La libertad de
reconocerlo.
La ciudad está
llena de señales. Pantallas, anuncios, mensajes, promesas.
Cristo no
compite con eso. No obliga a nadie a mirarlo.
Se deja ver…
solo por quien quiere reconocerlo.
Herodes lo
escuchó y se inquietó. Los sabios lo buscaron y se alegraron. El mismo Dios,
reacciones distintas.
La Epifanía no
depende de Dios, depende del corazón que mira.
Cristo no se
impone. Se ofrece.
¿Qué resistencias te impiden reconocerlo
hoy? RM
No hay comentarios.:
Publicar un comentario