La respuesta hay que buscarla en
el miedo, la suspicacia y la incertidumbre que despiertan acontecimientos tan
inesperados como la aparición de este coronavirus. Pero hay más claves.
Para comprender más a fondo esta
actitud, EFE salud habló
con la Lic. Alicia Martos Garrido, psicóloga especializada en comunicación no
verbal y analista de los comportamientos negacionistas, y con la Lic. Timanfaya
Hernández Martínez, psicóloga forense y sanitaria.
Para la Lic. Martos Garrido, es el
miedo y un estado de ansiedad o incertidumbre los que empujan a las personas a
ser negacionistas.
·
«El
camino hacia la negación se produce en situaciones críticas de incertidumbre».
Incluso, afirma, también se puede incluir
la tristeza, «una tristeza que llega más bien por una pérdida mental y/o
material de las comodidades, el trabajo, la vida anterior, el estilo de vida
social…»
·
«Esa
salida de la zona de confort también puede llevar al negacionismo».
La
negación, explica, es un mecanismo de defensa que podemos experimentar todos a
lo largo de la vida ante acontecimientos ligera o gravemente traumáticos.
No hace falta que se produzca algo
muy grave, para que el negacionismo se active.
En opinión de la Lic. Martos Garrido,
influye que se produzca un “cambio rápido e impactante” que despierta como una
sensación de irrealidad en la persona porque no ha habido un proceso de
adaptación.
Negacionistas: horror a
los cambios
«Se trata de un cambio abrupto que
al cerebro no le da tiempo a asimilar».
·
El
cerebro «vive da hábitos, de costumbres, de experiencias pasadas y de certezas.
Las sorpresas no le gustan nada y las percibe como una amenaza».
También
apunta que en el caso de esta pandemia se han dado unas circunstancias muy específicas
que pueden haber contribuido al movimiento del negacionismo:
«Como es la falta de confianza y
sensibilidad en los organismos, instituciones y gobiernos ante informaciones
contradictorias o poco claras».
«Y si no te ha tocado a ti mismo o
no te ha tocado de cerca, al final no somos capaces de ver el alcance de todo
lo que ha pasado».
Negacionistas y COVID:
no son ignorantes
También
apunta la Lic. Alicia Martos Garrido que mucha gente piensa que los
negacionistas más reivindicativos son personas ignorantes.
«Y para nada, la evidencia
científica muestra que son personas sin problemas de inteligencia y muchos
pertenecen a la clase media o media alta y con estudios superiores».
·
«Lo
que les lleva a esta actitud es una verdad que les resulta incómoda».
En un
duelo, explica, la primera fase de negación está más relacionada con muertes
repentinas que con procesos largos de enfermedad hasta que llega la muerte.
«Pero esa fase de negación termina
cuando la realidad te demuestra que la persona ya no está contigo, en casa, en
el día a día... y la realidad misma se ocupa de que avances de fase hacia la
tristeza o la ira…»
En el caso que nos ocupa, añade,
la única forma de acercar al negacionista a la realidad es que padezca él o
algún familiar cercano la enfermedad.
«Creo que es la única manera de
que cambien de postura, porque no se trata solo de una opinión, ya que la
postura negacionista se convierte en una parte de la identidad de la persona,
es como las convicciones políticas arraigadas en la identidad más profunda»,
expone.
«Es como si el sistema neurológico
se empeñara en proteger a toda costa aquella idea que tienes asumida»,
completa.
Negacionistas:
suspicacia e incredulidad
Para la
psicóloga Timanfaya Hernández Martínez, esta conducta se explica también en la
suspicacia e incredulidad ante el desarrollo de unos acontecimientos como el
que ha provocado este coronavirus que no es tangible.
Una suspicacia, añade, que se ve
abonada por el miedo y la incertidumbre.
·
Y si a
ello se suma un carácter al que le cuesta más adaptarse a las normas dictadas
desde arriba «nos encontramos con el clima perfecto para que se dé una conducta
negacionista».
Apunta
que en el caso de esta pandemia, a las emociones propias que abocan a una
conducta negacionista se ha sumado el ruido de determinadas redes sociales que
defienden que se trata solo de una excusa para coartar las libertades de la
población y manejarla a su antojo.
Coincide también la Lic. Timanfaya
Martínez en la dificultad que existe para intentar cambiar este comportamiento.
Considera que incluso “ni la mayor
evidencia” puede modificar la actitud negacionista de una persona, si esta no
quiere. BP
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