La fe que no
huye.
La ciudad
volvió a su ritmo. Las luces siguen encendidas, pero el entusiasmo bajó un
poco.
La Navidad ya no protege del todo.
Cristo camina
junto a quienes sostienen su fe sin aplausos. A quienes siguen siendo fieles
cuando amar cuesta. A quienes no endurecen el corazón aunque duela.
San Esteban no
gritó. No se defendió con violencia. Permaneció.
Cristo camina
hoy con quienes pagan un precio por no traicionarse. Con quienes eligen la
mansedumbre en un mundo que empuja al golpe. Con quienes no huyen cuando la fe
incomoda.
Seguir a Cristo
no siempre es cómodo. Pero siempre es verdadero.
¿Dónde te pide hoy permanecer sin
huir? RM
No hay comentarios.:
Publicar un comentario