Texto
del Evangelio (Mt 3,13-17): En
aquel tiempo, Jesús vino de Galilea al Jordán donde estaba Juan, para ser
bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: «Soy yo el que
necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?». Jesús le respondió: «Déjame
ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia». Entonces le dejó.
Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio
al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre Él. Y una voz
que salía de los cielos decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco».
Comentario del Evangelio
Hoy nos quedamos sorprendidos: Jesucristo, ya mayor (tenía unos 30 años) fue al río Jordán
para recibir el bautismo que estaba impartiendo Juan. El Bautista se quedó
pasmado…
¡También nosotros! —¡El Bautismo es muy importante!
Tan importante es, que una voz salida del cielo dijo: «Éste es mi Hijo amado,
en quien me complazco». Dios también lo dijo cuando tú recibiste el sacramento
del Bautismo.
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