Mártir, 08 de
Julio
Elogio
En Heraclea, de Tracia, santa Gliceria,
mártir.
Las «Actas»
griegas, único documento que poseemos sobre esta santa, son desgraciadamente
muy poco fidedignas. Lo único que podemos afirmar es que santa Gliceria fue una
virgen cristiana que sufrió el martirio en Heraclea Póntica (en la actual
Turquía), a fines del siglo II.
La leyenda
presenta los rasgos característicos de ese tipo de fábulas: según ella,
Gliceria era hija de un senador romano que vivía en Trajanópolis de Tracia. La
santa confesó abiertamente la fe ante el prefecto Sabino, quien ordenó a los
soldados que la llevasen a ofrecer sacrificios en el templo de Júpiter. En vez
de obedecer, Gliceria derribó la estatua de oro del dios y la hizo pedazos. Los
verdugos la colgaron por los cabellos y la azotaron con varillas de acero, pero
no consiguieron hacerle daño alguno. Entonces la encarcelaron y la privaron de
todo alimento, pero un ángel le llevaba diariamente la comida. La santa fue
arrojada en un horno, pero las llamas se apagaron al punto. Finalmente, los
verdugos le arrancaron los cabellos y la echaron a las fieras, pero Gliceria
murió antes de que éstas la tocasen.
En Heraclea se
erigió una espléndida iglesia en su honor. Delehaye hace notar que está
perfectamente probado que en Heraclea se tributaba culto a la santa desde muy
antiguo. El emperador Mauricio visitó su santuario en 591 y Heraclio en 610;
además, las actas de los cuarenta Mártires de Heraclea, afirman que el sepulcro
de santa Gliceria era un centro de devoción.
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