Obispo, 17 de Febrero
Elogio: En Tréveris,
en la Galia Bélgica, san Bonoso, obispo, que, junto a san Hilario de Poitiers,
trabajó con celo y sabiduría para que en las regiones de la Galia se mantuviese
la integridad de la fe.
En época de la
persecución de los católicos por los arrianos, bajo el reinado del emperador
Constanzo, a mediados del siglo IV, el obispo de Tréveris san Paulino,
ferviente defensor de san Atanasio, fue desterrado. Bonoso era un viejo
sacerdote de su diócesis que defendió públicamente la doctrina de su obispo, y
fue por ello brutalmente tratado.
Paulino murió
en el destierro en el 358, pero las circunstancias políticas cambiaron, y quien
había sido rechazado por ser su defensor, resultó ahora elegido como sucesor de
la sede episcopal, así que Bonoso vino a ser el séptimo obispo de la sede,
cuando aun Tréveris no había alcanzado ni el esplendor ni el lugar histórico
que le cupo sólo pocos siglos más tarde.
Nada sabemos
acerca de sus actividades como obispo, aunque sabemos que el año 374 su
sucesor, san Britón, asistió al Concilio de Valence, por lo que podemos deducir
que Bonoso ocupó la sede algún tiempo entre el 358 (muerte de Paulino) y el 374
(primera fecha constatada de Britón). Lamentablemente, es todo lo que es
posible afirmar con certeza, sin embargo la memoria de su episcopado se mantuvo
constante, y es recogida en esta misma fecha en los más importantes
martirologios históricos. Las reliquias del santo, luego de estar un tiempo en
la iglesia de San Sinforiano se veneran en la actualidad en la de San Paulino,
también en Tréveris.
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