La Sociedad
Argentina de Nefrología (SAN), la sociedad científica argentina por excelencia
de esta especialidad, continúa trabajando en la campaña de vacunación contra la
COVID 19 en pacientes renales crónicos, ya que se trata de un colectivo de
especial riesgo, con una tasa de mortalidad durante la pandemia superior al
20%. La misma ya se llevó a cabo en algunos puntos del país mientras siguen las
gestiones junto a los ministerios de Salud de Nación y las provincias.
¿Por qué es
importante que los pacientes con ERC sean vacunados? Durante la pandemia, los
pacientes con enfermedad renal crónica (ERC), nefrólogos y profesionales afines
han estado expuestos al contagio de COVID 19. Los riesgos y comorbilidades son
mayores en los pacientes en diálisis que requieren tratamiento sustitutivo
renal, dado que no pueden cumplir con las medidas de aislamiento social, ya que
deben concurrir al menos 3 veces por semana al centro de diálisis, porque su
vida depende de dicho tratamiento.
«Cuando hablamos
de COVID-19 y riñón, tenemos que tener en cuenta dos poblaciones en particular:
una, que padece lesión renal aguda asociada a la COVID-19, y la otra es el
paciente con enfermedad renal crónica que padece de una infección por
SARS-CoV-2. En el primer caso, se estima que 1 de cada 3 pacientes que padecen
de Coronavirus y que requieren internación van a presentar algún grado de
insuficiencia renal y más aún si este paciente es crítico, está en terapia
intensiva o requiere respiración asistida. Es un paciente con mayor prevalencia
a desarrollar insuficiencia renal aguda, lo que significa una mayor mortalidad
o requerimiento de necesidad de diálisis», explicó el Dr. Guillermo Rosa Diez,
nefrólogo y presidente de la SAN.
En cuanto a la
población con ERC en terapias de reemplazo (hemodiálisis y diálisis
peritoneal), el especialista explica que los pacientes no son más susceptibles
a la infección con el virus Sars-Cov2 pero si son más susceptibles a
complicaciones mayores cuando desarrollan la enfermedad. Según el Registro
Argentino de Diálisis, integrado por el INCUCAI y la Sociedad Argentina de
Nefrología, muestra que un paciente en diálisis que tiene infección por
COVID-19 es un paciente que tiene 11 veces mayor morbimortalidad que la
población común.
Cómo les fue a los pacientes con COVID-19 en diálisis crónica en Argentina:
· 31% requirió internación y de estos el 26% fue en Unidad de Terapia Intensiva.
· De los ingresados en UTI el 50% requirió Asistencia Respiratoria Mecánica.
· La mortalidad global fue del 23,4% (es decir, 10-11 veces más que la población general).
¿Cómo
son los mecanismos por el cual el virus daña al riñón?
La inflamación
sistémica que desencadena el coronavirus es una inflamación que también recae
sobre el riñón. Por otro lado, el cuadro crítico del paciente afecta al riñón,
un órgano que es muy vulnerable. El 20% de cada latido cardíaco va al riñón, es
decir que es un órgano que está permanentemente perfundido ya que lo necesita
para su función, pero también lo hace vulnerable a todas las enfermedades
sistémicas. «Otro mecanismo descrito que se vio en las biopsias es el
compromiso de la microcirculación, en los pequeños vasos hay coágulos, esta
enfermedad también se asocia a cuadros de trombosis. También se habla de una
acción tóxica directa del virus sobre las células renales», agregó el Dr. Rosa
Diez. Los
efectos a largo plazo de la COVID-19 en los riñones aún son desconocidos. La
comunidad nefrológica internacional se pregunta por la posibilidad de efectos a
largo plazo en la función renal, o si algunas personas con enfermedades renales
crónicas pueden llegar a experimentar un agravamiento o bien si quienes no
tenían anteriormente enfermedades renales crónicas puedan desarrollarlas, pero
no ha transcurrido el tiempo necesario para estudiarlo, necesitando
investigación adicional.
Pacientes
con ERC en Argentina
El Dr. Guillermo
Rosa Diez detalló: «Los pacientes renales abarcan un espectro de casos leves a
extremos, siendo los pacientes en diálisis o trasplantados los correspondientes
al grupo de mayor compromiso. En Argentina 1 de cada 8 personas tiene algún
grado de ERC, por eso desde la SAN se enfatiza en la importancia del control de
riñones aún en pandemia. En cuanto a los pacientes en terapias de reemplazo
renal, 30 mil pacientes hoy en Argentina están en diálisis crónica y, en el
caso de trasplantes, hay 11.300 pacientes trasplantados con riñón funcionando,
esta población es muy vulnerable a las complicaciones y por eso son candidatos
ideales para ser considerados de prioridad en vacunación».
La prevención y
seguimiento continuo de pacientes renales son un punto de partida fundamental
para que la pandemia no tenga mayor incidencia en la población. Dado que la
enfermedad renal no tiene síntomas en etapas tempranas, la Sociedad Argentina
de Nefrología considera que es muy importante solicitar estudios de control.
Medir la creatinina en sangre, un examen de orina y una ecografía renal
permiten su diagnóstico y tratamiento inmediato. Y, en el caso de pacientes
renales, no deben abandonar la consulta médica, ya que la misma conlleva un
control principalmente bioquímico y puede realizarse a distancia con la misma
efectividad que de modo presencial. BP
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