Sin embargo, existen Santos sin nombre, me refiero
a que las personas con ‘vida ordinaria’ que han podido llegar a santificarse.
Los Santos que conocemos, se santificaron haciendo la voluntad de Dios, y
tú ¿haces la voluntad de Dios?,
si nos hacemos esa pregunta y la respuesta es ‘si’ ¡Felicidades, vas por buen
camino!; pero si dudaste en responder, no te preocupes, Dios siempre te espera.
Por ello, te comparto 5 hábitos sencillos que
puedes realizar a diario, pero recuerda, debes ser constante:
·
Ofrece
tu día a Dios
Reta a
tu alarma de los ‘5 deliciosos minutos más’ y levántate a la primera, vence tu
pereza, si con la ayuda de Dios vences lo primero del día, tendrás mucho
adelantado para tu jornada.
·
Oración
Dedica
al menos 15 minutos de oración en silencio, conversa, escucha y medita; 15
minutos en lectura de biblia o algún libro de crecimiento espiritual, participa
en la santa misa y recibe la comunión en estado de gracia.
·
Santo
Rosario
Reza
el Santo Rosario cada día y medita cada misterio, pues habla sobre la vida de
nuestro Señor. Sólo con la perseverancia sabrás cuánto poder tiene el santo
Rosario.
·
Haz de
las cosas ordinarias, algo extraordinario
En tu
vida ordinaria hay actividades que realizas constantemente, puedes ponerle
un plus a ello, ofrece cada actividad a Dios, tratando que se
haga realmente bien (si vas a limpiar dejarlo limpio, no renegar, hacerlo con
amor).
·
Haz un
examen de conciencia
Al
finalizar tu jornada diaria, medita tus alegrías y tristezas, pregúntate ¿Qué
me alegró hoy? ¿Qué me entristeció hoy? ¿En qué puedo mejorar?
Te aseguro que si sigues estos hábitos
constantemente en tu vida, podrás llegar a la santidad. ¡Qué! ¿Te animas? Vamos,
qué se puede. SB
No hay comentarios.:
Publicar un comentario