Además de nutrir el saber de los lectores o
trasportarlos a lugares fantásticos, los especialistas aseguran que leer puede
ofrecer muchos beneficios para la salud.
Aquí repasamos qué dice la ciencia al respecto.
Constantemente se advierte que en la actualidad se lee
menos que antes, aunque muchos expertos no parecen estar de acuerdo con esa
afirmación. Esto se debe a que el uso de Internet brinda a los jóvenes una
posibilidad de escribir y leer cada vez mayor.
Si puede notarse una importante reducción en la
lectura de libros. En los últimos años la cantidad de minutos al día que se
dedica a este tipo de lectura en EEUU se redujo a la mitad, en comparación con
el año 2005 (de 23 minutos diarios se llegó a 12), según una encuesta de la
Oficina de Estadísticas Laborales (BLS).
Esta estadística no incluye material para el trabajo,
escuela o universidad. Entre las principales causas de esta reducción se
encuentra la falta de interés, tiempo, o dinero.
Los investigadores advierten que esta situación no
debe naturalizarse, ya que la lectura cotidiana ofrece distintas bondades para
la salud. Por ejemplo, al entrar en contacto con nuevas y variadas dosis de
información, se estimula al cerebro para que mejore su capacidad de procesamiento
y reflexión. Además, cuanto más leemos, más conocemos, por lo que,
inevitablemente se amplía el vocabulario. Esto resulta útil para aprender
nuevos idiomas o mejorar la fluidez al hablar. Esta idea puede verse reflejada
en un trabajo publicado en Science, donde se encontró que las
personas que leían regularmente, específicamente ficción, eran más propensas a
entender creencias, deseos, y pensamientos diferentes a los suyos.
Keith Oatley, líder del trabajo, explicó que si bien
los seres humanos nos destacamos por realizar intercambios sociales, esta
interacción no está pre programada por instinto. Por ello, la lectura puede ser
una buena forma de estimular nuestra creatividad y mejorar la experiencia
social.
Otro beneficio puede verse en las mejoras cognitivas y
la prevención de ciertas enfermedades. Esto se debe a que recordar variedad de
personajes, antecedentes, historias, matices y relaciones desafía el
funcionamiento del cerebro.
La evidencia científica señala que cada
nueva memoria que creamos, a su vez forja nuevas sinapsis (vías
cerebrales) y fortalece las existentes, lo que ayuda a recordar a corto plazo,
así como a estabilizar los estados de ánimo.
Leer también es una gran herramienta para combatir el
deterioro cognitivo. Científicos de Rush University Medical Center en Chicago,
que publicaron sus hallazgos en Neurology,
encontraron que este hábito y otras actividades estimulantes, como jugar al
ajedrez o juegos de mesa, reducen el riesgo de demencia.
También
para los más pequeños
Muchos profesionales aseguran que algo tan sencillo
como compartir una lectura se puede reflejar en el ánimo con el que
se enfrenta el día a día de la crianza y en la salud mental de los pequeños. Según
analizó un grupo de investigadores de la Escuela de Medicina Rutgers Robert
Wood Johnson, quiénes tienen el hábito de leer con sus niños tienen menos
posibilidades de participar en una crianza severa.
Además, los pequeños tienen una menor probabilidad de
ser hiperactivos o sentirse perturbados. Los resultados también mostraron que
la lectura compartida puede generar un vínculo más fuerte entre padres e hijos
y menos problemas de atención en los niños.
Los beneficios de la lectura también pueden reflejarse
en las habilidades sociales y conductuales. Una revisión que evaluó estudios
sobre padres que leían a sus hijos hasta los 6 años, concluyó que los efectos
positivos son para ambas partes, pues trae bienestar mental y mejora las
relaciones con los demás.
En otro estudio, publicado en Pediatrics, se estudiaron los beneficios de la lectura
en voz alta y cómo esta afecta el desarrollo social y emocional de los niños. La
investigación se hizo a partir de un programa que comenzaron a aplicar a los
participantes desde el momento del nacimiento hasta que cumplieran tres años. Así,
los profesionales descubrieron que estos niños tenían menos problemas de
atención y conductas problemáticas, como hiperactividad y agresividad, cuando
comenzaban la escuela.
Las familias que continuaron participando en el
programa después que los niños cumplían tres años, obtuvieron mayores
beneficios.
El hábito de leer no solamente es una gran manera de
formarse e informarse, sino que también resulta una excelente técnica para
entretenernos, relajarnos y potenciar muchas de nuestras capacidades. HD
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