Religioso
Mártir, 11 de Noviembre
Martirologio Romano: En
Tarragona, España, Beatos Manuel Borrás
Ferré Obispo Auxiliar de Tarragona, Agapito Modesto religioso lasallista
y 145 compañeros, asesinados por odio a la fe. († 1936-39)
Fecha
de beatificación: 13 de
octubre de 2013, entre los 522 mártires
beatificados en Tarragona, por S.S. Francisco.
Nació en Benicarló (Castellón) el 7 de febrero de
1865 a las 10 de la mañana. Fue bautizado en la parroquia de San Bartolomé del
mismo lugar y Provincia, Diócesis de Tortosa, a las 10 de la mañana del día
siguiente, ocho de febrero, por el Pbro. Tomás Llarach. Era hijo legítimo de
Vicente Alberich y Manuela Lluch, ambos de la misma villa.
Disponemos de pocos datos sobre sus primeros años
de vida. Una nota biográfica descubierta entre los papeles y apuntes del P.
Daniel de J. M., que se encargó durante un tiempo de preparar datos sobre los
mártires carmelitas de Aragón y Valencia, nos dice que el Hno. José Cecilio,
que como cualquier joven normal de su tiempo, se preparaba para el matrimonio
en su ciudad. Pero sintiendo la llamada del señor a la Vida Religiosa y
descubriendo la oposición normar de su familia para que diese el paso, que
juzgaba inmaduro, se descolgó un día por la ventana de su casa, marchó al
Desierto de las Palmas y solicitó el ingreso en la Orden y entre los Carmelitas
vivió y murió. Eso ocurrió cuando había cumplido los 24 años de edad.
En el Monasterio fue admitido a la vida comunitaria
el 17 de febrero de 1889. Transcurridos dos meses de experiencia o
postulantado, el 17 de abril del mismo año, y presentados los
documentos-testimoniales del obispado de Tortosa, Diócesis a la que pertenecía,
se le admitió y recibió el hábito de carmelita Descalzo. Según costumbre de la
orden asumió en ese momento el nombre de José Cecilio de Jesús María. Al
cumplir el tiempo estimado por las Leyes de la orden emitió sus votos al Señor
por medio de la Profesión simple: Desierto de las palmas, 2 de abril de 1894.
Destinado por los superiores a la isla de Cuba el 16 de enero de 1898 hizo allí
su Profesión Solemne.
De regreso a España comprobamos que Fr. José Cecilio
fue conventual de Barcelona en los años 1899-1900. Sirviéndonos de las
referencias que nos ofrecen los libros oficiales de los conventos que no fueron
destruidos durante la persecución de los años 1936-39, donde constan las
residencias de los religiosos durante los primeros años del siglo XX, podemos
añadir más datos sobre los destinos que tuvo. Los superiores de la Provincia,
conocedores de sus cualidades humanas y religiosas, le nombraron ‘Limosnero
Provincial’, para conseguir alimentos y limosnas para el mantenimiento de los
seminarios Menores de la Orden en esos tiempos.
Salvo en raros casos podemos recorrer su vida por
los lugares dedicados a casas de formación para aspirantes al hábito. Así vemos
que en 1904-05 fue conventual de San Clemente (Cuenca). 1906-09; 1911-12,
Caravaca (Murcia); 1914 Burriana; 1928, Valencia; 1929-36 San Clemente
(Cuenca). Estas fechas coinciden con los lugares donde funcionaban los colegios
de aspirantes de la provincia de Aragón y Valencia. De hecho, los Padres
Definidores concedieron a nuestro Hermano el oficio de ‘Limosnero de la
Provincia’.
El P. José María Pelechá ocd, testigo de estos
hechos, declara “vímosle volver desde los pueblos andando muchas veces desde
Sisante a San Clemente por no hacer gastos en el autobús. Llevaba siempre el
rosario en la mano”. El 13 de septiembre de 1927 un Decreto de la Sgda.
Congregación de Religiosos, a súplica de los superiores mayores OCD, se digna
conceder que los Hermanos Donados profesos solemnes de nuestra Orden usen
capilla del color del hábito y capa blanca carmelitana. Nuestro hermano José
Cecilio fue uno de los religiosos que más lo desearon y trabajaron con súplicas
a Roma para hacer posible esta realidad. Los que le conocieron dicen de él que
era de carácter bondadoso y afable. Un biógrafo suyo marca su modo de ser como
“persona de carácter expansivo, espontáneo, sereno, pronto para favorecer a los
demás”. Esa condición de bueno, educado y formado movió a los superiores a
pedirle tareas delicadas en la orden. Es el caso de “Limosnero” anotado
anteriormente. Cuando recorría los pueblos para pedir donativos los sacerdotes
le suplicaban conseguir licencias, entonces reservadas a la Orden, para que
ellos pudieran imponer escapularios del Carmen con autorización de Roma.
Nuestro buen Hno. José Cecilio tuvo la dicha de
haber sido conocido y tratado por el que después sería Rector de la universidad
de Valencia, D. José Corts Grau, que era también terciario carmelita, y le
dedicó unas líneas en su honor. Tengo el gusto de presentar algunas palabras
que él le dedicó. Dice: “Porque las cosas de los bienaventurados tienen
actualidad eterna, reitero hoy el recuerdo de aquel Hermano que era mi huésped
en casa. El Hno. Cecilio habla de la Virgen y me caen lágrimas de ternura, de
una ternura filial. Habla de N. M. Sta. Ieresa y todo él se yergue como una
exclamación, de los que salvaron su vida merced al santo Escapulario... Yo le
estoy viendo en la cueva de Belén trocando el hábito blanco por el pellico...
con su tarro de miel... para aquel Niño que es el hijo de Dios... Mi tía Luisa
le ruega que cante aquella canción de cuna al Niño Jesús que nos cantaba ya el
año pasado...”
Entre los papeles del Hno. José Cecilio han
aparecido algunos fragmentos musicales que él copiaba firmaba y cantaba en las
celebraciones eucarísticas. En Benicasim lo confirmaron varios testigos.
Últimos días del Hno. José Cecilio
Desde San Clemente [expulsados los religiosos
del convento, relato que merece artículo aparte por los desmanes y ejemplos de
los religiosos que pueden leerse] se trasladó a su ciudad de Benicarló. No
tenemos certeza si llegó a visitar la ciudad y familia. Sí sabemos que tomó un
tren hasta Vinaroz y allí lo apresaron y metieron en la cárcel. El 5 o 6 de
agosto del 36 lo llevaron al barco prisión ‘Río Segre’ que estaba anclado en el
Puerto de Tarragona. Allí se juntó con el carmelita P. Santiago, paisano y
testigo suyo que da este informe, aunque no fue martirizado. También coincidió
con otros Carmelitas de Tarragona que fueron compañeros de prisión y de
martirio. Los religiosos carmelitas presos en el Barco, hicieron la renovación
de su profesión religiosa el día de la Exaltación de la Sma. Cruz, como manda
el ritual de nuestra Orden.
Varias personas allegadas a los carmelitas les
proveían de alimentos y ropa durante su permanencia como presos en el Barco.
Allí permaneció cautivo, junto a ese grupo, unido en las penas y fatigas, hasta
el 11 de noviembre de 1936, cuando él y otros presos fueron asesinados en las
tapias del cementerio de Torredembarra. Unos 20 asesinados recibieron sepultura
en el mismo lugar.
El 14 de noviembre de 1941 fueron exhumados los
cadáveres para trasladarlos a sus antiguos lugares de residencia. Los
Carmelitas catalanes a Tarragona y el Hno. José Cecilio al Desierto de las Palmas.
Los restos de este, en manos del mismo prior P. Clemente de la Virgen de Lidón.
A nuestro Hermano Dios lo quiso para el martirio. No murió sólo. Lo hizo en
compañía de otros carmelitas en Torredembarra. Dios ha querido que sea
glorificado con ellos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario