Pocas veces nos habíamos preguntado tanto por el estado de salud de
nuestros pulmones como hasta las últimas semanas. La propagación de la
Covid-19, que ataca fundamentalmente a las vías respiratorias aunque también
puede afectar a otros órganos, ha multiplicado en los últimos tiempos el
trabajo de los neumonólogos, tanto a la hora de atender a pacientes infectados
como para responder las dudas de miles de personas preocupadas por su salud
pulmonar.
“La mayoría de patologías pulmonares suelen detectarse cuando ya
están en un estado avanzado, de hecho los estudios señalan que hasta un 70% de
EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) están aún por diagnosticar”,
explica el neumólogo Eusebi Chiner, responsable del Servicio de Neumología del
Hospital San Juan de Alicante y director de SeparPacientes de la Sociedad
Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). Esto se debe, según el
experto, a que “los pulmones son órganos muy sufridos,
con mucha capacidad de adaptación, lo que provoca que buena parte de
enfermedades respiratorias estén aún por diagnosticar”.
Esta situación se podría revertir si se incidiese, entre otras
medidas, en la prevención. “La espirometría es un examen
rutinario sencillo, básico y accesible que nos permite valorar la salud
pulmonar de forma eficaz. Pese a que cada vez se hacen más en los centros de
salud, todavía no se practican de forma generalizada”, explica Chiner.
Tener una buena salud pulmonar pasa, en definitiva, por mantener
unos buenos hábitos de vida que incluyan “respirar aire limpio, por tanto evitar
el tabaco y en la medida de lo posible la contaminación,
además de seguir unas pautas saludables en tres aspectos fundamentales: tener
una dieta adecuada, practicar ejercicio físico y
dormir bien”, señala el especialista.
Chiner destaca que los tres ámbitos son decisivos, y recomienda dar
al descanso la importancia que se merece, ya que “un porcentaje de pacientes
respiratorios sufre apnea de sueño, ronquidos nocturnos, duerme mal y presenta
somnolencia durante el día, es decir que entran en un círculo vicioso de
alteración del sueño que no es nada saludable”.
En cuanto a la alimentación, mantener una buena salud pulmonar se
resume en algo tan sencillo y a la vez tan complicado como “ser constante, ya
que de nada nos sirve comer sano unos días y luego echarlo todo por tierra”,
explica el nutricionista Alejandro Cánovas. Para ello, es fundamental “estar
muy consientes sobre la cantidad de beneficios que aporta llevar una vida
saludable”, que incidirá tanto en la buena salud del aparato respiratorio como
de todo el organismo. Para ello, conviene introducir en la dieta todos estos
alimentos.
Huevo
“Cuando la salud pulmonar se deteriora, suele aparecer un mayor
aumento de la demanda proteica”, explica
Chiner. Cánovas, por su parte, recomienda incidir en el consumo de proteína de
origen vegetal, preferiblemente procedente de las legumbres –que aportan,
además, buena cantidad de otros nutrientes indispensables–, y reducir la
ingesta de productos cárnicos. “Otro alimento saludable y recomendable para
nuestra dieta es el huevo, que aporta vitaminas liposolubles como la A y
proteínas de calidad”. Pese a que durante muchos años se ha relacionado el
consumo de huevos con una mayor incidencia de problemas cardiovasculares,
numerosas investigaciones científicas certificaron lo contrario en los últimos
tiempos. Una de las más recientes es la realizada por la Universidad McMaster
en colaboración con el Hamilton Health Sciences, en Canadá, que señala que consumir un huevo al día no aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular o mortalidad.
Arroz integral
Es fundamental garantizar un consumo diario de lo que Cánovas
denomina “hidratos de carbono de calidad”.
El experto recomienda evitar los procesados, las harinas refinadas y los
alimentos ricos en azúcares añadidos, y apostar “por aquellos que aportan más
nutrientes, más minerales y sobre todo fibra”. Esta es fundamental “para
mejorar la microbiota intestinal, cosa que repercutirá en nuestros pulmones, ya
que fortalecerá el sistema inmunitario”.
Sardinas
Es importante consumir al menos tres veces por semana pescados
azules –entre ellos sardinas, pero cada persona puede
escoger los que más le gusten–, porque son buenas fuentes de ácidos grasos
poliinsaturados omega 6 y omega 3. “Especialmente el omega 3 tiene una gran
capacidad antiinflamatoria que repercutirá directamente en el buen estado de
nuestros órganos”, explica Cánovas.
Nueces
Pese a que cada fruto seco destaca por tener unas propiedades,
Cánovas señala que todos ellos son recomendables para mantener un buen estado
de salud general y pulmonar en particular. “Pese a que la palabra grasa genera
pánico en nuestra sociedad por el miedo a engordar, es importante tener en
cuenta que existen alimentos saludables ricos en grasas que nos aportan ácidos
grasos poliinsaturados y monoinsaturados importantísimos para combatir la
inflamación en el cuerpo”, explica. Estos se encuentran en alimentos como los frutos
secos, la palta y el aceite de oliva, que debe ser la grasa de
referencia a la hora de cocinar y aderezar. “Consumir diariamente aceite de
oliva y palta nos aportará, además, una buena dosis de vitamina E, que junto
con la A, D y K se encuentra entre las más antioxidantes, de manera que tenemos
que garantizar un consumo diario”.
Agua
Para asegurar que todos los órganos funcionan correctamente, es
importante una correcta hidratación. Esta se consigue no solo bebiendo agua con
regularidad, sino también otros líquidos como infusiones o sopas, además de
frutas, que contienen grandes cantidades de agua. Para quienes no se acuerdan
de beber prácticamente en todo el día, Cánovas recomienda “dar sabor al agua
con infusiones de especias o hierbas aromáticas, e incluso utilizar frutas para
modificar su sabor”.
Lácteos enteros
Son una fuente de vitamina D, una vitamina que diversos estudios
han relacionado con una buena función pulmonar. Pese a que esta se obtiene
mayoritariamente de los rayos solares, existen ciertos alimentos que también la
aportan, desde el hígado a los champiñones, la carne vacuna, la palta o los
lácteos enteros (que deben consumirse siempre sin azúcar ni grasas añadidas).
Una revisión de investigaciones publicada en la revista Archivos de
poliinsaturados señala que si bien “existe cierta plausabilidad biológica de un
potencial papel patogénico del déficit de esta vitamina en el desarrollo de
diversas enfermedades respiratorias, los numerosos estudios epidemiológicos que
han encontrado una asociación entre niveles bajos de vitamina D y un mayor
riesgo de desarrollar diversas enfermedades respiratorias o de conllevar un
peor pronóstico no permiten demostrar causalidad”. Los resultados, por tanto,
pese a no ser concluyentes, sí invitan a ser precavidos y garantizar un
aporte adecuado de vitamina D, que muchas personas suplementan. Según una
revisión de estudios publicada en el British Journal of Nutrition, el 88% de la
población mundial podría sufrir déficit de vitamina D.
Tomate
Es, junto con los cítricos y las frutillas, una buena
fuente de vitamina C. “Este antioxidante natural puede
ayudar a prevenir problemas respiratorios y se encuentra en todas las frutas y
verduras, de manera que podemos estar provistos de esta vitamina durante todo
el año, disfrutando además de los sabores que nos traen las estaciones”, señala
Cánovas. En este sentido, una revisión de investigaciones publicada en la
Revista Española de Nutrición Humana y Dietética señala que “la vitamina C
podría contribuir a la mejora de la quimiotaxis de neutrófilos y acelerar el
proceso de recuperación de infecciones”. El estudio señala, además, que la
vitamina C administrada en combinación con β-glucanos (presentes en cereales
como la cebada, la avena, el centeno o el trigo) podría reducir la frecuencia
de infecciones en las vías respiratorias y tener un papel decisivo también en
las infecciones urinarias.
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