Una cesárea es una
cirugía en la que el bebé nace a través de un corte que el médico
realiza en el abdomen y el útero.
Aunque hoy en día en algunas sociedades muchas mujeres
programan sus cesáreas en función de su ‘agenda’, se trata de una intervención
médica compleja, que solo debe realizarse si la mujer tiene una condición
médica o física por la cual el parto vaginal no es seguro para ella o para el
bebé o bebés.
Si existen razones médicas para programar una cesárea,
y no hay una emergencia, en general se espera hasta al menos la semana 39 de
embarazo para realizarla.
El proveedor de atención médica puede decidir un parto
por cesárea si:
·
El bebé está ubicado de
nalgas, lo que vuelve peligroso el parto vaginal.
·
La madre tiene placenta
previa o un problema con la placenta (cuando la placenta cubre
total o parcialmente el útero).
·
La mujer tiene una infección
no tratada o lesiones genitales abiertas causadas por el virus del herpes
simple.
·
Si la madre vive con VIH.
·
Si tiene una afección de salud
crónica que vuelve el parto vaginal riesgoso, como la diabetes o la
hipertensión. La diabetes se produce cuando hay demasiado azúcar en la sangre.
Esto puede dañar los órganos del cuerpo, como los vasos sanguíneos y los
nervios. La presión arterial alta se produce cuando la fuerza de la sangre
contra las paredes de los vasos sanguíneos es demasiado alta. Puede estresar el
corazón y causar problemas durante el embarazo.
·
La mujer está esperando varios
bebés (gemelos, trillizos o más).
La OMS indica que los partos por cesárea no
deberían representar más del 10 al 15% del total de partos. Sin embargo, en la
mayoría de los países las cesáreas llegan a más del 20% e incluso hasta el 50%
de los partos. HD
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