Eremita, 16 de
Agosto
Elogio:
Conmemoración de san Arsacio, que en
tiempo del emperador Licinio dio testimonio de su fe en Cristo y, abandonando
el ejército, llevó vida eremítica en Nicomedia. Finalmente, vaticinando la
inminente ruina de la ciudad, entregó su espíritu a Dios mientras oraba.
Arsacio era un
soldado a quien se había confiado el cargo de dirigir el zoológico imperial. En
la época del emperador Licinio, se convirtió al cristianismo y sufrió por la
fe, aunque no perdió la vida. Después se retiró a la soledad en una pequeña
torre de Nicomedia. Entre otras maravillas, previó que se cernía sobre la
ciudad una gran calamidad. Inmediatamente fue a entrevistarse con los
sacerdotes y les dijo que hiciesen rogativas públicas para evitar la calamidad
y que incitasen al pueblo a la penitencia. Pero los sacerdotes no le prestaron
oídos, y Arsacio retornó a su torre a orar solo por la ciudad. Poco después,
hubo un violento terremoto y la torre de Arsacio fue uno de los pocos edificios
que quedaron en pie. Cuando el pueblo se refugió en ella, encontró a Arsacio
todavía de rodillas, pero ya muerto.
El
Martirologio Romano menciona a san Arsacio en este día, pero el terremoto de
Nicomedia tuvo lugar el 24 de agosto del año 358. El historiador Sozomeno narra
estos hechos; según dice, los había oído contar a ciertas personas, quienes a
su vez los oyeron de otras que conocieron personalmente a Arsacio. El mismo
historiador afirma que se habían obrado numerosos milagros por intercesión del
santo.
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