Han
pasado aproximadamente cuatro años desde que se identificó por primera vez el
COVID-19 y desde entonces se ha avanzado mucho tanto en nuestra comprensión del
virus como en nuestra capacidad para controlarlo. Nuestro enfoque ante la
pandemia ha evolucionado con el desarrollo de tabletas antivirales,
diagnósticos sencillos en el hogar y nuevas inmunizaciones adaptadas a las
cepas de virus actuales. A pesar de estos avances, los expertos en salud creen
que el COVID-19 todavía representa una amenaza y seguirá entre nosotros durante
algún tiempo. Esto es lo que podemos esperar de la enfermedad infecciosa al
llegar al sexto año de lucha contra la pandemia.
1. Continuará
la resistencia de la COVID a un ritmo estacional fijo
Los
virus respiratorios son más frecuentes durante los meses de invierno. A
diferencia de la gripe y el VSR, que siguen un flujo y reflujo estacional, el
COVID-19 desafía un calendario fijo. Sus olas se observan en invierno,
primavera, verano y otoño. Aunque puede surgir un patrón predecible en el
futuro, el Dr. Robert Murphy, experto en enfermedades infecciosas, cree que es
poco probable que ocurra en 2024. “La COVID es diferente”, afirma Murphy. “Es
algo propio”.
Según
Andrew Pekosz, profesor de microbiología de la Escuela de Salud Pública
Bloomberg de Johns Hopkins, si el virus adopta un patrón de otoño e invierno,
podría proporcionar múltiples beneficios. Si eso sucede, dice que los esfuerzos
de vacunación se simplificarían y los mensajes de salud pública serían más
efectivos, especialmente en comparación con un virus con presencia durante todo
el año y aumentos irregulares.
La
estacionalidad predecible podría permitir a los hospitales y proveedores de
atención médica planificar mejor el aumento esperado en el número de pacientes.
2. Debemos
estar preparados para la aparición de nuevas variantes
¿Recuerdas
lo fácil que parecía rastrear el virus en los primeros días de la pandemia con
alfa, beta, delta y ómicron? La situación ahora ha cambiado drásticamente, con
nuevos descendientes de ómicron como BA.2.86 y FL.1.5.1. Los expertos proyectan
una afluencia de nuevas variantes en 2024. El Dr. Ziyad Al-Aly destaca la
evolución continua del virus y aconseja a las personas aceptar y adaptarse a
esta transformación constante.
Desde
la aparición de Ómicron a finales de 2021, el virus ha sufrido principalmente
pequeños cambios, lo que nos ha permitido adaptarnos mediante vacunas
actualizadas que abordan sus últimas variantes. Sin embargo, existe
incertidumbre sobre su trayectoria futura. Los expertos en salud expresan su
preocupación de que una divergencia en la trayectoria evolutiva del virus pueda
hacer que nuestras vacunas actuales sean ineficaces. Esto, a su vez, podría
requerir el desarrollo de nuevas vacunas o hacer que los antivirales actuales
queden obsoletos, lo que generaría la necesidad de diseños novedosos.
Los
expertos señalan que los individuos tienen la capacidad de prevenir la
propagación de variantes del virus posiblemente más peligrosas. Cuanto mayor es
la propagación de un virus dentro de una población, mayor es la probabilidad de
que se produzcan mutaciones. Al protegernos a nosotros mismos y a los demás
contra la COVID-19, contribuimos activamente a prevenir la aparición de nuevas
variantes, ya que cada nuevo caso sirve como caldo de cultivo para posibles
mutaciones.
3. Se
resolverá el misterio del COVID prolongado
Millones
de personas se han visto afectadas por la recuperación posterior a la COVID-19
por los síntomas duraderos, a veces incapacitantes, causados por un COVID
prolongado. Si bien todavía existe una gran incertidumbre en torno al COVID
prolongado, los científicos esperan resultados significativos en 2024.
Los
Institutos Nacionales de Salud han lanzado una serie de ensayos clínicos
destinados a obtener una comprensión más profunda sobre el tratamiento y la
prevención del COVID prolongado. Un ensayo analizará la eficacia de la terapia
Paxlovid contra el COVID-19 en el tratamiento de los síntomas de esta
misteriosa afección. Otro ensayo analizará terapias para la confusión mental,
la pérdida de memoria y los problemas cognitivos asociados con el COVID
prolongado. Los resultados de este extenso proyecto de estudio, que incluye
múltiples investigaciones, se publicarán en etapas.
Los
expertos en COVID son optimistas en cuanto a descubrir información adicional
sobre su aparición y duración durante el próximo año, así como sus mecanismos
subyacentes.
4. Es
probable que haya más vacunas en marcha
Deberíamos
esperar que aparezcan nuevas vacunas a medida que evoluciona el virus, lo que
requerirá actualizaciones periódicas de la vacuna COVID-19 para reflejar las
cepas virales más recientes. Según la Dra. Rachel Presti, profesora de medicina
y directora médica de la Unidad de Investigación Clínica de Enfermedades
Infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St.
Louis, esto es similar a las actualizaciones anuales habituales para la
vacunación contra la gripe.
El
virus parece diferir ligeramente de la eficacia de la vacuna lanzada
recientemente en septiembre. A pesar de esto, la vacuna actual es muy
compatible con las variantes actuales que su predecesora del año pasado. Una
posible vacuna combinada contra la gripe y el COVID también podría estar
disponible en el mundo en 2024, a medida que los fabricantes exploren una
solución de inyección única que proteja tanto contra la gripe como contra el
coronavirus. Los datos de los primeros ensayos son alentadores y actualmente se
están llevando a cabo estudios de fase 3.
La
perspectiva de una vacuna combinada hace que los expertos se sientan optimistas
en cuanto a transmitir un mensaje clave a la mayoría de la población, en
particular a aquellos en riesgo de sufrir formas graves de COVID o influenza.
En esencia, el objetivo es resaltar una forma sencilla para que las personas se
protejan contra estos patógenos altamente amenazadores mediante el uso de una
vacuna única e integral. JQR
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