas las
edades enfrascados en su celular o computadora.
Investigaciones advierten que la “sobre estimulación” temprana puede, no
sólo originar desórdenes en el ámbito del manejo del estrés, sino también influir
en el proceso de atención y aprendizaje. Para
reflexionar hacia dónde vamos y como está nuestra vida hace falta tiempo,
silencio, espacio, atención, tranquilidad, sosiego y paz. Todos estos
ingredientes se diluyen su estamos inmersos en la tecnología por horas y horas.
3. Perder el control:
Tercera causa del estrés. Para el ser humano es más importante tener la
razón que vivir. Cuesta aceptar que uno está equivocado. La mente manda, ordena
y controla.
El deseo de controlarlo todo genera una gran angustia. Hay que fiarse de
la vida, de las buenas intenciones y de los grandes corazones. Cuando el estrés te invada o temas perder el control, cuando tu cabeza
se agote o tu cuerpo no te responda, por el corazón y el resto sucederá. No
puedes tener control absoluto de todo.
4. El ego:
El ser humano teme a dos muertes: la muerte al final de la vida y la
muerte como desaparición de la propia identidad. Esta
última, es miedo a cambiar, es el origen de muchos problemas. Las personas no
quieren transformarse. Tienen pánico a reinventarse debido a que su
individualismo se ha convertido en su zona de confort y les aporta una relativa
paz que no los llena.
La humildad es la base de todo cambio, y por ello
se precisa dejar de lado al ego que nos bloquea, para llegar al interior,
redescubrir nuestros talentos y volver a nacer sin miedo al cambio. Donde hay
humildad, hay sabiduría.
5. Ser perfectos:
El perfeccionista es el eterno insatisfecho. Nada está nunca a la altura
de lo deseado. No puede vivir en paz. Vive en constante duda de todo, porque
quiere llegar a un gran nivel, a veces irreal.
Ser perfeccionista es una labor agotadora, porque te comparas siempre
con el resto y nunca será suficiente. Hay
que aceptar que somos seres humanos y cometemos errores.
Como dice Wayne Dyer: “no hay estrés en el mundo, solo gente creando
pensamientos estresantes y luego actuando sobre ellos”.
Piensa muy bien si
estás cometiendo alguno de estos cinco errores: ¿obsesivo por aprovechar el
tiempo, inmerso en la tecnología, quieres siempre tener el control, eres muy
egoísta o demasiado perfeccionista?
Quizás por eso vives demasiado estresado: cámbialo hoy y vive más. LL
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