Enfrentarse con alguien que se desmaya es una
situación que ocurre con mucha frecuencia. Se estima que al alcanzar la edad
adulta 3 de cada 10 personas habrá experimentado algún evento de este tipo a lo
largo de su vida.
En la mayoría de los casos será simplemente una
anécdota, muchas veces olvidada, pero en otras ocasiones el cuadro se repetirá
una y otra vez generando marcada preocupación y ansiedad en el paciente y en su
familia. Los desmayos se producen porque se interrumpe bruscamente la llegada
de sangre al sistema nervioso. El cerebro se queda, temporalmente, sin oxígeno
y sin la energía necesaria para funcionar y ocurre la caída al piso y la
pérdida de la conciencia. Una vez que la persona yace en el suelo, la misma
posición corporal –estar acostado- favorece el restablecimiento de la
circulación cerebral.
Pasados unos pocos minutos, el mismo organismo se
encarga de acomodar las cosas para que todo vuelva a la normalidad y la persona
se recupera en forma espontánea –sin la necesidad de intervención externa-. La
característica típica de los desmayos es que durante su transcurso tanto la
presión arterial como la frecuencia cardíaca –número de latidos por minuto-
están muy bajos.
Lipotimia
El tipo de desmayo que hemos descripto se conoce
medicamente con el nombre de Síncope Vaso-Vagal (SVV). En el lenguaje popular
se lo denomina lipotimia. Las lipotimias son de presentación muy frecuente en
la población general -3 de cada 10 personas sanas pueden experimentar algún
episodio a lo largo de su vida-. Tienen marcada tendencia a producirse en
distintos integrantes de la familia –predisposición genética-.
Suelen presentarse como eventos aislados –no se
repiten con frecuencia- No impactan en la calidad de vida. En general, salvo
algunos ajustes higiénico-dietéticos, no requieren tratamiento médico
específico ni la realización de estudios médicos complejos.
Enfermedad
cardíaca encubierta (ECE)
Ocurre que, además de las lipotimias, hay otros
cuadros que pueden producir desmayos. Algunos de estos, pueden representar una
enfermedad grave que compromete la vida. Es muy importante diferenciarlos y
hacer el diagnóstico diferencial. Dentro del grupo de problemáticas que pueden
confundirse con las lipotimias se encuentra la llamada “Enfermedad Cardíaca
Encubierta” (ECE).
La ECE es una entidad de rara presentación pero
potencialmente mortal. Los desmayos pueden ser el único síntoma que presentan.
La ECE puede causar arritmias ventriculares severas –trastornos del
funcionamiento eléctrico del corazón- y muerte súbita.
Problema
emocional
Los desmayos reiterados, también, pueden deberse a
una problemática emocional. En trabajos publicados por el Equipo
Multidisciplinario de Síncope del Hospital Nacional de Pediatría Juan P.
Garrahan, hemos demostrado una asociación muy frecuente entre el SVV y
diferentes Trastornos Psicoafectivos (Trastornos de Ansiedad, Depresión y otras
patologías emocionales). Hemos podido comprobar, también, el antecedente de
experiencias traumáticas significativas en la historia de vida de las personas
que lo padecen –separaciones vinculares, pérdida de seres queridos, conflictos
sociales, familiares y escolares, entre otros-. Las personas que padecen estrés
crónico son más propensas a sufrir SVV en forma recurrente.
La
importancia de diferenciar los cuadros
El desafío es, entonces, diferenciar los desmayos
simples y benignos (lipotimias) de aquellos cuadros, que aunque son de rara
presentación, pueden comprometer la vida. Para ello se deberán tener en cuenda
una serie de variables que describiremos a continuación:
1.
La edad de inicio
La mayoría de los desmayos en adolescentes y
adultos jóvenes son debidos al SVV. En los niños pequeños y en los ancianos la
probabilidad de que se trate de otro cuadro es mayor.
2.
Las características clínicas de los episodios
Los desmayos del SVV son desencadenados por
situaciones de estrés emocional (ver sangre, ponerse una inyección o una
vacuna, tener miedo), estrés situacional (lugares cerrados y calurosos,
aglomeración de personas, estar mucho tiempo parado) o estrés metabólico
(ayunos prolongados, deshidratación, pérdidas abundantes de sodio, potasio y
minerales por vómitos y/o diarrea).
Antes de presentarse el desmayo la persona se
siente mal, siente mareos, embotamiento, sensación de cabeza vacía, a veces se acompaña
de dolor de cabeza, suele sentir palpitaciones. En general se da cuenta que se
va a desmayar –tiene pródromos-. Nunca se presentan estando la persona acostada
3.
Los antecedentes personales y familiares
Se ha demostrado una marcada tendencia familiar a
padecer SVV, casi siempre hay alguna otra persona con vínculo sanguíneo directo
que presenta una problemática similar. Quiere decir que, aunque no se haya aún
identificado un gen específico, hay una predisposición genética que favorece su
aparición. La Academia Americana de Cardiología ha publicado recientemente que
esta predisposición puede alcanzar hasta el 35% de las personas sanas. ¿Si
existe una predisposición genética, porqué algunas personas tienen solo algún
evento aislado mientras que otras lo padecen en forma recurrente y reiterada?
Porque la genética no es todo. Cada uno de nosotros tenemos predisposición a
padecer diferentes problemáticas, pero que las manifestemos o no dependerá de
otras variables que van más allá de la genética.
La calidad de nuestra alimentación, el tipo de vida
que llevemos, nuestra historia afectiva y social y nuestros hábitos serán
fuertes condicionantes para que nuestra carga genética defectuosa se manifieste
o se mantenga inactiva. Esto significa que, en alguna medida, somos partícipes
activos tanto de nuestra salud como de nuestra enfermedad.
¿Es necesario consultar al médico si tengo desmayo?
Siempre. Si bien, como anteriormente comentamos, la
mayoría de las veces se trata de un cuadro benigno, en algunos casos puede
subyacer una enfermedad grave que puede ser fatal. Los desmayos a repetición
suelen ser un indicador de estrés crónico que es necesario tratar. El
profesional actuante seguirá un protocolo determinado de estudios de acuerdo a
la característica clínica de los episodios y a la minuciosa evaluación física y
emocional de la persona afectada. El diagnóstico de SVV será el primero a
considerar. Si las características clínicas del cuadro son compatibles, el
examen físico es normal y no existen antecedentes familiares de MS, será
suficiente la realización de un electrocardiograma (ECG) como único estudio.
Si el médico considera que el cuadro corresponde a
un SVV aislado nos indicará algunas medidas higiénico-dietéticas (evitar
lugares muy cerrados y con aglomeración de gente, evitar ayunos prolongados,
acostarnos y mantener las piernas elevadas ante los primeros síntomas, tomar
mucho líquido y sales los días muy calurosos y húmedos, entre otros). No será
necesario tomar ningún medicamento. En caso de que los episodios se repitan con
frecuencia el médico nos indicará otros estudios más complejos y se conformará
un equipo multidisciplinario que determinará el plan a seguir.
En los pacientes con SVV recurrente será
prioritario profundizar en los aspectos psicosociales como variables que
favorecen la perpetuación de los síntomas. La incorporación de un profesional
de la Salud Mental dentro del equipo terapéutico será muy importante. Cualquier
indicio que haga sospechar la presencia de una ECE ameritará estudios
cardiológicos más sofisticados –incluidos estudios genéticos-.
Para los pacientes en los cuales se sospecha una
enfermedad cardíaca que pueda generar arritmias potencialmente mortales, el
monitoreo continuo domiciliario es un recurso de mucha utilidad. Las empresas
de Internación Domiciliaria cuentan con moderna tecnología que permite
supervisar la evolución del enfermo en su propia casa a través de la Tele
asistencia.
Cómo actuar frente a una persona que se desmaya
Encontrarnos con una persona que se desmaya le
puede suceder a cualquiera. A continuación le daremos algunas sugerencias de
cómo actuar en esas circunstancias:
§ Lo
primero que deberá hacer es estimularla para ver si reacciona –zamarrearla
suavemente y hablarle.
§ Si no
responde deberá verificar si respira espontáneamente.
§ Si no
responde y no respira en forma espontánea, deberá iniciar sin pérdida de tiempo
maniobras de Resucitación Cardiopulmonar (RCP). Deberá comenzar con el masaje
cardíaco externo a un ritmo aproximado de 100 compresiones por minuto. Mientras
tanto pida colaboración para que alguien llame al Sistema de Emergencias.
§ Si
respira espontáneamente y de a poco va reaccionando, lo más probable es que se
trate de una lipotimia. Tranquilice a la persona desmayada, háblele, aflójele
la ropa y manténgala acostada y con las piernas levantadas hasta que se
reponga. No es necesario sentarla para darle agua ni azúcar ni sales. Espere
hasta que recupere totalmente la conciencia para ofrecerle: líquidos azucarados
si tiene antecedentes de Diabetes o líquidos salados si tiene presión baja.
¿En qué casos los desmayos pueden constituir una
enfermedad peligrosa?
§ Cuando
ocurren durante el ejercicio físico.
§ Cuando
ocurren en el agua (en natatorios, por ejemplo).
§ Cuando
ocurren estando acostados o durmiendo.
§ Cuando
son precedidos por fuertes dolores de pecho.
§ Cuando
se acompañan de dolor de cabeza muy intenso
§ Cuando
el desmayo dura mucho tiempo (más de 10 minutos).
§ Cuando
se acompañan de movimientos tipo convulsiones.
§ Cuando
dejan alguna secuela neurológica, aunque sea temporaria –pérdida de visión,
dificultad para hablar, falta de fuerza en algún miembro, parálisis en la cara,
entre otras.
§ Cuando
algún familiar cercano ha fallecido por esta causa.
En todos estos casos la consulta debe ser
inmediata. ES
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