Hay padres
que se conforman con llevar el pan a casa, sin participar en la formación de
los hijos. Ser papás no solo es proporcionar a los hijos todos los medios
económicos, tenerlos en escuelas de prestigio y que sean expertos en
idiomas y cibernética. Cuando los conocimientos se reducen a sólo ‘saber’;
no es Saber vivir
La principal
responsabilidad de papá y mamá es la formación de buenos seres humanos… es la
urgente necesidad de nuestro mundo. Papá y mamá debemos hablar menos y dar más
ejemplo y congruencia. Lo importante es formar verdaderos seres humanos con la
capacidad de diferenciar el bien y el mal (las bondades y los perjuicios), que
conozcan y estén convencidos de lo que es correcto y lo que es incorrecto.
¿Cómo debemos formar los valores en
nuestros hijos?
Por la
importancia, es necesario enfatizar en el ejemplo y la congruencia. La forma en
que papá y mamá conviven, comparten, colaboran entre ellos, la ayuda a los
demás, la tolerancia, comprensión, respeto, responsabilidad, amor y verdadera
libertad, así es como están formando a cada uno de los hijos, esto es
definitivo. No es necesario conocer a los padres, conociendo a los hijos se
conocen a papá y mamá. “El árbol se conoce por sus frutos” Mt. 12, 33 – 37.
Lo que necesita la familia y la sociedad en el
mundo entero, es el compromiso de papá y mamá, porque este problema está
afectando y continuará afectando a muchas personas en todo el orbe,
incluyéndonos a nosotros como personas y a nuestra familia. “No hay explosivo
de efectos tan dañinos y destructores como los malos ejemplos de quienes
deberían ser para los demás modelos del buen comportamiento” P. Elieser Salesman.
Para que nuestros hijos aprendan a ser honestos es
necesario que los papás practiquen la verdad y sean congruentes. Para formar a
los hijos en la responsabilidad, los primeros responsables deberán ser papá y
mamá. Los padres son los responsables de prevenir a los
hijos contra la drogadicción explicando y convenciendo de las consecuencias.
Con mutuo diálogo, comunicación, confianza y
respeto mutuo, es necesario que en pareja, papá y mamá, se preparen para no
evadir el reto de formar a los hijos en la sexualidad y de prevenirlos en
cuanto a los daños físicos y psicológicos, protegiéndolos con verdadera
responsabilidad.
Para
prevenir y arrancar de raíz el bullying en niños, adolescentes, jóvenes y adultos,
es importante el compromiso y ejemplo de mamá y papá, además con verdadero
conocimiento y convicción enseñar que los problemas y diferencias no se
resuelven a golpes, con violencia; y evitar vivir en medio de un ambiente de
gritos, discusiones absurdas e insultos mutuos y faltas de respeto. Para esto
será necesario aprender a controlar las emociones e impulsos, reconocer los
propios errores y con humildad aceptar las propias limitaciones y debilidades,
aprender a pedir disculpas. Porque el reconocer los errores no será nunca un
acto de humillación sino de madurez y crecimiento.
Es necesario
emprender en familia un compromiso permanente contra la violencia: No a
los gritos, no a las agresiones físicas y verbales, no a las faltas de respeto
a la pareja y a los hijos, disposición a colaborar en todo lo necesario para
hacer de casa un lugar habitable en todos los aspectos. Aprender todos los
integrantes de la familia a ser responsables, tolerantes pensando en los demás,
siendo amables y agradecidos en todo momento. Lo que se les da a hijos ellos lo
comparten con los demás.
La vida se
debe vivir por convicción nacida de una correcta formación. La formación en los
valores no es: Imposiciones, costumbres, tradición o herencia sino la
consecuencia de un buen ejemplo. A los padres de familia nos hace falta ser
convincentes.
San Juan Pablo II nos decía: “El mundo se resiste a creer palabras que no van
acompañadas de un testimonio de vida”. El tiempo y nuestros hijos nos demandan
convertirnos en un modelo a seguir y sobre todo a ser congruentes.
La mejor formación es el amor
y ejemplo
Lo que se
aprende en familia perdurará por siempre. Nadie aprende tanto en diez años de
universidad como lo hace durante los diez primeros años de su vida en el hogar.
De allí que sean precisamente los familiares quienes tengan que ocuparse desde
un inicio de la formación del niño. (Catecismo
católico explicado, P. Gaspar Astete y P. Eliécer Salesman).
El Papa Pío
XII afirmó: “Los niños tienen malos oídos para escuchar, pero muy buenos ojos
para observar”. Nuestros hijos nos pueden objetar: “No puedo oír lo bueno que
dices porque veo lo malo que haces”. Esto sería terrible porque nadie da lo que
no tenga; si quieres enseñar a tus hijos a ser amables no puedes hacerlo
odiando.
Reflexionemos
un poco: “Uno puede especializarse en aritmética y conocer toda la geografía de
memoria y no por eso ser una mejor persona” (Catecismo
católico explicado, P. Gaspar Astete y P. Eliécer Salesman).
Lo más
difícil es formar con el ejemplo, pero es lo que verdaderamente forma.
Cuando nuestros hijos hayan aprendido y comprendido a vivir en un continuo
servicio a los demás, que la ayuda será siempre lo más importante la mejor
demostración de amor a los demás y el antídoto contra la soledad, el vacío
existencial, la frustración y el conflicto personal y familiar; así
aprenderán de sus padres: la obediencia, el respeto, la libertad y la responsabilidad.
Papá y mamá tenemos la responsabilidad de formar a los hijos en una auténtica
libertad, que se logra a través de la entrega sincera de uno mismo, y se tener
presente siempre el respeto al prójimo, el sentido de la justicia, la
imprescindible convivencia afectuosa y continuo dialogo. Entonces podremos
estar seguros de haber arrancado de raíz el bullying de nuestra vida, de
nuestra familia y de la sociedad. FMM
No hay comentarios.:
Publicar un comentario