Los niños nacidos en verano,
aquellos cuya madre tiene un nivel de educación elevado y los que pasan más
tiempo jugando a videojuegos tienen un riesgo mayor de desarrollar miopía. Por
el contrario, los pequeños concebidos por fecundación in vitro presentan un
riesgo menor. Son las conclusiones de una investigación del King’s College de
Londres (Reino Unido) publicada en la revista British Journal of Ophtalmology.
Aunque la genética es uno de los
factores más determinantes en el desarrollo de la miopía, estudios anteriores
han hallado que los niños que pasan más tiempo en el exterior, expuestos a la
luz del sol, tienen menos riesgo de miopía. “Los periodos en el interior
haciendo actividades de interior aumentan tu riesgo de miopía”, dijo la Dra.
Katie Williams, primera autora de la investigación del King’s College de
Londres. “Un equilibrio sano de tiempo en el exterior y un equilibrio durante
la educación temprana es importante”.
Los investigadores han
monitorizado un grupo de casi 2.000 niños desde que nacieron y han analizado
qué factores estaban relacionados con que, a los 16 años, hubieran desarrollado
miopía.
De entre los factores analizados
–que no incluyen la genética–, el más determinante es la época del año en el
que nacieron: los niños nacidos en verano tienen casi el doble de riesgo de
volverse miopes. Los autores apuntan a una edad más temprana en la
escolarización como la posible causa.
El nivel de educación de las
madres también parece influir: por cada año de educación avanzada que hayan cursado,
sus hijos tienen un 33% más de probabilidades de desarrollar miopía. Todavía no
hay una explicación sobre cómo pueden estar relacionados: podría haber factores
genéticos que influyan tanto en la miopía como en la educación o bien podría
ser que las madres más formadas tiendan a dar más importancia a que sus hijos
estudien, entre otras hipótesis.
El tercer factor que aumenta el
riesgo son los videojuegos: cada hora de juego a la semana lo incrementa un 3%.
Según los autores, puede deberse al uso de pantallas cerca de los ojos o a que
los pequeños que juegan más a videojuegos pasan menos tiempo en el
exterior.
Por otra parte, los investigadores
han hallado una correlación inesperada: los niños concebidos por fecundación in
vitro tienen riesgo un 37% menor de desarrollar miopía. La asociación podría
deberse a un posible ligero retraso en el desarrollo neurológico. Investigar en
esta línea podría aportar nuevas pistas sobre cómo prevenir este trastorno de
la visión.
Aunque la miopía puede corregirse
con gafas, altas dioptrías se relacionan con problemas de visión graves, como
el desprendimiento de retina, por lo que los expertos destacan la importancia
de la prevención. BP
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