Algunas instituciones
internacionales se han empeñado en difundir un concepto errado de embarazo,
según el cual éste comenzaría ya no desde la fertilización sino desde que el
embrión se implanta en el endometrio. La causa principal que motivó el cambio
de la definición de embarazo fue la aparición de la fertilización in vitro, en
la cual de hecho el embarazo en la mujer comienza cuando se le transfiere el
embrión al tracto genital en la inminencia de la implantación
Sobre el inicio de la vida humana
Los embriólogos Ronan O’Rahilly y
Fabiola Muller sostienen lo siguiente: “Aunque la vida es un proceso
continuo, la fertilización [...] es un hito crítico porque, en circunstancias
ordinarias, un organismo humano nuevo, genéticamente distinto, es formado
cuando los cromosomas provenientes de los pronúcleos del macho y de la hembra
se mezclan en el ovocito. Esto es verdad aunque el genoma embrionario no esté
en realidad activado hasta que 2-8 células estén presentes en 2-3 días”. Y
continúan: “A pesar de los varios hitos del periodo embrionario,
el desarrollo es un continuo y no un proceso saltatorio, y por tanto la
selección de los eventos prenatales parecería ser ampliamente arbitraria”.
Por lo tanto la fertilización es inicio de una nueva
vida humana. Los mismos científicos definen fertilización como sigue: “La fertilización es la secuencia
de eventos que comienzan cuando el espermatozoide hace contacto con un ovocito
secundario o sus envolturas, y que termina con la entremezcla de los cromosomas
materno y paterno en la metafase de la primera división mitótica del cigoto. El
cigoto es característico de la última fase de fertilización [...]. Es un
embrión unicelular”.
Todo ser humano “se inicia” en la fertilización.
Como dice Keith Moore y T.V.N.
Persaud, “El desarrollo humano se inicia en la fertilización, el proceso
durante el cual un gameto masculino o espermatozoo [...] se une a un gameto
femenino u ovocito [...] para formar un célula única llamada cigoto. Esta
célula altamente especializada y totipotente marca el inicio de cada uno de
nosotros como individuo único”.
De la fusión del espermatozoide (de
23 cromosomas) con el ovocito (de 23 cromosomas) en la fertilización resulta un
ser humano vivo, un cigoto humano unicelular, con 46 cromosomas, (número de
cromosomas que caracteriza a los miembros de la especie humana).
Es importante tener clara la
definición de cigoto usada en embriología: “Cigoto: esta célula resulta de la
unión de un ovocito y el espermatozoide. Un cigoto es el inicio de una nueva
vida humana (un embrión). La expresión óvulo fecundado se refiere a un ovocito
secundario que es impregnado por un espermatozoide; cuando la fertilización
está completa, el ovocito se convierte cigoto”.
Es importante resaltar que -como lo
señala el embriólogo Carlson.-, “a través de la mezcla de los
cromosomas maternos y paternos, el zigote es un producto genéticamente único de
surtido de cromosomas, lo que es importante para la viabilidad de las especies”.
Este nuevo ser humano constituido
por una sola célula produce inmediatamente proteínas y enzimas humanas y no de
otra especie, y genéticamente dirige su propio crecimiento y desarrollo, que
está probado que no es comandado por la madre. Además, el cigoto de una célula
perteneciente a la especie humana, es biológicamente un individuo, un organismo
vivo: “Comenzamos nuestra descripción del humano en
desarrollo con la formación y diferenciación de los gametos masculino y
femenino que se unirán en la fertilización para iniciar el desarrollo
embrionario de un nuevo individuo”.
Mientras el espermatozoide y el
óvulo humanos son producto de la gametogénesis y producen proteínas propias del
espermatozoide o del óvulo, el cigoto es el producto inmediato de la
fertilización. Este ser humano inmediatamente produce proteínas y enzimas
humanas especificas; dirige su propio crecimiento y desarrollo como humano, y
es genéticamente único y nuevo. Por ello, va contra toda evidencia científica
afirmar que el embrión sea parte del cuerpo de la mujer que lo lleva en sí como
madre.
Después de la fertilización el
embrión humano unicelular no se convierte en otro tipo de cosa. Simplemente se
divide y sigue creciendo, haciéndose cada vez más grande, pasando —durante las
ocho semanas que es embrión— por diferentes etapas o estadíos. A varios de
estos estadíos, por razones de estudio, se les ha dado un nombre propio, como
por ejemplo: mórula, blastocisto, embrión bilaminar, etc
El periodo embrionario, por tanto NO SE INICIA recién
en la implantación
El Profesor William Larsen, del
departamento de Biología Celular de la Facultad de Medicina de la Universidad
de Cincinnati, lo afirma claramente: La fertilización se da en el oviducto
[...] resultando en la formación de un cigoto que contiene un solo núcleo
diploide. Se considera que el desarrollo embrionario comienza en este punto
[...]. Y continua más adelante: “Estos pronúcleos se fusionan uno con
el otro para producir uno solo núcleo, diploide, núcleo 2N del cigoto. Este
momento de la formación del cigoto puede ser tomado como el inicio o el tiempo
cero del desarrollo embrionario”.
Como se sabe, la vida prenatal, es
decir antes del nacimiento del nuevo ser, puede ser dividida en dos etapas: la
embrionaria y la fetal. El periodo embrionario donde la gran mayoría de las
estructuras corporales conocidas aparecen, ocupa las primeras ocho semanas
postovulatorias. […] El periodo fetal se extiende desde las ocho semanas al
nacimiento. TE
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