sábado, 2 de mayo de 2026

El frío y las articulaciones: porqué el cuerpo duele más en otoño y cómo evitarlo...

Con la llegada de los primeros días frescos del otoño, se vuelve una constante en los consultorios médicos la referencia a dolores articulares y musculares que parecen intensificarse o surgir repentinamente. Según explicó la Dra. Liliana Rolón, Gerente Médica de vittal (Organización de urgencias y emergencias médicas extra hospitalarias en la Argentina). Este fenómeno tiene explicaciones médicas concretas que van más allá de una simple percepción climática.
“El descenso de la temperatura ambiental genera efectos biológicos directos como la vasoconstricción, que reduce la llegada de oxígeno a los tejidos, y una contracción muscular refleja que disminuye la elasticidad y aumenta la rigidez”, explicó la Dra. Rolón. Además, indicó que “para quienes ya conviven con patologías como artrosis o artritis, el frío actúa como un factor que agudiza la sensibilidad al dolor”.
A esto, advirtió la especialista, se suma el cambio de hábitos estacionales, ya que la tendencia al sedentarismo durante los meses fríos favorece la pérdida de movilidad y la tensión sostenida en las articulaciones.
Ante ello, la prevención es el pilar fundamental para mitigar este impacto y mantener la calidad de vida, especialmente en adultos mayores, personas con lesiones previas o pacientes con enfermedades articulares crónicas.
La Dra. Rolón destacó que el movimiento es el principal aliado frente a la rigidez, por lo que es importante mantener una actividad física regular, realizar pausas activas durante la jornada y evitar permanecer en la misma posición por períodos prolongados. “Antes de realizar cualquier esfuerzo físico, resulta indispensable una entrada en calor progresiva que incluya movilidad articular y estiramientos suaves para preparar al cuerpo. Asimismo, el cuidado externo es igual de relevante: abrigarse en capas y proteger especialmente zonas críticas como rodillas, manos y cuello ayuda a estabilizar la temperatura corporal y prevenir espasmos musculares”, detalló la Dra. Rolón.
Complementariamente, existen factores invisibles que juegan un rol determinante, como la hidratación y la higiene postural. Según afirmó la Gerente Médica de vittal, “aunque en invierno la sensación de sed disminuye, el agua sigue siendo esencial para el correcto funcionamiento muscular. En paralelo, es común que ante el frío las personas adopten posturas rígidas o encogidas de forma involuntaria, por lo que prestar atención a la ergonomía en el trabajo y evitar tensiones mantenidas es crucial”.
Por otro lado, recomendó no recurrir a la automedicación ante la aparición de estas molestias, ya que el uso indiscriminado de analgésicos puede enmascarar cuadros que requieren atención profesional. “Se debe realizar una consulta médica si el dolor es intenso, persistente, limita el movimiento o se acompaña de inflamación evidente”, señaló la Dra. Rolón. En definitiva, anticiparse al frío con hábitos saludables y escuchar las señales del cuerpo permite que el cambio de estación no se traduzca en una pérdida de bienestar. BP

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