La
sal, también conocida como cloruro de sodio, realza el sabor de los alimentos y
se utiliza como aglutinante y estabilizador. Se calcula que el cuerpo humano
necesita unos 500 miligramos de sal al día. Pero el exceso en su consumo puede
provocar hipertensión, cardiopatías y ACV. También puede provocar pérdidas de
calcio.
En
el Congreso Europeo de Cardiología (ESC Congress 2023), en Amsterdam, Países
Bajos, y se presentó un estudio científico que reveló cuáles son los beneficios
de reducir las comidas con sal agregada o de prescindir de ella por completo.
El
estudio se hizo en Corea del Sur y los investigadores descubrieron que eliminar
la sal de las comidas puede reducir en casi una quinta parte el riesgo de
sufrir problemas cardíacos y ACV. Es el mayor trabajo que se haya hecho en su
tipo.
Los
investigadores identificaron que quienes nunca añaden sal a las comidas tienen
un 18% menos de probabilidades de desarrollar fibrilación auricular en
comparación con quienes siempre lo hacen. Ese trastorno, la fibrilación
auricular, consiste en un ritmo cardíaco irregular y a menudo muy rápido
(arritmia) que puede provocar coágulos de sangre en el corazón.
Marcos
Marín, expresidente de la Sociedad Argentina de Hipertensión, destacó la
importancia del estudio: “Comer con menos sal es muy saludable. Este nuevo
estudio demuestra que las personas que no le agregan sal a las comidas, tienen
18% menos de riesgo de tener fibrilación auricular. Es decir, no sumar sal es
una medida de protección vascular”.
Según
los datos del Framingham Heart Study, la prevalencia de fibrilación auricular
se triplicó en los últimos 50 años. Puede causar mareos, dificultad para
respirar y cansancio como síntomas. Las personas con fibrilación tienen cinco
veces más probabilidades de sufrir un ACV.
El
autor principal del estudio fue el doctor Yoon Jung Park, del Hospital
Universitario Nacional Kyungpook, en Corea del Sur. “Nuestro estudio indica que
una menor frecuencia de agregado de sal a los alimentos se asoció a un menor
riesgo de fibrilación auricular”, aclaró.
En
la investigación, los científicos utilizaron datos del Biobanco del Reino
Unido. Participaron más de 500.000 personas de entre 40 y 70 años de todo el
Reino Unido entre 2006 y 2010. Se excluyó a quienes ya padecían fibrilación,
enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca o ACV al inicio de la
investigación.
A
cada uno se le preguntó con qué regularidad ponía sal a las comidas, desde ‘nunca/raramente’,
‘a veces’, ‘habitualmente’ o ‘siempre’ lo hacía. Los investigadores les
hicieron un seguimiento durante 11 años para ver cómo les afectaba.
En
comparación con los que siempre salaban sus comidas, los que nunca lo hacían
tenían un 18% menos de probabilidades de sufrir fibrilación auricular. Las
personas que a veces la añadían a las comidas tenían un 15% menos de
probabilidades.
El
estudio sugiere que incluso quienes cambian su dieta de añadir sal siempre a
añadirla ‘habitualmente’ podrían ver una gran diferencia en su riesgo. Los del
grupo habitual tenían un 12% menos de probabilidades de desarrollar fibrilación
en comparación con los que ‘siempre’ lo hacen.
El
profesor James Leiper, de la Fundación Británica del Corazón, valoró los
resultados del estudio: “Es bien sabido que comer demasiada sal puede acarrear
problemas de salud. Esta investigación es un útil recordatorio de que a todos
nos vendría bien seguir la recomendación gubernamental de no consumir más de 6
gramos de sal al día, aproximadamente una cucharadita”.
Por
su parte, Mhairi Brown, de la organización Acción de Consenso sobre Sal, Azúcar
y Salud consideró que “esta nueva investigación es un valioso aporte a la base
de pruebas y refuerza la necesidad de políticas estrictas que ayuden a reducir
la cantidad de sal en nuestros alimentos y protejan nuestra salud de muertes
evitables”.
“Gracias
a estudios anteriores, se sabía que un consumo de sal menos a 5 gramos por día
ayuda a bajar la tensión arterial, y a disminuir el riesgo de enfermedad
cardiovascular en los adultos. Este nuevo estudio contribuye con el hallazgo de
que eliminar la sal de las comidas puede reducir el riesgo de problemas
cardíacos y ACV en casi una quinta parte. Debería ser tenido en cuenta por la
población para bajar los niveles de consumo de sal a diario”, dijo Ramiro
Heredia, médico clínico del departamento de Medicina Interna del Hospital de
Clínicas José de San Martín de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
En
la Argentina, se estimó que, en promedio, se consumen más de 10 gramos de sal
por día. La mayor cantidad de sal que se consume proviene de los alimentos
procesados, y no de la que se añade al cocinar o comer, según el Ministerio de
Salud de la Nación.
Al
tener en cuenta los resultados del nuevo estudio, el doctor Marín aconsejó que
las personas deberían cambiar los hábitos en el consumo de sal. “Deberían
dosificar la sal. No consumir más de 2 gramos de sal por día y tener en cuenta
que en promedio se ingieren entre 3 y 4 gramos de sal que es invisible en diferentes
productos procesados y ultraprocesados”, afirmó.
Además,
subrayó que “las personas deberían incorporar más potasio en su alimentación.
Por ejemplo, hay sales con cloruro de potasio”.
La
Sociedad Argentina de Hipertensión (SAHA) ha advertido que el consumo de sal no
solo consiste en el que se agrega con el salero en la mesa. Hay un 75% del
sodio que se encuentra distribuido en forma de ‘sal oculta’ dentro de productos
como los embutidos, los fiambres, los copetines en general, los caldos, las
aceitunas en salmuera, las comidas rápidas, las sopas instantáneas.
También
productos panificados que se elaboran con harina leudante: galletitas dulces y
saladas, medialunas, facturas, tortas, budines y pizzas. Muchas personas eligen
el pan de salvado (pan negro) y creen que no contiene sal. Pero el contenido de
sal es el mismo que contiene el pan blanco.
Con
respecto a los quesos, tanto los más duros como los untables tienen, por lo
general, mucha cantidad de sodio, por lo tanto, no deberían consumirse en casos
de personas con hipertensión o bien optar por los que tiene menor contenido de
sodio.
La
Ley de Promoción de la Alimentación Saludable en Argentina obliga a que los
productos lleven sellos de advertencia en forma de octógono negro cuando tienen
excesos de azúcares, grasas totales, grasas saturadas, calorías y sodio.
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