Obispo y mártir, 16 de
Julio
Elogio:
En Sebaste, de Armenia, san Atenógenes,
corepíscopo y mártir, que dejó a sus discípulos un himno en el que habla de la
divinidad del Espíritu Santo y murió arrojado al fuego por ser cristiano.
El título de
«corepíscopo» se daba antiguamente a los auxiliares del obispo, que podían ser
o no obispos. En el caso de Atenógenes, es tradición considerarlo obispo,
aunque el elogio del Martirologio Romano actual no especifica ya si se trata de
un obispo o no (la edición anterior lo ponía explícitamente). No conocemos el
himno al Espíritu Santo del que habla el elogio, pero la referencia proviene
del Tratado sobre el Espíritu Santo de san Basilio Magno, que alaba ese himno.
El nombre de
san Atenógenes y la antigüedad de su culto están atestiguados suficientemente
por el martirologio sirio y el Hieronymianum. Hasta la última reforma del
calendario romano había en él dos san Atenógenes, uno el 18 de enero y otro en
la fecha presente; pero se llegó a ver que no era sino una duplicación del
mismo, y se suprimió la del 18 de enero, que era una fecha adoptada más
modernamente que la tradicional del 16 de julio. La fiesta fue instituida en
Armenia, por san Gregorio el Iluminado, dicen que para consagrar una fiesta
pagana.
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