viernes, 15 de agosto de 2025

La Fe…

La fe es la garantía de lo que se espera: la prueba de las realidades que no se ven” (Hb 11,1).
¿Qué habría sucedido si la Virgen María no hubiese tenido fe? Esperó 30 años para que su hijo Jesucristo comenzara a predicar; y lo más doloroso para una madre ¡vio morir a su hijo! y lo acompañó en su sufrimiento. Ella nunca dudo, nunca se reveló, simplemente creyó, su fe se mantuvo hasta el final.
La fe, como lo menciona El Catecismo de la Iglesia Católica, está por encima de la razón, es un acto personal y voluntario. Una vez obtenido el don de la fe, no podemos guardarlo para nosotros mismos, debemos de transmitirlo. Cada creyente debe ser eslabón para la fe de otros, nuestra fe ayudará a sostener la del que está junto a mí, así como la de ellos contribuirá a sostener la mía. Me resulta difícil pensar en guardar silencio cuando hemos recibido el don de la fe. ¡Es necesario transmitirlo!
El mundo en el que vivimos nos presenta situaciones que parecen muy lejos de lo que la fe nos asegura: corrupción de las personas que están al frente de las instituciones, aborto, falsas ideologías, femicidios, abuso sexual, asesinatos, toda clase de adicciones, enfermedades, pobreza extrema, física y espiritual, los problemas que se presentan en la cotidianidad y un largo etcétera. Justo al frente de estos acontecimientos donde nuestra fe es puesta a prueba, debemos pedir a Dios todos los días y en cada momento que nos dé, conserve y aumente el don de la fe.
¡ALIMENTA TU FE!
Hechos y situaciones como los arriba mencionados nos desaniman y frustran, puede incluso que nos invada el miedo, el temor y toda clase de sentimientos que nos desestabilicen emocional y físicamente. Por lo tanto, si no tenemos alimentada nuestra fe cualquier viento en contra nos tumbará y nos orillará a buscar falsas salidas. Debemos aprovechar cada problema de nuestra vida en donde nuestra fe se pone a prueba ya que detrás de ella hay una bendición disfrazada. Ésta es alimentada con la palabra de Dios y a través de la oración.
Te invito que hagas el siguiente ejercicio, en un momento de silencio escribe los problemas que han marcado tu vida y en donde tu fe te ha salvado. Ten ese escrito presente siempre que dudes, siempre que el temor te invada, siempre que exista la desesperanza. Recuérdate a ti mismo(a), que esa creencia que va más allá de toda lógica, es la fe que Dios te ha regalado y que ÉL jamás te va a soltar. LCCB

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