Con la llegada del calor, suele creerse que ciertas
patologías asociadas al invierno quedan en el olvido hasta la próxima estación,
como es el caso de la otitis.
Sin embargo, esta afección también se produce en
verano, especialmente considerando que en esta época del año es habitual tener más contacto con el agua en
piletas y superficies acuáticas naturales.
“La llamada ‘otitis
de verano’ se genera en el oído externo y muchas veces es consecuencia
de los productos utilizados para el
mantenimiento de las piletas, como por ejemplo el cloro, que irritan la piel,
provocando micro erosiones que dejan pasar a las bacterias, ya sean del medio
acuoso o la flora normal del propio conducto”, explicó el doctor Daniel de la Torre Diamante,
otorrinolaringólogo del ISO (Instituto
Superior de Otorrinolaringología) y referente de la compañía líder en
tecnología para soluciones auditivas MED-EL,
destacó que si bien los niños están más expuestos, los riesgos alcanzan a toda
la población.
Según el experto, para prevenir esta patología, se
sugiere consultar con el otorrino antes
del inicio de la temporada de pileta o de vacacionar en lugares con río, lagos
o mar, y, entre otras medidas, evitar
el uso de hisopos para remover la cera, ya que se pueden hacer pequeñas
lastimaduras y favorecer la infección bacteriana.
“Los baños prolongados, por su parte, debilitan la
piel del conducto auditivo externo, lo cual, sumado a la presencia de humedad y
el cambio de pH son la condición predisponente para las otitis externas
bacterianas o micóticas”, analizó.
Proceso infeccioso
“La otitis
media aguda es un proceso infeccioso del oído medio que se produce por
gérmenes como los virus y bacterias y que por lo general está asociado a un
cuadro de la vía aérea superior”, explicó en diálogo con este medio el
otorrinolaringólogo Santiago Arauz.
“El origen de esta afección suele estar en las
infecciones virales que tienen lugar con el frío y las bajas temperaturas”,
señaló Micaela Constanzo,
fonoaudióloga de MED-EL. Según
puntualizó la especialista, “la trompa
de Eustaquio que se encuentra entre el oído medio y la parte posterior
de la garganta tiene la función de
drenar el líquido que se produce en el oído medio. La infección se
ocasiona cuando esta estructura se ve bloqueada y, en consecuencia, acumula el
líquido, dando lugar a una disfunción tubárica”.
Si bien esta afección puede presentarse en
cualquier etapa de la vida, el principal grupo de riesgo son los niños y los
adultos mayores. “Para disminuir el riesgo de contraerla es fundamental
protegernos de los cuadros infecciosos. En aquellos niños muy chicos de entre 1
y 2 años que asisten a guarderías es recomendable aislarlos, ya que hasta que
no exista un buen desarrollo del sistema inmunitario existe una predisposición
a que la manifiesten”, aseveró el especialista.
Para la fonoaudióloga María Agustina Leiro, asesora de Gaes Centros Auditivos, “a diferencia de la otitis que se observa
comúnmente en la época de altas temperaturas, la otitis media puede resultar de
un resfriado, alergia o una infección respiratoria propia de los períodos de
frío durante el invierno”.
Y tras explicar que “el virus o bacteria que se
encuentra dentro del cuerpo genera acumulación de fluido en el tímpano, que se
puede presentar como dolor de oído, tumefacción, enrojecimiento”, Leiro destacó
que “también impide que el tímpano vibre adecuadamente, lo que suele tener como
resultado problemas de audición”.
A partir de los siete años la incidencia de otitis
disminuye debido al cambio en la posición de la trompa de Eustaquio. Hasta esa
edad se encuentra de forma más horizontal y es más corta, permitiendo el pasaje
de gérmenes de la nariz al oído medio. Los adultos mayores, por otro lado, son
más propensos a tener las defensas bajas, lo cual aumenta la posibilidad de
contraer resfríos que pueden desencadenar otitis.
Otras recomendaciones
sencillas que podemos seguir para no sufrir molestias como
dolor al tocar o mover la oreja, pérdida momentánea de audición, calor intenso
en la zona y hasta fiebre son:
· Chequear con el médico que los conductos
auditivos externos no tengan exceso de cerumen para evitar la humedad prolongada.
· Antes de meterse a la pileta, colocarse tres
gotas de vaselina líquida, la cual actúa como una película protectora en el
contacto con el agua. Al final del día, aplicar tres gotas de alcohol boricado,
que acidifica la zona para disminuir el desarrollo de bacterias, ayudando a
secar el conducto auditivo externo.
· De utilizar protectores, verificar que sean de la
medida adecuada. Estos productos constituyen el método más efectivo para que el
agua no ingrese a los oídos y son particularmente recomendables para casos
recurrentes y pacientes con anatomía del conducto auditivo externo tendiente a
retener agua.
· Procurar no sumergirse en aguas muy frías de
golpe, porque el cambio brusco de temperatura daña la zona y propicia la
aparición de infecciones. VI
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