Los adultos en Argentina consumen
en promedio 85 litros de bebidas azucaradas por año que contribuyen con la
epidemia de sobrepeso y obesidad, y anualmente provoca más de 800 mil casos de
diabetes, enfermedades cardíacas, accidentes cerebro vasculares, asma y cáncer,
según una investigación liderada por el Instituto de Efectividad Clínica y
Sanitaria (IECS), que fue presentada el 19/11.
De la presentación participaron Andrés
Pichón-Riviere, doctor en Medicina, magister en Ciencias y en Epidemiología
Clínica de la Universidad de Harvard, director ejecutivo del IECS - institución
académica vinculada a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires
(UBA)- y uno de los investigadores principales del estudio y Fernando Zingman,
especialista en salud de UNICEF y la licenciada Luciana Castronuovo, directora
de Políticas de Alimentación Saludable de la Fundación Interamericana del
Corazón (FIC) Argentina. Además, Sebastián
Laspiur, asesor de la Organización Panamericana de la Salud (OPS); y María
Graciela Abriata, directora nacional de Abordaje Integral de las Enfermedades
no Transmisibles del Ministerio de Salud.
«El estudio es un llamado de
atención para los países y refuerza la necesidad de implementar mecanismos que
disuadan del consumo de estas bebidas, incluyendo una mayor carga impositiva,
el etiquetado nutricional frontal, la modificación del entorno escolar y la
prohibición de la publicidad», afirmó Pichón-Riviere.
Según la investigación, presentada
de forma virtual, se le puede atribuir al consumo de ese tipo de bebidas 54.000
casos al año de enfermedades cardíacas, 29.000 accidentes cerebrovasculares,
34.000 problemas osteomusculares, 21.000 lesiones renales, 16.000 casos de asma
y 9.000 de cáncer y otras patologías.
«Debido al consumo de bebidas
azucaradas, en nuestro país mueren cada año 4.400 personas, de manera que se
pierden 110.000 años de vida saludable por muerte prematura y discapacidad
(AVAC), cifras que podrían ser evitables», indicó el estudio. Los investigadores llegaron a la
conclusión de que el sistema de salud gasta $ 55.800 millones de pesos cada año
para la atención de las enfermedades derivadas del consumo de bebidas
azucaradas, lo que representa el 2,8% de lo que Argentina gasta en salud.
De ese total, 53.000 millones se destinan a
tratar la diabetes, la enfermedad cardiovascular y renal, los trastornos
musculoesqueléticos, el cáncer y otras patologías asociadas al consumo de
bebidas azucaradas, y 2.800 millones al sobrepeso y la obesidad en niñez,
adolescencia y adultez para ambos sexos.
De acuerdo a la 4ta. Encuesta
Nacional de Factores de Riesgo, 2018, que cita el trabajo, los adultos en
Argentina consumen en promedio 85 litros de bebidas azucaradas por año. En nuestro país, el 66% de los adultos y
el 33% de los niños y niñas tienen sobrepeso u obesidad". «El consumo de bebidas azucaradas constituye una
fuente importante de calorías sin aportar otros nutrientes más que el azúcar
que contienen», señaló el análisis.
Dicha ingesta produce en Argentina
514.000 casos de sobrepeso y obesidad en adultos y 774.000 en niñas, niños y
adolescentes, etapa de la vida donde se fijan las preferencias alertó el
estudio, también realizado en Brasil, El Salvador y Trinidad y Tobago, naciones
en las que trabajaron investigadores y decisores sanitarios de universidades,
centros de investigación e instituciones públicas. En los 4 países se dimensionó la carga
de enfermedad atribuible a las bebidas azucaradas y se determinó que el 27% de
los casos de obesidad en la infancia son atribuibles a su consumo.
«Quienes son obesos en la niñez
tienen un riesgo aumentado de serlo en edad adulta, así como de tener asma, y
de sufrir discriminación y acoso escolar y familiar», concluyó el análisis.
Andrea Alcaraz, cardióloga y
máster en Efectividad Clínica y coordinadora de Evaluación de Tecnologías
Sanitarias en el IECS, explicó que «una gaseosa regular (no light) de 600ml,
por ejemplo, tiene unas 13 cucharaditas de azúcar». Asimismo, este tipo de bebidas es
responsable anualmente de 357.000 casos de diabetes en hombres y 282.000 en
mujeres. Causa el 23% de todos los casos
de diabetes -639.000 pacientes al año- así como otras enfermedades, muchas de
ellas severas como enfermedad cardíaca, cerebrovascular y cáncer, las cuales
sufren 163.000 personas en ese período.
Sebastián Laspiur, asesor de la
Organización Panamericana de la Salud (OPS), dijo que «es llamativo que hasta
ahora no tuviéramos mucha información sobre productos que sabemos que son
perjudiciales para la salud».
Añadió que «este estudio trae luz
y es difícil postergar decisiones con estos datos. No más del 10% de la energía
diaria consumida debe provenir de azúcares, y las bebidas azucaradas producen
un desequilibrio alto de las dietas, por lo que deben ser pasibles de
regulación», como es el caso del aumento de impuestos a estos productos.
Por su parte, María Graciela
Abriata, directora nacional de Abordaje Integral de las Enfermedades no
Transmisibles del Ministerio de Salud, destacó que los «resultados son
sumamente importantes para aquellos que tenemos que tomar decisiones». Y agregó que «el sobrepeso y obesidad
también aumenta durante el primer ciclo escolar, y en eso también influyen las
bebidas que se ofrecen en esos ámbitos escolares. Tenemos que empezar a cambiar
poco a poco los hábitos e implementar políticas desde el Estado».
Sobre el proyecto de etiquetado
que plantea identificar los envases de aquellos productos con altos contenidos
de sodio, azúcares, grasas saturadas, grasas totales y calorías y obtuvo media
sanción en el Senado, Abriata dijo que «lo primero que surge es la industria
imponiendo ante la salud pública el miedo o el riesgo de que se puedan perder
puestos de trabajo».
En su intervención, Fernando Zingman,
especialista en salud de Unicef, remarcó que «una mirada cuantitativa, con
datos numéricos concretos, es indispensable, pero también sería necesario que
le llegue a la población: que cuando vuelvan las clases, los padres entiendan
que un juguito y un alfajor en la mochila no está tan bueno». BP
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