Las infecciones intrahospitalarias, aquellas que se
adquieren durante la estancia en un centro de salud, y que no estaban presentes
ni en el período de incubación, ni en el momento del ingreso del paciente,
suponen un grave problema de salud mundial.
En las últimas décadas, las especies bacterianas
resistentes al tratamiento, como el Staphylococcus aureus no vulnerable a la
meticilina, se han convertido en una fuente creciente de preocupación para los
trabajadores de los hospitales. Por ello, los centros han adoptado estrictos
procedimientos de higiene para evitar que los microbios peligrosos infecten a
los pacientes, que a menudo impliquen el lavado de manos con desinfectantes a
base de isopropilo o alcohol etílico.
Un nuevo estudio, publicado en
Science Traslational Medicine, revela que la bacteria Enterococcus
faecium, resistente a múltiples fármacos, se está volviendo cada vez más
tolerante a los alcoholes utilizados en los desinfectantes para lavarse las
manos de los hospitales.
El análisis, liderado por expertos de la
Universidad de Melbourne (Australia), tomó muestras bacterianas de dos
hospitales del país durante 19 años. Los resultados sugieren que Enterococcus
faecium se está adaptando a esta forma de control de la infección, que se
utiliza en las instalaciones sanitarias de todo el mundo.
Las especies bacterianas resistentes al tratamiento
se han convertido en una fuente creciente de preocupación para los trabajadores
de los hospitales. Es más, las infecciones por E. faecium resistentes a los medicamentos
han aumentado a pesar del uso de desinfectantes de alcohol, y actualmente
representan una de las principales causas de contaminación adquirida en los
hospitales.
Este alarmante desarrollo impulsó al equipo de
científicos a investigar si E. faecium podría estar provocando resistencia a
los alcoholes utilizados en los lavados de manos. Los expertos examinaron 139
muestras de E. faecium, recolectadas previamente entre 1997 y 2015, y
analizaron la supervivencia de cada ejemplar cuando se exponía a alcohol
isopropílico diluido.
Sus conclusiones revelan que las muestras
recolectadas después de 2009 fueron, en promedio, más tolerantes al alcohol en
comparación con las bacterias tomadas antes de 2004. En una segunda fase, los
autores diseminaron diferentes cepas de E. faecium en el suelo de las jaulas de
los ratones y descubrieron que las muestras tolerantes al alcohol colonizaban
mejor en los roedores que estaban alojados en jaulas limpias con toallitas de
alcohol isopropílico.
El análisis del genoma bacteriano reveló que las
muestras tolerantes albergaban varias mutaciones en genes implicados en el
metabolismo que conferían una mayor resistencia al alcohol. Los autores apuntan
la necesidad de examinar las muestras en hospitales de otras regiones geográficas
antes de poder extraer conclusiones importantes.
“Los esfuerzos globales para mitigar la resistencia
bacteriana deberían considerar cómo los microbios pueden adaptarse no solo a
los fármacos, sino también a los alcoholes y otros ingredientes utilizados en
los desinfectantes”, concluyen. BP
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