martes, 11 de agosto de 2020

Cuidado al hablar del hermano y del prójimo…

Recojo unos textos de la Biblia y del Papa Francisco que seguro nos ayudarán a amar al hermano y al prójimo con nuestras palabras y silencios.
Levítico 19,17-18: “No odies en tu corazón a tu hermano, pero corrige a tu prójimo, para que no te cargues con un pecado por su causa. No te vengarás ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
Salmo 101,5: “Al que difame a su prójimo en secreto, a ése lo aniquilaré…”
Proverbios 11,12-13: “Quien desprecia a su prójimo es un insensato, el hombre prudente guarda silencio. Quien va chismorreando desvela secretos, quien es de fiar se guarda las cosas”.
Juan 15,9.12.17: “Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor… Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado… Lo que os mando es que os améis los unos a los otros”.
Romanos 2,1-2: “Por eso, no tienes escusa quienquiera que seas, tú que juzgas, pues juzgando a otros, a ti mismo te condenas, ya que obras esas mismas cosas tú que juzgas, y sabemos que el juicio de Dios es según verdad contra los que obran semejantes cosas”.
Romanos 14,10.12-13: “Pero tú ¿por qué juzgas a tu hermano? Y tú ¿por qué desprecias a tu hermano? En efecto, todos hemos de comparecer ante el tribunal de Dios… Así pues, cada uno de vosotros dará cuenta a de sí mismo ante Dios. Dejemos, por tanto, de juzgarnos unos a los otros; juzgad más bien que no se debe poner tropiezo o escándalo al hermano”.
Romanos 15,2: “Que cada uno de nosotros trate de agradar a su prójimo para el bien, buscando su edificación…”
Santiago 3,8-10: “… en cambio ningún hombre ha podido domar la lengua; es un mal turbulento; está lleno de veneno mortífero. Con ella bendecimos al Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios; de una misma boca proceden la bendición y la maldición. Esto, hermanos míos, no debe ser así”.
Santiago 4,11: “No habléis mal unos de otros, hermanos”.
Santiago 5,9: “No os quejéis, hermanos, unos de otros para no ser juzgados; mirad que el Juez está ya a las puertas”.
Exhortación Apostólica Amoris laetitia [113]: “El amor convive con la imperfección, la disculpa, y sabe guardar silencio ante los límites del ser amado”. MRE

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