Obispo y
Mártir, 08 de Agosto
Nació en Casa Alonso de Plan, (Huesca) el 3 de mayo
de 1875. A la edad de once años escogió la carrera eclesiástica. Estuvo en el
Seminario de Barbastro. Cursó tres años de Derecho canónico y uno de Teología
en la Universidad Pontificia de Zaragoza. Se ordenó presbítero el 25 de
septiembre de 1898.
Desde 1902 a 1912 ejerció la docencia en el
Seminario conciliar de Zaragoza. Fue ecónomo de Caspe y luego párroco de San
Gil, en la capital metropolitana. El 30 de noviembre de 1921, la Santa Sede le
nombró obispo de la diócesis de Cuenca (España), teniendo lugar la consagración
episcopal en la basílica del Pilar el 26 de marzo del año siguiente por el
cardenal Juan Soldevilla y Romero tomando posesión de su diócesis.
Tras el fracasado golpe de estado, Cuenca fue fiel
al gobierno republicano por obra del teniente coronel Francisco García de
Ángela, a los pocos días después con la llegada de milicianos anarquistas
mandados por Cipriano Mera, empiezan a producirse los desmanes. En la tarde del
20 hizo explosión una bomba en la puerta del palacio episcopal. A partir del 28
de julio los acontecimientos se precipitan y el obispo es obligado a dejar su
residencia en compañía de su mayordomo Manuel Laplana y de su familiar Fernando
Español, bajo custodia de milicianos, al Seminario convertido en cárcel.
El 7 de agosto, a medianoche se presentan un grupo
de siniestros pistoleros, haciendo subir a un autobús al obispo y a Fernando
Español. Monseñor Laplana dijo: «Si es preciso que yo muera por España, muero a
gusto. Ya voy preparado y confesado».
El autobús después de recorrer los cinco kilómetros
que separaban a la ciudad del kilómetro 5 de la carretera de Villar de Olalla,
pasado el puente de la Sierra, el cabecilla del piquete Emilio Sánchez Bermejo,
les hizo bajar del vehículo. El obispo Laplana levantó la mano para
bendecirles, pronunciando las siguientes palabras: «Yo os perdono y desde el
cielo rogaré por vosotros».
Una bala le atravesó la palma y se le incrustó en
la sien. Murió de sotana y con las insignias episcopales, ya que cuando lo
detuvieron se negó en redondo a vestirse de paisano. Simultáneamente caía
acribillado su sobrino y secretario, Fernando Español. Fueron sepultados al día
siguiente en una fosa común del cementerio de Cuenca.
Beatificado junto con otros 497 mártires más en
Roma, la jornada del 28 de octubre del 2007.
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