Las pautas médicas actuales más generales respecto
del running, o de ejercicios similares como las caminatas, recomiendan por
semana cerca de 150 minutos de intensidad aeróbica moderada o bien 75 minutos
de intensidad aeróbica alta. Esto debe ser distribuido a lo largo de toda la
semana. Un trote de dos horas y media sólo en domingo no es óptimo si no se
hace nada durante los otros seis días. La consistencia es clave cuando se trata
de un ejercicio cardiovascular.
El ejercicio es especialmente relevante además para
la salud del cerebro. Uno de los beneficios del ejercicio es que mejora la
circulación, lo cual provoca que se bombee regularmente sangre al cerebro a lo
largo del día, según lo publicado en un reciente estudio de la revista
científica Frontiers in Aging Neuroscience.
En la investigación se les pidió a corredores
habituales de entre 50 y 80 años que, en la medida de lo posible, dejaran de
moverse durante diez días. Estas personas habían corrido por lo menos cuatro
horas a la semana durante más de 15 años. Tras varios análisis, se encontró que
en tan sólo diez días se había producido una pronunciada disminución del flujo
sanguíneo al cerebro.
Los autores del estudio detectaron que la
disminución ocurre en ambos lados del hipocampo, área responsable de la
formación de memoria y su procesamiento. Por último, el estudio sostiene que mantenerse
activo sería una buena forma de evitar enfermedades neurodegenerativas como el
Alzheimer. El ejercicio resultó particularmente importante para la salud del
cerebro porque aumentó el flujo de sangre no solo durante la actividad misma,
sino durante el resto del día.
Los autores del estudio destacaron que se necesitan
más pruebas para elaborar conclusiones. BP
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