Un estudio danés ha descubierto
que el consumo de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) comunes,
como el ibuprofeno, puede aumentar el riesgo de paro cardíaco. El estudio es el
primero en observar específicamente el impacto de los AINE en el riesgo de paro
cardíaco.
El investigador principal del
estudio, el Dr. Gunnar Gislason, dijo que los hallazgos proporcionaron un claro
recordatorio de que los AINE estaban lejos de ser inofensivos, y agregó que las
personas deben conocer el vínculo para poder equilibrar los beneficios de tomar
AINE con los riesgos.
Además de sus hallazgos, los investigadores
del estudio también hicieron una recomendación: aconsejaron a las personas que
no tomaran más de 1200 mg de ibuprofeno por día. La Administración de Drogas y
Alimentos de EEUU también advirtió anteriormente que los consumidores siempre
deben tomar la dosis más baja de AINE que les funcione, y las personas con
enfermedades cardíacas o presión arterial alta siempre deben hablar con un
médico. Se incluyó en el estudio información de más de 28.000 daneses que
sufrieron un paro cardíaco durante los 10 años anteriores. Luego, los
investigadores observaron el uso de AINE de cada individuo en los 30 días
anteriores a que sufrieran un paro cardíaco. Identificaron el uso de AINE
observando si los pacientes habían canjeado una receta de diclofenaco, naproxeno,
ibuprofeno, rofecoxib o celecoxib. Una vez que se estableció el uso o falta de
AINE, el siguiente paso consistió en calcular si los pacientes estaban tomando
AINE durante el tiempo que tuvieron sus paros cardíacos.
Unos 3.376 pacientes fueron
tratados con AINE en los 30 días previos a su paro cardíaco. A partir de estos
hallazgos, los investigadores dedujeron que el ibuprofeno y el diclofenaco
estaban relacionados con aumentos del 31% y 50% en el riesgo de paro cardíaco,
respectivamente. No se encontró que los otros medicamentos que se observaron en
el estudio, a saber, naproxeno, celecoxib y rofecoxib, tuvieran un vínculo con
el paro cardíaco, sin embargo, los investigadores citaron el hecho de que esto
puede deberse a que los medicamentos se recetaron con mucha menos frecuencia.
Otra observación que hicieron los
investigadores fue que el estudio no probó que los AINE realmente causen un
paro cardíaco, sin embargo, se estableció un vínculo claro entre los dos. Dicho
esto, el estudio sí tuvo en cuenta muchas otras variables, como la presencia de
enfermedades crónicas. Esto se logró porque el período del caso (los 30 días
antes de que ocurriera el paro cardíaco) para cada paciente se comparó con otro
período de 30 días en sus vidas cuando no estaban afectados por la enfermedad. JQR
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