Cada 14 de noviembre se celebra el
Día Mundial de la Diabetes con el fin de concientizar e informar sobre esta
enfermedad. La Federación Internacional de Diabetes (FID) ha propuesto para este
año el lema “Familia y Diabetes”, ya que es una entidad con un gran impacto en
los familiares y el rol que ellos juegan frente a los pacientes.
La diabetes surge cuando el
páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente
la insulina que produce. La insulina es una hormona que regula el azúcar en
sangre. El efecto de la diabetes no controlada es la hiperglucemia (aumento de
glucosa en sangre), que con el tiempo daña gravemente muchos órganos y
sistemas, especialmente los nervios y los vasos sanguíneos.
“Es una enfermedad con una
prevalencia cada vez más acentuada a nivel mundial, según previsiones afectará
a más de 592 millones de personas en 2035. En la actualidad, se estima que más
de 425 millones de personas la padecen. Aproximadamente el 95% de los casos son
diabetes tipo 2, que en su mayoría se pueden prevenir mediante la actividad
física regular, una dieta sana y equilibrada y la promoción de entornos
saludables. Las familias tienen un papel fundamental en el abordaje de la
enfermedad o bien pueden intervenir de manera positiva para que el entorno
adopte un estilo de vida saludable”, explica el Dr. Carlos Reguera, médico
cardiólogo y Jefe del área de Medicina Preventiva y Cardiología de INEBA.
Cómo
afecta a las familias
Del total de los pacientes con
diabetes tipo 2, la mitad no están diagnosticados. El diagnóstico y el
tratamiento precoz son claves para prevenir las complicaciones de la enfermedad
a futuro. Las familias se ven potencialmente afectadas por la diabetes, por lo
tanto, el conocimiento y la educación, en conjunto con la modificación de
aquellos factores de riesgo influenciables, hacen que la enfermedad no
deteriore al paciente o bien evite sus complicaciones más temidas.
La diabetes puede ser costosa. Los
fármacos hipoglucemiantes, las diversas insulinas, el monitoreo diario y
sostenido, pueden consumir gran parte de los ingresos de una familia. Es un
dato relevante a tener en cuenta a la hora de indicar un tratamiento, por lo
cual el diálogo médico, paciente y familia debe ser sincero.
Uno de cada cuatro miembros de una
familia tiene acceso a programas de educación sobre la diabetes. Está
demostrado que el apoyo familiar en el cuidado del paciente tiene un efecto
sustancial en la mejora de los resultados. Por lo tanto, es importante que
todos los pacientes y sus familiares tengan acceso a la educación y el apoyo
continuo en materia de autocontrol de la diabetes para reducir el impacto
emocional de la enfermedad, que puede dar lugar a una mala calidad de
vida.
Prevención
de la mano de la medicina cardiometabólica
En la sociedad occidental se
observa desde hace algunos años un aumento progresivo de los casos de diabetes
en adultos, vinculado a hábitos alimenticios equivocados, sedentarismo y
sobrepeso, entre otros factores contribuyentes. La estrecha vinculación entre
la diabetes y la enfermedad cardiovascular hace necesaria la conformación de un
consultorio específicamente dedicado a esta patología con el fin de contribuir
a su efectivo control.
La medicina cardiometabólica es la
conjunción de varias especialidades, la misma busca entender el origen de las
“lesiones” para diagnosticarlas lo antes posible y poder actuar para
prevenirlas, estudiando la interacción entre los procesos metabólicos, cardiovasculares
y sus consecuencias en la inflamación vascular, el estrés oxidativo y la
disfunción endotelial.
“Lo que más afecta la salud
cardiovascular son los clásicos factores de riesgo: hipertensión, tabaquismo,
colesterol y la hiperglucemia, más conocida como diabetes. Estos producen daño
vascular progresivo, mediante tres fenómenos fisiopatológicos (inflamación
vascular, estrés oxidativo y disfunción endotelial). Aunque en estadios
avanzados aparece un cuarto fenómeno que es la activación plaquetaria, razón
por la cual el paciente está predispuesto a presentar un infarto de miocardio o
accidente cerebrovascular”, comenta el especialista.
La medicina cardiometabólica se
anticipa al problema, predice el riesgo con exactitud y lo hace - no como se
hacía antes con riesgo de probabilidad - sino de manera objetiva, con datos
personalizados; diagnostica el evento precozmente y los trata más
enérgicamente.
“Esta especialidad se apoya mucho
en la genética y en el riesgo familiar. Es una medicina personalizada y precisa.
A diferencia de la medicina convencional que está volcada en el enfermo con
riesgo cardiovascular, la medicina cardiometabólica trata a pacientes para
disminuir el riesgo en quien pueda tenerlo, envejeciendo de manera saludable.
Su foco es la salud, no la enfermedad”, comenta Reguera.
Es por
ello que su aplicación está indicada preferentemente para:
·
Personas con antecedentes
familiares de infarto precoz (con menos de 50 años). Cuanto más precoz es el
infarto, mayor riesgo en la descendencia.
·
Mujeres en el período previo a la
menopausia (momento en el que cambia el metabolismo) que tengan además riesgo
familiar.
·
Personas con familiares diabéticos
de primer grado, con hipertensión o colesterol alto.
·
Fumadores y sobre todo si tienen
asociados otros factores de riesgo cardiovascular.
Qué hacer para prevenir
la diabetes
La diabetes es uno de los
principales factores de riesgo cardiovascular en el mundo. En nuestro país, se
estima que 1 de cada 10 personas mayores de 18 años padece diabetes y al menos
el 60% de ellos no alcanzan los objetivos de control glucémico recomendados. Si
bien esta enfermedad no posee cura, ofrece la posibilidad de un tratamiento que
ayuda al paciente a prevenir posibles complicaciones, que incluye:
·
Controlar periódicamente los niveles de azúcar: muchas personas padecen de síndrome metabólico (“pre-diabetes”) o
diabetes y no tienen noción de ello (dado que en muchos casos es una enfermedad
silente). Un examen de los niveles de azúcar en la sangre sirve para
saberlo.
·
Prestar atención al estilo de vida y evitar el sedentarismo. Al menos 30 minutos de ejercicio ya sea aeróbico o simples
actividades como bailar, caminar a paso ligero, puede reducir el riesgo de
diabetes tipo 2 en un 30%.
·
Cuidar la alimentación: es
necesario tener una alimentación saludable. Tratar de consumir menos grasas
saturadas (no más del 10%), comer más vegetales, fibras, frutas frescas, granos
enteros, omega 3. Reducir el tamaño de la porción y dividir las comidas a lo
largo del día disminuye el riesgo de obesidad y diabetes (no realizar ayunos
prolongados, ni saltear comidas principales).
·
No fumar: los fumadores duplican sus
posibilidades de desarrollar diabetes.
·
Reducir la ingesta de alcohol: beber
grandes cantidades no aporta nutrientes (calorías vacías), por lo general los
bebedores son propensos a subir de peso. Con la obesidad, el riesgo de diabetes
se incrementa.
·
Dormir bien: una
buena noche de sueño de al menos 7 u 8 horas al día debería ser un deber.
Dormir bien mantiene altos los niveles de energía durante el día, y más
importante aún, reduce los antojos de comida chatarra.
·
Manejar mejor el estrés: estudios muestran que las hormonas del estrés alteran directamente los
niveles de glucosa en la sangre e incrementan el riesgo de diabetes. Para
reducirlo se puede practicar meditación, yoga, escuchar música o realizar
cualquier actividad que a uno le haga bien.
·
Chequearse regularmente: mientras
envejecemos, somos más propensos, a padecer hipertensión arterial, diabetes,
enfermedades del corazón u otros problemas de salud. Por lo tanto, lo mejor es
realizar un chequeo preventivo anual, particularmente después de los 45 años. BP
No hay comentarios.:
Publicar un comentario