viernes, 15 de agosto de 2025

¿Cómo diferenciar el hipotiroidismo del hipertiroidismo?...

De entre todas las glándulas del cuerpo humano, una de las más relevantes es la tiroides, conocida por su forma de mariposa. Está situada en la parte central del cuello y es responsable de la producción de las hormonas tiroideas, cuya función es clave para el funcionamiento adecuado del organismo. Estas hormonas intervienen en procesos fundamentales como la regulación del metabolismo y la temperatura corporal. Un desequilibrio en la producción de estas hormonas puede tener graves consecuencias para la salud.
Las enfermedades más comunes asociadas a la tiroides son el hipotiroidismo y el hipertiroidismo, que afectan principalmente a las mujeres. Aunque suelen confundirse, son opuestas: en el hipotiroidismo, la tiroides produce hormonas insuficientes, mientras que en el hipertiroidismo produce un exceso. Además, el hipotiroidismo es más frecuente, con una prevalencia entre 5 y 8 veces mayor en mujeres que en hombres. Y, a partir de los 60 años, la prevalencia aumenta en ambos sexos.
El hipotiroidismo se produce cuando la tiroides disminuye su actividad y no produce suficiente hormona tiroidea. Como resultado, los procesos corporales se realizan, lo que conduce a una disminución del metabolismo basal. Esto suele causar sensación de frío, cansancio, depresión, palidez o digestión lenta, entre otros síntomas. La principal causa del hipotiroidismo es la autoinmunidad, en la que los anticuerpos del cuerpo atacan las células tiroideas como si fueran agentes externos. Las formas más comunes de hipotiroidismo son la tiroiditis de Hashimoto y la tiroiditis atrófica.
Por el contrario, en el hipertiroidismo, la tiroides está hiperactiva y secreta un exceso de hormona tiroidea. Esto provoca una aceleración del ritmo de los procesos corporales. La causa más común de su aparición también es una enfermedad autoinmune: la enfermedad de Graves-Basedow, en la que los anticuerpos estimulan la tiroides, provocando su crecimiento y la producción excesiva de hormonas.
La Dra. Mireia Mora, endocrinóloga del Hospital Clínic Barcelona (España), explica que tradicionalmente, “el hipotiroidismo se asocia con un aumento de peso y el hipertiroidismo con una tendencia a disminuir el peso”. Sin embargo, los cambios de peso solo son notables en casos graves. De hecho, identificar cualquiera de las dos enfermedades puede ser complicado. Y la Dra. Aida Orois, endocrinóloga del Hospital Clínic Barcelona, aclara: “No hay ningún síntoma específico de las enfermedades de la tiroides. Lo que nos va a guiar son las analíticas”.
En el hipertiroidismo, los síntomas aparecen debido a la aceleración de los procesos del organismo. Entre ellos, mayor sensibilidad al calor, irritabilidad, aumento de la sudoración, palpitaciones, temblores de manos, ansiedad, aumento del tránsito intestinal y dificultad para dormir. Tal como explica la Dra. Felicia Hanzu, endocrinóloga del Hospital Clínic Barcelona, “el paciente, al principio, puede pensar que pasa por un período de estrés”. En el caso del hipotiroidismo, los síntomas son opuestos: cansancio, fatiga, lentitud, sensación de frío, estado anímico decaído, estreñimiento, somnolencia y caída de pelo, entre otros.
Aunque ambas enfermedades tienen su origen en la tiroides, el tratamiento es diferente. Según la Dra. Mireia Mora, “el hipertiroidismo es más difícil de gestionar y controlar, mientras que en el hipotiroidismo el tratamiento es muy fácil gracias a la sustitución”. En los casos de hipotiroidismo, suele ser suficiente con una pastilla diaria de levotiroxina para normalizar la función tiroidea. En cambio, en el hipertiroidismo, ajustar la medicación para bajar el nivel de hormonas es un proceso más complejo.
En algunos casos, es necesario un tratamiento definitivo que implique la extirpación de la tiroides o su destrucción parcial con yodo radioactivo. En este escenario, el paciente pasaría de hipertiroidismo a hipotiroidismo, ya que su cuerpo dejaría de fabricar las hormonas tiroideas, lo que requeriría un tratamiento sustitutivo. Una vez alcanzada una dosis estable de medicación, el tratamiento será de por vida, pero el paciente puede llevar una vida normal y la longevidad no se verá afectada. BP

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