La aparición de
casos de este tipo de trombosis en Alemania, Noruega y España desde el pasado
sábado ha llevado a los países europeos, a paralizar temporalmente la
vacunación con el preparado de la farmacéutica AstraZeneca y la Universidad de
Oxford.
Este miércoles
17/03, en España una profesora de 43 años de un instituto de enseñanza
secundaria de Marbella (Málaga) ha fallecido tras sufrir una hemorragia
cerebral días después de recibir la vacuna de AstraZeneca, por lo que se
investiga la posible relación entre ambos, según fuentes sanitarias. En ese
país, Sanidad ha informado este miércoles de una muerte y dos casos de
trombosis tras recibir la vacuna británica.
Aunque se han
detectado más de 30 casos de trombos -15 trombosis venosa profunda (TVP) y 22
de embolia pulmonar- entre los más de 17 millones de vacunados en la UE y Reino
Unido, se ha optado por parar, de momento, en palabras de la ministra de
Sanidad en España, Carolina Darias, por ‘prudencia’, ya que este tipo de
trombosis no había aparecido durante los ensayos.
Una trombosis es
cualquier situación en la que el paciente presenta un trombo o un coágulo
sanguíneo que impide o dificulta la circulación sanguínea; en el caso de la
trombosis de senos venosos cerebrales, se localiza en el sistema venoso del
cerebro, explicó la Sociedad Española de Neurología en un comunicado.
La
trombosis de senos venosos cerebrales en cifras
La trombosis de
senos venosos cerebrales representa menos de un 0,5% de los casos totales de
las enfermedades cerebrovasculares que se producen en España, y su incidencia
se sitúa entre 1 y 1,3 casos por 100.000 habitantes al año, explican los
neurólogos.
En 8 de cada 10
pacientes la recuperación es completa y solo un 5% desarrolla algún tipo de
secuela severa, con lo que su pronóstico ‘es mucho más favorable’ que en otro
tipo de enfermedades cerebrovasculares; solo en los casos graves en los que se
demore el tratamiento, puede generar discapacidad o tener un desenlace fatal.
Los
tratamientos
Y es que, como
cualquier enfermedad cerebrovascular, se trata de una emergencia neurológica,
por lo que cuanto antes se trate, menores serán sus consecuencias.
En este sentido,
suelen emplearse los fármacos antitrombóticos, aunque en casos más graves, la
trombectomía endovascular y la trombólisis también son opciones que pueden
resultar de mucha utilidad para eliminar el coágulo, agregan los neurólogos.
La mayoría de
los casos llegan a los hospitales a través del Código Ictus: “la atención de
estos pacientes es cada vez más rápida y el pronóstico de esta enfermedad cada
vez es más favorable”, informó el presidente de la Sociedad Española de
Neurología, José Miguel Láinez.
Aunque puede
afectar a cualquier grupo de edad, “es ligeramente más frecuente en mujeres y
pacientes jóvenes”; y es que dentro de los factores de riesgo específicos por
sexo están los anticonceptivos orales, el embarazo y el uso de las terapias
hormonales.
El diagnóstico
se realiza mediante pruebas de neuroimagen (TAC y Resonancia Magnética) y el
síntoma más frecuente es la cefalea, presente en nueve de cada diez personas
que padecen esta trombosis.
La gran mayoría
de enfermos acompañan la cefalea de otros síntomas similares a los de un ictus
(como déficits focales, pérdida de fuerza o sensibilidad mantenida, alteración
de la marcha, del lenguaje o habla, episodios confusionales, pérdida de visión,
etc.), que la diferencian de un dolor de cabeza convencional. También pueden presentarse otros como
vómitos, crisis epilépticas o rigidez cervical, añade el doctor.
En todo caso, es
un dolor de cabeza muy característico: puede tener un inicio súbito,
localizarse solo a un lado de la cabeza, empeora cuando el paciente está
recostado o realiza ejercicio, interrumpe el descanso nocturno y, además de no
responder a los tratamientos habituales para el dolor de cabeza, empeora de
forma progresiva. BP
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